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La obsesión secreta de los Alfas

Capítulo 3 ¡Suplícame!

Palabras:1540    |    Actualizado en: 11/12/2025

vista d

mos alcanzado la mayoría de edad; esperábamos que los gemelos intentaran sabotear la velada. Sin embarg

nsistido en que asistiéramos, y ellos tenían un rango superior

Me esforcé al máximo e hice que me peinaran, maquillaran y me pusieran uñas. Además, yo trabajé horas extras para ahorrar

todo lo que Lilly y yo hacíamos dentro de los muros de la casa de la manada, pero esa vez no se habían opuest

iéndose de lo desesperada y patética que era y de cómo no podían creer que yo de verdad le gustara a alguien. Al final resultó que ellos le habí

abándome, riéndose de mí y de mis lágrimas. No pasó mucho tiempo antes de que el video terminara

an obsesionados con lo que yo hacía. Entendía que la protegieran a ell

idado de la Luna Luisa; su única preocupación era la manada y mantenerla a salvo. Y yo no podía ir con ella y quejarme

e volvió un poco más fácil. Por fin conocí la paz, la am

rostro preocupado de Knox, que me miraba con tanta calidez que se me revolvió el estóm

ividad, con la mirada fija en sus pupilas azul hielo. Me ob

rte la cabeza", me dijo, y abrí los ojos de par en p

ue de un mordisco!", espeté, cerrando la boca de golpe

mientras contemplaba fijamente mis labios. De repente, se pasó la lengua

na sonrisa burlona se extendió por su rostr

ededor. Mi confusión aumentó al darme cuenta de que no estab

entender por qué. Lo aparté de un empujón e intenté saltarlo. Sin embargo, él me

era el conjunto que había usado para Mike. "No eres la mocosa quejumbrosa que dejé atrás, ¿eh?", agregó y como respuesta lo empujé con

ngel!", susurr

u pecho estaba cubierto de tatuajes oscuros que se arremolinaban bajo mis dedos, ahora posados sobre una dura pared de músculo. Lo siguiente qu

n había cambiado; se había conv

Sage en mi cabeza, devol

manos del hombre, que frotaba mis costados, y espeté: "En serio, ¡deja

e... ¿Quieres verlo?", me provocó, y sus manos volv

o!", ronroneó Sag

peté, tratando de apartarme de su agarre mientras me deslizaba por el

sentir su sólida ere

dedos con fuerza en mis costados, mie

abajo para rozar mi entrada empapada. Al pa

lamó, sonriendo con suficiencia. "¡Al par

mi cadera, obligándome a frotarme contra su pene de nuevo. Me hizo gritar, mientras mi

Luego, para demostrar su punto, empujó sus caderas contra mí de nuevo, enviando otra

pasó años haciéndome sentir insignificante?",

lmar la culpa que veía reflejada en su ceño fruncido. Sin embargo, este desapareció ta

ometo que te haré sentir como

jarte algo bien clar

mi loba, haciendo que me estremeciera. "¡Quieres besa

a mierda!"

é yo!", declaró mi loba, sin rastro de la d

lamiéndose los labios. "El aroma que ella desprende... ¡dice lo contrario!", prosi

tras mi loba luchaba po

laré, enfadada por l

cabeza hacia atrás, mientras la otra agarraba con más fuerza mis caderas. Luego, recorrió con su sólida verga los labios de mi empapada vagina. Estaba a milímet

un carajo lo que yo quería!", le gruñí a Sage

chingada si creían que yo e

ente!", declaré. Imitando la misma sonrisa arrogante que

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La obsesión secreta de los Alfas
La obsesión secreta de los Alfas
“"Yo, Charlotte Jane Attwood de la Manada Luna Carmesí, los rechazo, Knox y Kane Maddox, como mis compañeros y rompo mi vínculo con ustedes y su manada!", recité, con mis ojos llenos de dolor al ver a mis compañeros entrelazados con... ¡Una mujer que no era yo! Sacudí mi cabeza para contener las lágrimas que amenazaban con caer de mis fríos ojos. Me enderecé y esperé que aceptaran mi rechazo. Pero las palabras que salieron de sus labios me dejaron atónita. "Yo, Knox Maddox y Alfa de la Manada Luna Carmesí, me niego a aceptar tu rechazo!", gruñó él. Luego, deslizándose fuera de la cama, desnudo y sin pudor, avanzando hacia mí, mientras la mujer extendida en la cama quedaba olvidada. Kane fue rápido en seguirlo, ambos rodeándome con una pared de músculo y testosterona. "¡Nos perteneces, Lottie!¡Eres nuestra, Lottie! Yo, Kane Maddox, Alfa de la Manada Luna Carmesí, me niego a aceptar tu rechazo". "¡Eres nuestra!", repitió Knox, con la ira reflejada en sus ojos azules. *** Sigue la historia de Charlotte, Knox y Kane mientras intentan encontrar su lugar en un mundo cruel lleno de traiciones, desamor y obsesiones ocultas que amenazan con destruir los lazos de hermandad y amor.”