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Sedúceme mi CEO perverso

Capítulo 3 Un CEO incómodo

Palabras:1563    |    Actualizado en: 17/07/2025

hubiera tomado tres tazas de café sin respirar. Los nervi

espeto y era demasiado atractivo para mi salud mental-, me prometí que no iba a dejar que ese hombre me derrumb

íos y un comentario sarcástico me hiciera

tre: pantallas con dibujos a medio terminar, teclados sonando como locos y el olor a ca

podía con esto, cuando apareció mi jefe, con una son

n la mano- Hoy tenemos una reunión importante con Varela Spirits, una marca de licores que ma

empresa, claro, pero después de lo que pasó en el pasillo -cuando se acercó tanto que su voz casi me quemó

ín. ¿Qué ten

a reunión era clave para definir la campaña publicitaria. Mi trabajo era sencillo pe

la imagen de Lisandro susurrándome al oído, con esa voz que me h

mentos, asegurándome de que la sala estuviera perfecta y p

amente. Levanté la cabeza y, a través de las paredes de vidrio que separaban las oficinas, lo vi. Lisandro estaba parado en su despacho, al o

, el corazón me latía como si quisiera escaparse, y me reg

acio, pero nada más. Respiré hondo y seguí trabajando, aunque no podía quitarme de la cab

ntarlo, entré a la sala con mi laptop y una libreta, tratando de pa

artín se sentó cerca de la cabecera, revisando sus apuntes, e

uro con las mangas subidas hasta los codos, y esa ropa le quedaba tan bien que era imposible no fijarse. Se s

Valeria", me dije en la cabeza. No iba a dejar que me afectara otra vez. Pero entonces sentí que alguien

a voz baja y un toque sarcástico que me hizo apretar la mandíbula, esa media sonris

pero levanté la cabeza y re

a nadie... a meno

? Dio un paso más cerca, y el aroma de su perfume -un aroma fresco y amaderado- me llegó como u

jas hoy -dijo, acercándose un poco m

con esa facilidad que tenía, como si no acabara de dejarme con el pulso acelerado. Me senté de una vez, abri

todo lo que podía, manteniendo la cabeza gacha para no cruzarme con los ojos de Lisandro, que llevaba la

que no engañaba a nadie y una sonrisa que me dio mala vibra desde el principio

me la mano más de lo necesario- una cara bonit

do, pero sonreí por educac

oz más seca de lo que qu

, se quedaron quietos, y su cuerpo se puso más rígido, como si estuviera a punto de pararse. No dijo nada, pero su reac

guntas que no venían al caso cada rato. En un momento, m

o muy bonito, ¿t

asiado cerca, y una mezcla de incomodidad y enojo me subió por dentro. Pero no iba a dejar q

jor hablamos del presupues

artín se me quedó viendo, y Lisandro levantó una ceja, como si no esperara que manejara eso ta

ansada, pero también contenta, había sobrevivido a Varela y había mostrado que podía mantene

ven a mi

su tono sonaba como una orden, asentí y lo seguí por el pas

la ciudad, un escritorio enorme y un sillón de cuero, se s

la fuera del trabajo -dijo, dir

zos, molesta po

-respondí, levantando la ba

escritorio. El espacio entre nosotros se sintió más chico, y

ijo, con la voz tan grave que me estremeció-

estuviera cargado de electricidad, sus ojos bajaron a mis

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Sedúceme mi CEO perverso
Sedúceme mi CEO perverso
“Cuando llegué a Buenos Aires, estaba convencida de que podía con todo: un trabajo nuevo en la mejor agencia de publicidad, una vida fresca y sin complicaciones. Pero nada me preparó para tropezar -literalmente- con Lisandro Duvall, el CEO de Duvall & Asociados, un hombre tan atractivo que debería venir con advertencia. Alto, con ojos azules que te desnudan con una sola mirada y unas manos que, al sostenerme, despertaron cosas que no sabía que llevaba dentro. Desde ese primer encuentro, trabajar con él se ha convertido en un juego peligroso, cada reunión, cada roce "casual", cada palabra suya es como gasolina en mi imaginación. Quiero enfocarme en mi carrera, pero por lo visto mi cabeza tiene otros planes, llenándose de fantasías donde él no es tan profesional ni yo tan inocente. Y lo peor es que él lo nota: esa chispa en su mirada, esa forma de acercarse más de lo necesario, como si supiera exactamente cómo ponerme al límite. Pero Lisandro no es solo un rostro perfecto. Es un misterio envuelto en secretos, un hombre que pasa de frío a ardiente en un instante y que me provoca como nadie. Yo, que nunca me quedo atrás, le sigo el juego, aunque sé que estoy bailando sobre fuego. Entre pullas, tensiones que cortan el aire y una atracción que nos consume, nos enredamos en algo que ninguno controla. ¿Mi carrera? En riesgo. ¿Mi cordura? Pérdida. ¿Mi deseo? Imposible de ignorar. Así que aquí estoy, atrapada entre el deber y un hombre que me hace arder con solo mirarme. No sé si esto acabará en desastre o en algo inolvidable, pero si voy a caer, que sea con todo el fuego que él promete. ¿Te atreves a descubrir cómo termina este juego? Porque yo ya estoy dentro, y no pienso retroceder.”