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Amar al diablo del que todos intentaron escapar

Capítulo 2 Forjando un futuro

Palabras:841    |    Actualizado en: 14/10/2025

mejilla de Liliana, y el roce la s

que sucedía ante sus ojos

rás, cuando sus dos bebés aún estaban vivo

descansaba sobre su vientre, y su vi

desvanecieron, dando paso a un

seguían

a, aún no había logr

rquestado aún no había ocurrido,

de apartarse, y dijo con un tono inexpresivo: "Prepara tus cosas. Haré que

.

ia mansión, cuyas majestuosas columnas y su amplio tejado

ta el amplio salón, donde sus pasos

do la orden de que la dejaran en Mansió

vientre ligeramente redondeado de Liliana, y s

ha tenido una bendición así. ¡Ahora, el n

or qué no se casan Caleb y tú en el ayuntamiento dentro de unos días? L

s que una huérfana. ¿Es ese realmente el tipo de mujer con la que Caleb debería casarse?. No tiene padres y no puede oír por el oído izqu

temblaron al oír esas

jó de menospreciarla, pintándola co

iera, se encerró en sí misma, v

n en un oído, pero mis hijos no nacerán con esa carga. Si tanto le ofende, entonces su familia debería redactar

ostro de Jolie se endureciera y el co

blar como un ser humano decente, entonces cierra la maldita boca. L

eció, pero mantuvo la cabeza

e volvió hacia Liliana con una cálida sonrisa

ilaron sobre su abdomen, y s

Caleb nunca le h

frenado, su vena salvaje no se ha

l y mecánica, la mantenía a distancia, su c

uesta admiración por Xenia Miller, lo qu

n se endureció. La Familia Dixon había atormentado a su madre

encias de su madre s

s tenía el poder de pro

sus dos

acabar con la vida de sus hijos, Liliana bajó

Caleb, sino que querían eliminar por completo

jar que esas perras cons

vez para Caleb, a ella solo le importaba forjarse un f

ro había perdido el color, pero su voz era

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Amar al diablo del que todos intentaron escapar
Amar al diablo del que todos intentaron escapar
“Corría la leyenda de que Caleb era un tipo sin corazón, peligroso de verdad, y que se llevaba mejor con las serpientes que con las personas. Incluso en casa, mantenía a su esposa, Lilliana, a distancia. En su vida pasada, Liliana, confiando en las palabras de su prima, firmó el divorcio y se largó lejos de Caleb con su hijo, solo para acabar sus días de manera atroz por la mano de esa misma traidora. Al renacer, recobró la conciencia y no titubeó: fue directa hacia aquel hombre hosco y gélido, tendiéndole los brazos para abrazarlo. Caleb le dio rienda suelta a todas sus maquinaciones, convencido de que se iría tras cobrar venganza, pero ella terminó aferrándose a él como una lapa. Ella, lejos de soltarse, se le enredó como una hiedra. Él, entrecerrando los ojos con una sonrisa fría, lanzó: "A mi lado solo te espera el infierno, ¿aún así te atreves a venir?". "Vengo". Esta vez, Liliana se negó a soltar su mano, rodeó su cuello y murmuró halagadora: "Si estás allí, lo llamaré mi hogar".”