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No hay escapatoria de la obsesión del despiadado director ejecutivo

Capítulo 6 El tío de su prometido

Palabras:1301    |    Actualizado en: 10/11/2025

cruzó sus ojos, y la amargura y la frustración se enroscaron con fuerza en su pecho. Con una re

solo reabrió una vieja herida enterrada en lo profundo de su cor

su voz sonó fría y clara. "Irrumpiste en mi vida como si no significara nada, Grayson, y te marchaste como si significara aú

do por la carretera, ella alcanzó la m

on un agarre firme pero tembloroso. "Saliva...", murmuró, el susurro bajo

llames así! Lo nuestro terminó. Si crees que podemos retomar

e Grayson, el chofer detuv

mpujó la puerta para abrirl

Sus últimas palabras resonaron en sus oídos como una maldición. "Preferirí

ella había dicho que no quería tener nada que ver. Mientras reflex

rton, las risas y las charlas

Sentada junto a su prometido, Ryan Burton, echó un vistazo hacia el otro lado de la mesa. Grayson estaba sentado enfrente, en una convers

acabo de darme cuenta de que no los he presentado correctamente", dijo con tono afectuoso mientras le dio una palmada

na expresión serena y su voz tranquila.

la fría cortesía

díbula de Grayson se tensó. Su

viar la tensión. "Grayson", lo llamó con tono ligero, aunque no p

ano de Aurora con una sonrisa tranquilizadora. Luego, levantó su copa hacia Grayson. "So

llamaste?", preguntó. Su voz salió baja y á

con una sonrisa tierna. Ella respondió con una suave

n nudo en la garganta. Apartó la mirada y se bebió su copa de un trago

inclinó hacia ella, colocando con cu

cangrejo frente a ella, con el tenedor susp

una porción de trucha de coral a su plato. "Prueba esto, Saliva. Esta

dre era profesor universitario y su madre, dueña de una peq

ado lazos con su familia rica para casarse por amor, y

que Verónica pudiera pertenecer a

luso después de cinco largos años, el recuerdo de Claude, de pie en la sala de sus padres, su voz aguda y despectiva, permanecía vív

udillos se pusieron blancos. Una oleada de náuseas le subió, retorciéndose en su estómago. "Disculpen

ta que el escozor la ayudó a estabilizar su respiración. Las gotas de agua se deslizaron por sus me

la puerta al abrirs

izada. El reflejo de Grayson estaba detrás de el

gerse a su alrededor, y el aire

decidida a marcharse. Pero antes de que pudiera dar

te, "Grayson, por favor, apár

roso brilló en lo

un agarre firme. Preguntó, con un tono afilado como una navaja: "¿De verdad quier

n, con una expresión hela

tensaron, su rostro ensombreci

fría como el acero: "Si la familia Burton se entera de nuestro

ó con calma: "Eres libre

orpresa parpadeando en su rostro mientras su mirada se movía entre ella y Grayson. Con los

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No hay escapatoria de la obsesión del despiadado director ejecutivo
No hay escapatoria de la obsesión del despiadado director ejecutivo
“Cuando Grayson la dejó de forma abrupta, Aurora no hizo escándalo: simplemente cortó por lo sano. Tras su frase: "En el futuro, donde sea que yo esté, tú no puedes aparecer", ella se esfumó por completo de su mundo. Al tercer año de la ruptura, Aurora regresó a la ciudad, recomenzó su vida y se convirtió en la presentadora estrella de la televisión local. Grayson solía mirarla en la televisión, recordando con nostalgia los buenos tiempos. En el quinto año, ya libre de las cadenas familiares, planeó deliberadamente una cena para reencontrarse con ella. Quería reavivar la llama, pero ella lo recibió con una frialdad distante, y su negativa rotunda a reconciliarse hizo que él, siempre tan comedido, perdiera el control. Al descubrir que era la prometida de su sobrino, dejó de contenerse: fuera como fuese, luchando o jugando sucio, la recuperaría. Cuando Aurora se alejó con determinación una vez más, la voz de Grayson sonó quebrada a sus espaldas. "Aurora, hasta el día en que me muera, no volveré a soltar tu mano". En la universidad, Aurora lo había perseguido, sin saber que era un Rockefeller, hasta que el desaire de su padre demostró la enorme distancia que jamás podría cruzar. Ya fuera hace cinco años o ahora, nunca debieron estar juntos, pensó Aurora.”