Keely Alexis
4 Libros Publicados
Libros y Cuentos de Keely Alexis
De Esposa Abandonada a Reina Imparable
Moderno Mi vida era un tranquilo lienzo en una pequeña galería de arte.
Creía en mi matrimonio y en los tres años de felicidad junto a Mateo.
Todo cambió cuando vi a mi esposo en la televisión nacional.
Allí, abrazaba a Sofía, la actriz del momento, que sollozaba: "Estoy embarazada... y es suyo".
Mi mundo se hizo añicos.
Mateo apareció en casa, no con culpa, sino con un cálculo helado.
"Tuve que hacerlo", dijo, "y ahora necesito que te culpes de un fraude fiscal para protegerla".
Luego vino lo peor: "Tú también estás embarazada... tienes que abortar, Elena".
"Sofía no puede soportar ese estrés", añadió.
Más tarde, su madre, mi propia suegra, me encerró en un sótano helado e inhumano.
Allí, sola, en la oscuridad y el frío, perdí lo único que me quedaba: a nuestro bebé.
¿Cómo el hombre que amaba, el padre de mi hijo, pudo condenarme a perderlo todo por una mentira?
¿Por qué tanta crueldad humana?
Pero el dolor no me destrozó, me endureció.
Una pequeña patada, el último eco de mi bebé, resonó: "¡Lucha!" .
El silencio lo envolvió todo.
Ya no era la esposa humillada.
Soy Elena Mendoza.
Y mi venganza, fría como la tumba que cavaron para mi hijo, apenas ha comenzado. Mi Talento, Su Traición
Adulto Joven La fábrica textil, nuestro universo, soltó una bomba: una beca para estudiar arte en España. Era un sueño, la única vía para escapar de una vida ya escrita.
Pero el mundo se me vino encima cuando, buscando consuelo en mi novio Mateo, escuché algo que me congeló: él, susurrándole a su prima Camila que mi talento era "local", que el verdadero puesto era para ella, conseguido con sobornos.
Regresé a la sala con el alma hecha pedazos, justo a tiempo para escuchar lo impensable: "Y la persona seleccionada es... Sofía Martínez." La ironía era cruel.
Mi padre me abrazaba, pero yo solo veía a Mateo, pálido, acercándose para pedirme lo imposible: "Sofía, ¿podrías... podrías pensar en cedérselo a Camila?" La traición era descarada, y el amor se convirtió en cenizas.
Con un dolor que me quemaba, me fui a España, a un taller rústico, con un mentor implacable, lejos del "glamour" prometido. ¿Podría mi talento, según ellos "local", sobrevivir en este nuevo y hostil mundo o sucumbiría ante su desprecio? La Hija Adoptiva Encuentra a Su Familia
Ciencia Ficción Mi vida terminó en ese escenario, humillada, con los aplausos que me pertenecían robados por mi "hermana" Catalina.
Todo fue por el maldito "sistema de intercambio de pasos de baile", un chip implantado por mis padres adoptivos, los Méndez, que me convirtió en una herramienta para el brillo de su hija biológica.
Esta vez, el telón se levantaría para una obra diferente, una donde yo escribiría el final.
Renací, y el dolor sería para ellos.
Hoy, en la audición final para la beca de la prestigiosa Academia de Danza "Alma Gitana", miré a mi familia adoptiva: a mi padre Ricardo, con su expresión calculadora; a Elena, mi madre, con su sonrisa forzada y ojos fríos; y a Catalina, con una mezcla de envidia y suficiencia.
Antes de que la música iniciara, mi voz resonó clara y firme: "Mi éxito es inevitable."
La confusión del maestro Antonio, la ira de Ricardo y la burla de Catalina fueron la confirmación.
Cuando la guitarra flamenca sonó, mis movimientos fueron torpes, descoordinados, una parodia deliberada de la bailarina que era.
Cada error, cada paso en falso, se transfería a Catalina a través del chip.
Mientras ella recibía mi fracaso calculado, yo obtenía su mediocre ejecución.
Días antes, Miguel Reyes, mi hermano biológico, me había encontrado y revelado la verdad: soy una Reyes, de una estirpe legendaria de bailaores de flamenco.
Firmé un pacto de guerra con él.
En el coche de vuelta, Catalina se burlaba, leyendo comentarios de mi desastrosa audición.
Ricardo gruñía que no afectara la reputación familiar.
Catalina entonces soltó: "Con los pasos que he estado 'aprendiendo' de Sofía, esa beca es mía."
Ahí estaba la confesión del robo.
Recordé el día que me implantaron el chip a los diez años, y las palabras gélidas de Elena: "Tu único propósito es ayudar a Catalina. Si ella brilla, nosotros brillamos. Si intentas opacarla, te haremos la vida imposible."
Ahora, Catalina me advertía que Alejandro, el hijo de los socios de Ricardo, estaba fuera de mi alcance.
"No te preocupes por la suerte, Catalina," le dije al día siguiente, mientras ella me arruinaba el vestido y se jactaba de mi tobillera robada. "Hoy no la vas a necesitar."
Mi respuesta la desconcertó.
En la academia, Catalina y sus amigas me rodearon, llamándome "fracasada".
Sentí la rabia de años de humillación, convertida en un filo helado.
Ya no quería su aprobación, solo justicia.
Cuando Ricardo me abofeteó públicamente, gritando que a partir de ese momento yo estaba "desheredada y repudiada", no había dolor, solo liberación.
El teatro estaba listo.
El maestro Antonio anunció los resultados.
Comenzó con Catalina: "Cero puntos."
Y después, "Para la señorita Sofía...".
Me entregaron mi carta de aceptación.
Catalina, incrédula, rasgó mi carta de aceptación.
Ricardo amenazó con destruir la academia.
En ese instante, una voz poderosa resonó: "¡Suéltala!"
Eran mi madre, Alma Reyes, la Reina del Flamenco, y mi hermano Miguel.
Mi madre me acarició la mejilla, donde la bofetada dolía.
"Se acabó, mi niña," susurró. "Mamá está aquí."
Catalina llamó a Miguel "naco", sin saber que era el magnate con quien Ricardo y los Walker buscaban un trato multimillonario.
Mi madre abofeteó a Elena por torturarme 17 años y señaló la tobillera robada, prueba de su bajeza.
Ricardo y Alejandro, el orgullo desecho, se arrodillaron ante Miguel, suplicando perdón.
Pero yo exigí justicia legal: "Robo, abuso, la implantación de un dispositivo ilegal... que la ley se encargue."
Miguel presentó al técnico que instaló el chip y las grabaciones.
Ricardo y Elena se acusaron entre ellos, revelando que Catalina no era hija de Ricardo.
Los Méndez y los Walker lo perdieron todo.
La función había terminado. El Costo de la Codicia: Una Segunda Oportunidad
Xuanhuan En mi vida pasada, morí apuñalada en el frío suelo de la bodega familiar.
La cuchilla de podar se clavó en mi costado, y la sangre manchó las piedras, tan roja como el vino que tanto amaba.
Mientras mi vida se escapaba, vi a mi prima Isabel susurrarle a Javier, mi prometido, con una sonrisa torcida.
«Sofía, fue Javier quien les dijo que tu tratamiento era una estafa. Dijo que solo querías venderles productos caros», me confesó ella, antes de dejarme morir sola.
El dolor era inmenso, pero la traición me helaba hasta los huesos: Javier, mi prometido, y mi propia prima.
Me culparon, me empujaron, por haber salvado las viñas de los García con mi caro tratamiento orgánico, mientras Isabel prometía una solución barata y rápida con químicos.
Pero esos químicos arrasaron las viñas, contaminaron la tierra y destruyeron todo.
¿Cómo pudimos ser tan ciegos? ¿Cómo mi propia familia y el hombre que amaba me entregarían a la muerte por avaricia y envidia?
Ahora, abro los ojos, de vuelta en el mismo día, justo cuando los García suplican mi ayuda por la misma plaga. ¡Pero esta vez, no caeré en la misma trampa! Le puede gustar
El brillante regreso de la esposa rechazada
Saffron Hale Volé a través del país el día de mi cumpleaños, solo para sorprender a mi familia.
Pero al llegar a casa, descubrí que mi esposo y mi hija de cinco años estaban fascinados con mi hermanastra.
Mi esposo, una estrella del hockey, ni siquiera me miró y olvidó mi cumpleaños por completo.
Incluso canceló nuestra cena con la excusa de una reunión de estrategia urgente del equipo.
Esa misma noche, un titular de chismes me golpeó en la cara.
La foto mostraba a mi esposo, mi hija y mi hermanastra cenando juntos en un lujoso restaurante de Manhattan, luciendo como la familia perfecta.
Mi propia hija le había dicho al ama de llaves que yo era aburrida y que prefería estar con su tía.
Para ellos, yo solo era una intrusa en mi propio hogar.
Durante cinco años, renuncié a mi brillante carrera como científica de datos para ser la esposa trofeo perfecta, soportando su arrogancia y el rechazo de mi propia hija.
Pensé que mi sacrificio y mi amor incondicional eventualmente los conmoverían.
Pero al ver la ternura que él le dedicaba a mi hermanastra, una calidez que nunca me dio, mi corazón se congeló por completo.
Esa noche no lloré ni hice un escándalo.
Saqué el acuerdo de divorcio que llevaba años en el fondo de un cajón y firmé mi nombre con firmeza.
Empaqué mis cosas, dejé atrás la jaula de oro y compré el primer vuelo de regreso a Boston.
A partir de hoy, ya no sería la señora Carlisle, volvería a ser Corinne Sargent. Traicionada por mi marido, seducida por su tío multimillonario
Shadow Puppet Tras pasar un año en un matrimonio sin amor, Olivia hizo de todo para despertar el deseo de su esposo, incluso soportar un examen humillante porque pensaba que su ansia por los hombres era una enfermedad.
Entonces, el primer amor de su marido regresó, y la verdad la hirió profundamente: él se había guardado para ella.
Olivia le exigió el divorcio, pero él se negó y la llevó ante su poderoso tío.
A ella le bastó una sola mirada para que se le helara la sangre. Era el médico que había examinado cada parte de su intimidad.
"¿Quieres venganza?", susurró, acorralándola contra la pared. "Te ayudaré".
La chica lo besó sin dudarlo.
Más tarde, su ex le suplicó, pero Olivia sonrió. "Ya me cansé de perder el tiempo con un hombre impotente". Rechazada por mi ex, deseada por su padre
Glitch Petal Tras seis años de relación, Joslyn fue abandonada justo antes de su boda, cuando su novio prefirió a su primer amor antes que a ella.
Entonces llegó una propuesta inesperada, de Connor, el padre adoptivo de su exnovio. "Cásate conmigo. Tendrás todo lo que quieras y podrás vengarte de él".
El acuerdo tenía sus ventajas: una generosa asignación mensual, abundantes recursos a su alcance, un marido que prácticamente nunca estaba en casa y el puro placer de restregarle a su exnovio su nueva posición social.
Pero el esposo distante que esperaba se volvió posesivo.
Mientras su ex le suplicaba públicamente que le diera otra oportunidad, Connor la atrajo hacia sus brazos. "Si vuelves a decir eso, te expulsaré de la familia para siempre".
Solo más tarde Joslyn descubrió la verdad: Connor había pasado seis años planeando hacerla suya.
Creyendo que solo era un trato beneficioso, ella aceptó.
¿Viajes constantes? Una completa mentira. ¿Y la promesa de que cada uno viviría su propia vida? Otro engaño cuidadosamente urdido. En su noche de bodas, él la tenía inmovilizada bajo su cuerpo, y sus besos le robaban el aliento. Y noche tras noche, seguía volviendo a casa, completamente obsesionado con ella. Nunca más seré tuya
IReader Desde que Ryan la acogió, Camila había intentado ser razonable y agradable, adaptándose a sus cambios de humor.
Él la había criado, pero ella nunca lo vio como pariente; estaba segura de que terminarían juntos.
El día que cumplió veinte años, lista para confesar sus sentimientos de nuevo, la mujer que él amaba regresó al país.
La joven escuchó a su tío hablando con sus amigos sobre ella: "Camila es solo una niña para mí; nunca podría verla de esa manera. La única persona a la que amo es Olivia".
Ella se alejó, y Ryan se derrumbó.
Más tarde, en su boda, Camila sonrió radiante en su vestido blanco de novia. Ryan suplicó: "Me arrepiento, Camila. Por favor, no te cases con él".
Con calma, ella dijo: "¿Puedes dejarme ir? Mi esposo me está esperando". De exesposa humilde a magnate brillante
Dream Weaver Durante tres años, Christina se dedicó totalmente a cuidar su amado, solo para que el hombre en quien confiaba la desechara sin piedad. Para colmo, él trajo a su nueva amante, convirtiéndola en el hazmerreír de la ciudad. Liberada, perfeccionó sus talentos olvidados y dejó a todos boquiabiertos con un éxito tras otro. Cuando su exmarido descubrió que en realidad ella siempre era un tesoro, el remordimiento lo llevó a buscarla de nuevo. "Cariño, volvamos". Con una sonrisa fría, Christina le escupió: "Déjame en paz". En ese momento, un magnate impecablemente vestido la rodeó con su brazo: "Ahora está casada conmigo. ¡Guardias, sáquenlo ahora!". La receta del amor: la chica pueblerina es una médica talentosa
Caspian Noir Para la mayoría, Verena era una doctora de clínica en un pequeño pueblo; en realidad, ella hacía maravillas discretas.
Tres años después de que Isaac se enamorara perdidamente de ella y pasara noches en vela, un accidente lo dejó en una silla de ruedas y le arrebató la memoria.
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Ella simplemente sonrió. "Está bien, yo tampoco estoy enamorada de ti".
Atrapado por su propia insuficiencia, no se atrevía a esperar más, pero la paciencia de ella lo mantenía firme. Arrodillada ante él, la chica lo miró a los ojos y le acarició el cabello con su cálida mano para tranquilizarlo, hasta que su radiante sonrisa despertó emociones que él creía olvidadas hacía mucho tiempo. Atraído por mi mujer de mil caras
Ocean Blue Era una doctora talentosa de fama mundial, CEO de una empresa que cotiza en bolsa, la mercenaria más formidable y un genio de la tecnología de primer nivel.
Marissa, una magnate con una plétora de identidades secretas, había ocultado su verdadera identidad para casarse con un joven aparentemente empobrecido.
Sin embargo, en vísperas de su boda, su prometido, que en realidad era el heredero perdido de una familia adinerada, canceló el compromiso, incluso la humilló y se burló de ella.
Cuando las identidades ocultas de la chica salieron a la luz, su exprometido se quedó atónito y le suplicó desesperadamente que lo perdonara. De pie, protector ante Marissa, un magnate increíblemente influyente y temible declaró: "Esta es mi esposa. ¿Quién se atrevería a quitármela?".