icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Sedúceme mi CEO perverso

Capítulo 4 Un poco de diversión

Palabras:1603    |    Actualizado en: 17/07/2025

n su voz, en cómo me miraba? Antes de que pudiera enten

cortante, y me di

de pensar en esa advertencia. ¿Era solo por traba

ll estaba empezando a colarse en mis pensamientos, y no sabía s

é caer en el sillón con un suspiro que parecía sacarme todo el aire.

segundo día de grandeza? -p

a lo único que me mantenía

no sé si quiere echarme o... algo más -dije, y le conté todo: el comentario de

iertos, y cuando terminé, soltó una ca

o- ya te lo he dicho, ese hombre no está acostumbrado a

ño y di otro

raicionó. Porque, en el fondo, la idea de volver loco a Lisandro Duvall

ejé salir un suspiro largo, de esos que parecen sacarte un pedazo de alma. Quería desconectar, apa

vé su atuendo, traía puesta una camiseta ajustada que marcaba cada músculo de sus brazos y unos jeans que parecían gritar "mí

he así, tirada como si te hubiera atrope

o -respondí, cerrando de nuevo los ojos,

ran pantuflas y una serie en la tele, no tacones y luces, pero Sebas tenía ese don: podía con

ra eso -dije, aunque mi vo

bailas un poco y listo, como nueva. ¿Cuándo fue la úl

a está ciudad me había concentrado solo en estudiar, y ahora era trabajo y

tarde -advertí, levantándome del si

a dicho que nos íbamos de vacaciones, y corrió a su

as de esto. Pero, ¿qué más daba? Quizás una noche fuera era justo lo

ro ajustado que Sebas había insistido en que me pusiera -"¡Es sexy pero elegante, V

pero dejaba lo justo a la vista, y me hacía sentir un poco m

zul que le quedaba como pintada y unos pantalones

ba en el reflejo de la ventana y me preguntaba s

inta de modelos de Instagram. Pero Sebas, fiel a su estilo, saludó al po

ro, el lugar me dejó con la boca abierta: luces bajas que cambiaban de color con la música, sillones de cuero negr

alrededor mientras seguía a Sebas a

as de todo -respondió, guiñándo

elo extranjero que había conocido en una fiesta la semana pasada, según él, era alto, rubio, con

ndole un sorbo a mi bebida cuando llegó, el gin estab

ro que te relajes y te dejes llevar -

echo se iba aflojando. La música, las luces, el murmullo de la g

a su cita. De repente, se levantó de un salto, con

con el pelo despeinado de esa manera que parecía casual pero que seguro le llevó media ho

club, había parejas bailando tan pegadas que parecían una sola persona, gr

o, pero el alcohol ayudaba a que no me importara tanto, me terminé el gin tonic y decidí ir por o

alguien me estuviera mirando fijamente, fue una sensación qu

té la vista, se me paró el corazón. Era Lisandro Duvall. Sí, el Lisandro, m

que le quedaban perfectos y una camisa negra que se le p

club entero girara alrededor de él. Me miró con esos ojos azules que pa

su voz tranquila pero con un to

ré responder con un poco

el destino sigue cruz

ó mi copa de mojito de la barra, dio un sorbo lento -co

calor subirme por las mejillas, mi corazón dio un salt

en voz baja, casi como un susu

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Sedúceme mi CEO perverso
Sedúceme mi CEO perverso
“Cuando llegué a Buenos Aires, estaba convencida de que podía con todo: un trabajo nuevo en la mejor agencia de publicidad, una vida fresca y sin complicaciones. Pero nada me preparó para tropezar -literalmente- con Lisandro Duvall, el CEO de Duvall & Asociados, un hombre tan atractivo que debería venir con advertencia. Alto, con ojos azules que te desnudan con una sola mirada y unas manos que, al sostenerme, despertaron cosas que no sabía que llevaba dentro. Desde ese primer encuentro, trabajar con él se ha convertido en un juego peligroso, cada reunión, cada roce "casual", cada palabra suya es como gasolina en mi imaginación. Quiero enfocarme en mi carrera, pero por lo visto mi cabeza tiene otros planes, llenándose de fantasías donde él no es tan profesional ni yo tan inocente. Y lo peor es que él lo nota: esa chispa en su mirada, esa forma de acercarse más de lo necesario, como si supiera exactamente cómo ponerme al límite. Pero Lisandro no es solo un rostro perfecto. Es un misterio envuelto en secretos, un hombre que pasa de frío a ardiente en un instante y que me provoca como nadie. Yo, que nunca me quedo atrás, le sigo el juego, aunque sé que estoy bailando sobre fuego. Entre pullas, tensiones que cortan el aire y una atracción que nos consume, nos enredamos en algo que ninguno controla. ¿Mi carrera? En riesgo. ¿Mi cordura? Pérdida. ¿Mi deseo? Imposible de ignorar. Así que aquí estoy, atrapada entre el deber y un hombre que me hace arder con solo mirarme. No sé si esto acabará en desastre o en algo inolvidable, pero si voy a caer, que sea con todo el fuego que él promete. ¿Te atreves a descubrir cómo termina este juego? Porque yo ya estoy dentro, y no pienso retroceder.”