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La obsesión secreta de los Alfas

Capítulo 5 El gran día de Lilly

Palabras:1758    |    Actualizado en: 11/12/2025

vista d

floja!", e

r boca abajo y me puse su almohada sobre l

anoche invadían mi mente, causándome un dolor en los musl

tir tan viva como Knox! Me enojaba muchísimo que el varón que había lograd

, gimió Lilly, j

is pezones se endurecieran aún más contra la

o!", se quejó Lilly, con una brusquedad en su tono qu

nzando la almohada en dirección a s

utora. Agarré la taza que me tendía, mientras los últimos restos de m

arás enfermando, ¿verdad?", resopló, dando

u mejor amiga es un poco enfermizo!",

o un sorbo de café e ignorando a mi melo

illy, mirándome mientras me tendía un espe

sobre la cama, sin necesidad de verme, pues sabía que estaba ru

la! ¡Me refiero a la forma en que abriste las piernas y dejaste que él restre

me la taza de café de las manos antes de que se me cayera. Luego, col

imaginas?", continuó mi loba, haciendo que me sonro

n Sage para poder concentrarme y calmar mis

rostro de Lilly me d

iendo la cabeza ante las imágenes que mi

humanos, ¿verdad?", me preguntó mi a

e he mentido! No me parece bien hacerlo ahora", le dije a Sage con culpabilidad

sde que salimos de la habitación de Knox, ¡era lo único en lo que podía pensar! Y,

y era su gran día. Llevaba soñando con ese momento desde que la conocía: encontrar a su pareja, hacer

orma más pura de amor, confianza y seguridad,

algo de una sola vez! No importaba lo glorioso que su pene se sintiera contra mí. Con

o supero ver a Mike y a esa fulana en mi cama! ¡Eso es todo!", expresé

azo de mierda! ¿Quieres que les pida a Kno

lté una risa nerviosa, y la agarré de las manos pa

, agarrando la almohada y lanzándosela con una ceja alzada. "¡Y no es que a tus hermanos no les guste un buen chisme, o que le

entre dientes, devolviéndome la almohada mientras se levanta

cupan por ti, Charlotte, ¡pero te ven como una hermana pequeña! ¡No tolerarán s

acciones, esperando a que mostrara la

esto!", gruñó Sage, abriéndose paso a través de la barrera mental que yo había levantado. "Aunque... e

é, ignorándola como antes mientras ayudab

el Alfa Leigh se había asegurado de que nadie viera a su hija hasta la cere

, cuando llegamos a las puertas

ealeza, lo cual era apropiado dado que estaba emparejada con el heredero de la Manada Prado, que mantenía antiguos laz

mpedrado, y arriba, suspendidas como guirnaldas, colgaban las impresionantes enredaderas de jazmín blanco y azul que sabía que nuestra Luna había enviado especialmente para hoy, queriendo mostrar resp

sionante", dije

ntró. Sus ojos se posaron en su hija y se empañaron de lágrimas al

a de Lilly con la mía al ver al hombre intentando no llorar

, girándose despacio para mostrarle

el escudo de la manada estaba bordado en el azul celeste característico. Por otra parte, la espalda estaba abierta, mostrando su hermosa piel bronceada, y unas líneas de cristales, de nuevo en el color azul celeste característico, recor

ciones. Acto seguido, me escudriñó con una cálida sonrisa y contempló mi vestido, conteniendo una risita, antes de b

deportiva y en el gimnasio. Cuando tu padre es el B

narla para que se pusiera el vestido!", espetó L

tó él, riéndose entre dientes, tirando de su hija e

Charlotte!", contesté, con u

hombre entre risas, sacudiendo la

", solté, con una

un minuto con mi bebé antes de...", susurró el alfa, a quie

jilla de mi líder. Era como un segundo padre para mí y verlo tan abrumado al observar a Lilly er

. Al toparme con una forma sólida y un aroma familiar, gemí e

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La obsesión secreta de los Alfas
La obsesión secreta de los Alfas
“"Yo, Charlotte Jane Attwood de la Manada Luna Carmesí, los rechazo, Knox y Kane Maddox, como mis compañeros y rompo mi vínculo con ustedes y su manada!", recité, con mis ojos llenos de dolor al ver a mis compañeros entrelazados con... ¡Una mujer que no era yo! Sacudí mi cabeza para contener las lágrimas que amenazaban con caer de mis fríos ojos. Me enderecé y esperé que aceptaran mi rechazo. Pero las palabras que salieron de sus labios me dejaron atónita. "Yo, Knox Maddox y Alfa de la Manada Luna Carmesí, me niego a aceptar tu rechazo!", gruñó él. Luego, deslizándose fuera de la cama, desnudo y sin pudor, avanzando hacia mí, mientras la mujer extendida en la cama quedaba olvidada. Kane fue rápido en seguirlo, ambos rodeándome con una pared de músculo y testosterona. "¡Nos perteneces, Lottie!¡Eres nuestra, Lottie! Yo, Kane Maddox, Alfa de la Manada Luna Carmesí, me niego a aceptar tu rechazo". "¡Eres nuestra!", repitió Knox, con la ira reflejada en sus ojos azules. *** Sigue la historia de Charlotte, Knox y Kane mientras intentan encontrar su lugar en un mundo cruel lleno de traiciones, desamor y obsesiones ocultas que amenazan con destruir los lazos de hermandad y amor.”