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No hay escapatoria de la obsesión del despiadado director ejecutivo

Capítulo 4 : El puesto de presentadora

Palabras:1267    |    Actualizado en: 10/11/2025

lcral se instaló

de estar, mientras una sombra oscurecía su expresión. La taza de café que había preparad

ajando la voz: "Señor, acabo de acompañar a la señorita Flynn y

su tranquila apariencia. El momento pasó, dejando solo la máscara glacial que llevaba t

.

a, la irritación agudizando su tono. "¡¿Qué diablos te pasa, Aurora?! Son solo unos informes sobre sin

, le debemos la verdad a la audiencia. Debemos ser justos y objetivos. Lo que a ti te parec

mientras espetaba: "¡Si tanto te preocupa la justicia, deberías haber est

n los hombros caídos mi

por dos años! ¡No es moco de pavo! O arreglas esto tú misma con el señor Rockefeller o buscas otro patrocinador, y lo haces pronto. De lo contrario, el puesto d

entador de noticias soñaba con presentar. Aurora había ostentado ese honor durante tres año

insistían en que Lana reclamaría inevitablemente el papel

año, declarando con aire de suficiencia que el director de la estación planeaba mold

isa leve y serena, su voz fir

ficina, la puerta se cerró de golpe tras él con un ruido so

por el espacio abierto, pero

e abrió un poco. La voz de Marc so

dose la falda y dirigiéndose hacia s

lvie Lawson, se acercó en su silla de ruedas al escritor

men financiero que estaba preparand

ente en la mirada de Sylvi

os años", respondió Aurora sim

ojos se abrieron de par en par. "¡No puede ser, Au

a se dibujó en los

a amplia y rebosante de triunfo. Se dirigió directamente haci

su tono frío mientras ofrecía una edu

e vuelta a su escritorio. Un momento después,

encontrándose con los ojos brillant

i no pasa nada malo cuando presente la gala del Faro Financiero de este año, seré la próxima tú". Hizo un encog

ncieron. El personal más antiguo intercambió miradas de silencioso desprecio; ninguno de ellos había vist

tura, una leve sonrisa cortés suavizando su expres

pudo resistirse a lanzar una última indirecta, comentando lo tonto que había sido que A

ilegible; se negó a dignificar

a, Chloe Morgan, recién llegada de una agotadora misión al aire

na animada diatriba sobre las descaradas travesuras de Lana, s

voz". Aurora deslizó el cóctel hacia Chloe, quien inclinó

ila expresión de Aurora. "Déjame adivinar... Grayson te

respondió Aurora

o peor! ¡Despiadado como siempre! Antes te dejó sin explicación, y ahora

n la pared. "Vamos, apunta al centro. Imagina que es la cara engr

o cuando soltó el dardo, alguien pasó rozándola, golpeándole el codo. El dardo se de

allí, con una expresión oscura como nubes de tormenta

o a Aurora instintivamente. "Grayson, no te atrevas a desquitarte con Aurora", advirtió,

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No hay escapatoria de la obsesión del despiadado director ejecutivo
No hay escapatoria de la obsesión del despiadado director ejecutivo
“Cuando Grayson la dejó de forma abrupta, Aurora no hizo escándalo: simplemente cortó por lo sano. Tras su frase: "En el futuro, donde sea que yo esté, tú no puedes aparecer", ella se esfumó por completo de su mundo. Al tercer año de la ruptura, Aurora regresó a la ciudad, recomenzó su vida y se convirtió en la presentadora estrella de la televisión local. Grayson solía mirarla en la televisión, recordando con nostalgia los buenos tiempos. En el quinto año, ya libre de las cadenas familiares, planeó deliberadamente una cena para reencontrarse con ella. Quería reavivar la llama, pero ella lo recibió con una frialdad distante, y su negativa rotunda a reconciliarse hizo que él, siempre tan comedido, perdiera el control. Al descubrir que era la prometida de su sobrino, dejó de contenerse: fuera como fuese, luchando o jugando sucio, la recuperaría. Cuando Aurora se alejó con determinación una vez más, la voz de Grayson sonó quebrada a sus espaldas. "Aurora, hasta el día en que me muera, no volveré a soltar tu mano". En la universidad, Aurora lo había perseguido, sin saber que era un Rockefeller, hasta que el desaire de su padre demostró la enorme distancia que jamás podría cruzar. Ya fuera hace cinco años o ahora, nunca debieron estar juntos, pensó Aurora.”