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SU CIERVA, SU CONDENA

Capítulo 5 Déjalo salir

Palabras:1302    |    Actualizado en: 21/11/2025

vista d

a apartar la mano de nuevo, pero él me sujetab

aba segura de q

o con voz grave. "

aba contra su pecho. Sentí su calor y sus músculos tensars

r persona normal apartaría la mano y

aba nublada y no paraba de gritarme que ese ho

nto me gustaba la

lo sabes todo sobre tus empleados, pero ningún jefe estaría tan loco como para memori

a manera, sabes que tengo una hermana

Ni siquier

ue se

pequeños círculos inseguros. Estaba ten

suavizaba todo: mi miedo, mi

izquierdo de su camisa. Tinta negra, líneas nítidas que estaban conecta

ía v

ería con

c y sus músculos se tensaran, com

que

e miraba como si q

e verdad quieres

pero con un matiz de dureza, autoritario en cierto modo. Tuve la s

ecidiendo responder con sinceridad. "

ni idea de por qué, pero en medio de todo este

e de Tyler, sino porque, por primera vez en mi vid

, y yo l

sé por qué me estoy comportand

en la mía. "Pero

ucho que te

aric". Solté una risa amarga, sintiendo que mis emociones me abru

o contaba, pero no po

e años y ni siquiera me di cuenta. Fui ta

e ese desconocido. Sin embargo, en cuanto me

rofunda y ronca mientras susurrab

acerlo. Seg

me ro

tra su pecho, con los puños apretando la tela de su camisa y el cuerpo

ajo por mi columna vertebral en lentos c

labra", pronun

as lágrimas con el dor

rza contra la caja torácica mientras me apartaba unos mechones detr

ente as

udaré a conseguir la v

aba confundida. "¿Quién dice que quiero v

tras decía: "No puedes negarlo, Meadow. Quieres venganza. Contra Tyler

rás. No porque no lo quisiera cerca de mí

red y Alaric se inclinaba hacia mí, con l

e sexy. Y cada una de las palabras qu

e peli

había arruinado la vida mucho antes de esta noche, y ahor

querrías a

lengua salió para humedecer la suy

quebrarte", expresó. "Y me tocaste

a, y no pude respirar. "No siento, Meadow". Su cálido aliento acarici

Pero él no esperó a que respondiera, ni a que

er. Un nuevo nombre. Uno que no puedan tocar. Uno con el qu

dónde ir. No había escapatoria. 'Sí

fueron lentas. Intencionadamente

e conm

luchaba por encontrar una r

cabeza una

mí y por fin

o me conoces. Ni siqu

dow", replicó, con la mandíbula

los pulmones otra vez.

acer que paguen", declaró. "Todos ellos. Cu

a preguntar, aunque

, tan profunda, casi un gruñido

da y el calor volvió a acumular

lor se hubiera

ntras el peso de todo caía sobre mí. Ni siquiera me di cuenta d

la mano hacia su pecho de nuevo, pero esta vez

voz ronca, con las fosas nas

vencerme de

d que lo

sa en mi mente: la necesidad de sentir lo que J

boca y los ojos fijos en los

che, haz

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SU CIERVA, SU CONDENA
SU CIERVA, SU CONDENA
“Advertencia de contenido: Esta historia contiene temas maduros y contenido explícito destinada a mayores de edad (+18). Se recomienda discreción. Incluye elementos como dinámicas de BDSM, contenido sexual explícito, relaciones familiares tóxicas, violencia ocasional y lenguaje fuerte. No es un romance ligero. Es intenso, crudo y caótico, y explora el lado oscuro del deseo. ***** "Quítate el vestido, Meadow". "¿Por qué?". "Porque tu ex está mirando", dijo, recostándose en su asiento. "Y quiero que vea lo que perdió". ••••*••••*••••* Se suponía que Meadow Russell iba a casarse con el amor de su vida en Las Vegas. En cambio, encontró a su hermana gemela en una situación comprometedora con su prometido. Un trago en el bar se convirtió en diez. Un error en estado de ebriedad se volvió realidad. Y la oferta de un extraño se transformó en un contrato que firmó con manos temblorosas y un anillo de diamantes. Alaric Ashford es el diablo con un traje a medida de diseñador. Un multimillonario CEO, brutal y posesivo. Un hombre nacido en un imperio de sangre y acero. También sufre de una condición neurológica: no puede sentir: ni objetos, ni dolor, ni siquiera el tacto humano. Pero todo cambió cuando Meadow lo tocó, pues sintió cada emoción. Y ahora la posee. Legal y emocionalmente. Ella quiere que la destruya. Que tome lo que nadie más pudo tener. Él quiere control, obediencia... venganza. Pero lo que comienza como una transacción lentamente se transforma inesperadamente en un vínculo emocional que Meadow nunca vio venir. Obsesión, secretos que nunca debieron salir a la luz, y un dolor del pasado que amenaza con romperlo todo. Alaric no comparte lo que es suyo. Ni su empresa. Ni su esposa. Y mucho menos su venganza.”