“Durante diez años, creí que mi relación a distancia con mi novio arquitecto, Gerardo, era inquebrantable. Mientras yo construía una exitosa carrera, estaba convencida de que nuestro amor era la única constante en mi vida. Esa ilusión se hizo añicos el día que vi su celular. Una racha de mil días en Instagram no era conmigo. Era con su becaria, una chica a la que llamaba Karla "Sol". Su disculpa fue una propuesta de matrimonio fría y forzada, seguida de él echándose la culpa por un error de ella que le costaría la carrera en su despacho. En medio del caótico lobby de la empresa, mientras él sacrificaba todo por ella, Karla me dio el golpe final. -¡Estoy esperando un hijo suyo! -chilló, con una sonrisita triunfante en el rostro-. ¡Y tú solo eres una vieja ardida que no pudo retener a su hombre! Diez años de mi vida, mi amor, mi futuro... todo reducido a un humillante espectáculo público. Él eligió proteger a su "pequeña musa" mientras yo era un simple daño colateral. Lo abofeteé, le arrojé el anillo a los pies y me fui. Pero esta vez, no regresaba a mi departamento. Me iba del país para siempre.”