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La obsesión secreta de los Alfas

Capítulo 4 El momento más destacado de mi noche

Palabras:1538    |    Actualizado en: 11/12/2025

vista d

ó Knox, con los o

Alfa, así que probablemente nunca había suplicado por nada, ¡y mucho me

éltame", declaré co

so incluía a Mike y a los malditos gemelos! Alcé una ceja y esperé a que terminara cual

aderas. Era evidente que n

cho!", se quejó Sage

a ese tipo que no era una de sus fanática

ombres siempre quieren lo que no pueden tener", espeté,

perfecta, ¡pero no supl

ue envolvía mi cuerpo y, sin disimular su hambre, se

ación de poder. Hacía tanto tiempo que no sentía

idea cruzaba por mi mente. Llevaba años soportando sus provocaciones, br

reto!", me

bros y dejé que el delicado encaje se deslizara hacia abajo, lo que hizo que mis chichis rebotaran libres. El

poyé en sus piernas con una mano, mientras deslizaba la otra entre mis muslos, antes d

Knox, mientras yo me m

modó entre mis muslos: era tan grande que me separó mucho las piernas y me sentí incómoda. Al instante sigui

teé, con los ojos fijos en los orbes azul ciel

uietante. Él inclinó su cabeza hacia mis pezones y su lengua aso

ojos se oscurecían y sus labios se curvaban. Lo siguiente que supe fue que un gruñido salía de su pecho. Decidi

ono negro del iris de su lobo, supe que lo había p

los labios mientras sus ojos ba

e!", le chi

o mejor que eso!", r

o en mi excitación por su labio inferior. Luego, mordiéndome el lab

amerlos hasta que estén duros contra mi lengua, y tú supliques que los muerd

da!',

é! ¡Déjalo hacerlo! ¡Por favo

erlo, yo también lo deseaba. Quería a ese hombre, y por la expresió

lamían. Eventualmente me dolieron y yo anhelé más que la suavidad que me ofrecía. Mis gemidos llenaron la habitaci

hogada en lujuria, me negaba a dejar q

a boca, ¡no dije nada d

i cabeza. Luego, volvió a concentrarse en mi pezón, provocando lenta

mos. Y, a juzgar por cómo su pene palpitab

lo. "¿Dónde demonios se metió?", gimió al p

la había cagado! Estaba acostada en la cama del hermano de mi mejor amiga, entre sus piernas, mientras él estimulaba mi

ras mi lujuria se convertía rápidamente en odio. "¡Es

ispuesta, y si mi amiga no hubiera interrumpido, ¡no

as yo escapaba de su cuerpo, volviendo a colocarme los t

sangre?", gruñó Kno

cí el ceño, ¡pues ese era de mis favoritos! ¿Cómo no me ha

irándolo por última vez. "¡Esto nunca pasó!", sentencié,

Lilly. Al ver que ella seguía buscándome, aproveché para meter

entras se frotaba contra las paredes de mi mente com

y lima borrara no solo el olor de ese hombre, ¡sino también los recuerdos! Sin embargo

la piel en carne viva. No me detuve hasta

espetó ella, mientras se subía al l

segundo, ¡decidí

!", empecé, tomando aire y gimiendo, pues todavía podía percibir su olor en mí. "¡

i gran día?", contestó entre risas, poniendo

mientras le soltaba otra mentira descarada. Sage y yo estábamos

durmieran antes de poder irme!", mentí, esperando que eso explicara por qué

a los ojos?", preguntó entre carcajadas, antes de agacharse y sacar el bote de gel de ba

i noche, pero en lugar de eso, me quedé con una sensación incómoda que me revolvía el estómago. Algo me dec

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La obsesión secreta de los Alfas
La obsesión secreta de los Alfas
“"Yo, Charlotte Jane Attwood de la Manada Luna Carmesí, los rechazo, Knox y Kane Maddox, como mis compañeros y rompo mi vínculo con ustedes y su manada!", recité, con mis ojos llenos de dolor al ver a mis compañeros entrelazados con... ¡Una mujer que no era yo! Sacudí mi cabeza para contener las lágrimas que amenazaban con caer de mis fríos ojos. Me enderecé y esperé que aceptaran mi rechazo. Pero las palabras que salieron de sus labios me dejaron atónita. "Yo, Knox Maddox y Alfa de la Manada Luna Carmesí, me niego a aceptar tu rechazo!", gruñó él. Luego, deslizándose fuera de la cama, desnudo y sin pudor, avanzando hacia mí, mientras la mujer extendida en la cama quedaba olvidada. Kane fue rápido en seguirlo, ambos rodeándome con una pared de músculo y testosterona. "¡Nos perteneces, Lottie!¡Eres nuestra, Lottie! Yo, Kane Maddox, Alfa de la Manada Luna Carmesí, me niego a aceptar tu rechazo". "¡Eres nuestra!", repitió Knox, con la ira reflejada en sus ojos azules. *** Sigue la historia de Charlotte, Knox y Kane mientras intentan encontrar su lugar en un mundo cruel lleno de traiciones, desamor y obsesiones ocultas que amenazan con destruir los lazos de hermandad y amor.”