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Adiós, Amor Traicionado

Capítulo 3 

Palabras:582    |    Actualizado en: 09/07/2025

dos, como si hubiera estado llorando durante horas. Se la

rando el borde de mi vestido. "¡Escuché que an

Su actuación era

" respondí, mi voz e

Ricardo es todo lo que tengo! ¡Después de la muerte de Pedro, él fue mi único consuel

tu familia. Y si mal no recuerdo, el compromiso de Pedro contigo fue arreglado, no es como si es

o palideció. No esperaba que yo supiera

milia de Ricardo no son de mi incumbencia. Si ellos te acepta

ue se había reunido alrededor, atraída por el alboroto, comenzó a mur

un mensajero de la c

maestro Ricardo solicita

do, sin duda alertado por Val

tro era una máscara de preocupación. Valeria es

dijo Ricardo, su tono era acusatorio. "¿Por qué la tr

fiere en la vida de Valeria. Es ella quien parece creer que tiene derecho a di

," insistió Ricardo, su ceguera ante l

era pase tanto tiempo a solas contigo, mi prometido? ¿O debería decir, mi ex-

sin saber qué responder.

da, observé cómo Ricardo atendía a Valeria. Le servía sus platos favoritos, se aseguraba de que su copa estuvi

rvió un plat

olvidado? Soy alérgica a los mariscos.

compromiso, nunca se había molestado en recordar un detalle tan cru

mí y su devoción por ella estaba servi

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Adiós, Amor Traicionado
Adiós, Amor Traicionado
“El dolor agudo en mi pecho me despertó, el mismo que sentí justo antes de morir en mi vida pasada. Abrí los ojos para encontrarme en mi propia habitación, la que había decorado con tanta ilusión para mi boda, tal como estaba antes de que todo se fuera al infierno. Mi doncella, Isabella, entró con la cara llena de preocupación, diciéndome que había gritado un nombre: Ricardo. Ricardo, el prometido que me traicionó con mi mejor amiga, Valeria, la mujer a la que siempre escogió por encima de mí. Recuerdo el veneno lento que me dieron, cómo me debilitaba día a día mientras ellos vivían su romance a mis espaldas, la agonía de verlos felices mientras yo moría. El recuerdo no era una pesadilla, era la cruda realidad que me había destrozado. No podía entender por qué él la eligió a ella, qué tenía Valería que yo no. Esta vez, no cometería el mismo error: no me casaría con Ricardo, no dejaría que me destruyeran de nuevo. No había tiempo que perder, mi futuro había cambiado, y con él, el de todos.”