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El magnate arrepentido quiere una segunda oportunidad

Capítulo 5 Su repentina rebeldía

Palabras:926    |    Actualizado en: 06/10/2025

rostro de Jaylynn, que mostraba una expresión de fingid

strado al nuevo salón de belleza de su tía, insistiendo en que fuera su modelo de prá

rred como si le perteneciera. Mantuvo su sonrisa mientras le dedicaba a Thea una lenta mirad

o la cabeza: "Algo más sencillo

sencia imponente que estaba a su lado, y le preg

parecer que ella, y no Thea

a clavícula de la chica. Luego frunció el ceño, como si la

tan callada y reservada, no debía ll

ó un brazo por los hombros a su amiga y dijo: "Tiene un cuerpazo

urlona. "¿O es que prefieres que esconda esa figura espectacu

a al brazo de Jerred, mientras hablaba con voz inestable: "Es cierto...

convertirse en un susurro. "Mi figura cier

voz quebrada. "Pero no estoy celosa, te lo juro. Solo pensé que el vesti

os. "Qué actuación, Jaylynn. Ll

n desprecio evidente. "Sabes perfectamente s

Brielle, Jaylynn rompió a

ún más y su tono se volvió gélido. "Di

io unas palmaditas en las manos temblorosas a Jaylynn para consolarla. "No ll

stello de ternura en sus ojos, una mira

a de dolor le at

ferma, agotada o sufriendo en silencio; su mirada siemp

se debía a su naturaleza reservada, a que

ómo miraba a Jaylynn

mirada marcó la diferencia en

na estúpida después de haber desperdiciado

dió, quemando el silencio

e enorgullece de ser un hombre de negocios tan experimentado y perspicaz, segurame

se entrecerraron,

se queda de brazos cruzados, ¿por qué mi amiga no puede s

los murmullos de los

s abiertos de par en par, incapaz de

omo su amiga, perdió esa chispa tras la muerte de sus p

ielle salía en su defensa, solía jalarle de

fácil tragarse los insulto

espalda recta, y su tono, cargado de una frus

o era un cualquiera: era Jerred, el h

ampoco esperaba tal r

más su tono. "Veo que mi madre tenía ra

oportando cada ofensa en silencio, pero.

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El magnate arrepentido quiere una segunda oportunidad
El magnate arrepentido quiere una segunda oportunidad
“Un año después de casarse, Thea llegó a casa con una felicidad desbordante porque estaba embarazada. Jerred apenas levantó la vista e informó: "Ella ha vuelto". La mujer a la que amaba había regresado, y se olvidó de sus deberes como esposo, pasando cada noche junto a ella en el hospital. Thea forzó una sonrisa y accedió: "Divorciémonos". Él respondió con brusquedad: "¿Estás celosa de alguien que está muriendo?". Porque la mujer estaba terminal, él justificaba cada reproche y hacía que Thea aguantara. Cuando el amor se enfrió, ella dejó los papeles de divorcio y se marchó. Él movilizó a toda la ciudad y la atrapó en el aeropuerto. Con los ojos llorosos, cayó de rodillas y dijo: "Mi amor, ¿a dónde vas con nuestro hijo?".”