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Adiós, Amor Traicionado

Capítulo 2 

Palabras:739    |    Actualizado en: 09/07/2025

paseos... siempre había una excusa, y la excusa siempre era ella. "Valeria me necesita," decía, y yo, e

ación. Cada palabra era una daga que m

un susurro íntimo destinado solo para ella. "Este matrimonio es solo

esperanza. "¿De verdad, Ricardo? ¿Me lo prometes? ¿Prometes que d

e él estaba a punto de casarse, de hacer votos sa

ujer que amo. Sofía es solo una herramienta para asegurar la posición de mi familia.

o de lo que había imaginado. Recordé sus promesas vacías, los votos que me había hecho en nuestra v

io y me alejé de la glorieta. No sentía tristeza, solo una ira fr

mi padre me esperaba en su estudi

uché? ¿Hablaste con el Emperad

reencarnación, por supuesto. Le hablé de mi deseo de paz para

e escuchó con atención. Sus ojos se llen

emoción. "Si esta es tu decisión, si crees que esto te traerá paz, entonces te ap

on la fuerza que necesitaba. A

sabella me anunció su llegada con una expresi

omo si nada. Llevaba un costos

no se sentía bien," dijo, con su habitual tono despreocu

ue tus prioridades son otras," respon

aje esto," dijo, ofreciéndome el br

sin duda, pero para mí no era má

," dije

da, pero no se la di. Finalmente, se fue, confundido po

le dije, entregándole

mo platos. "¡Señorita! No puedo ac

iene ningún valor. Considera que es

n manos temblorosas, sus o

o al lejano y frío norte, yo iré con usted.

En medio de tanta traición, la lealtad de I

alboroto en la entrada de la casa. U

ita Valeria está aqu

ación que sabía que lle

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Adiós, Amor Traicionado
Adiós, Amor Traicionado
“El dolor agudo en mi pecho me despertó, el mismo que sentí justo antes de morir en mi vida pasada. Abrí los ojos para encontrarme en mi propia habitación, la que había decorado con tanta ilusión para mi boda, tal como estaba antes de que todo se fuera al infierno. Mi doncella, Isabella, entró con la cara llena de preocupación, diciéndome que había gritado un nombre: Ricardo. Ricardo, el prometido que me traicionó con mi mejor amiga, Valeria, la mujer a la que siempre escogió por encima de mí. Recuerdo el veneno lento que me dieron, cómo me debilitaba día a día mientras ellos vivían su romance a mis espaldas, la agonía de verlos felices mientras yo moría. El recuerdo no era una pesadilla, era la cruda realidad que me había destrozado. No podía entender por qué él la eligió a ella, qué tenía Valería que yo no. Esta vez, no cometería el mismo error: no me casaría con Ricardo, no dejaría que me destruyeran de nuevo. No había tiempo que perder, mi futuro había cambiado, y con él, el de todos.”