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Esclava del amor del jefe de la mafia

Capítulo 3 Capítulo 3 La boda sin el novio

Palabras:1280    |    Actualizado en: 17/12/2025

días

s, aguardando la llegada del novio", escu

. No puedo imaginar cuán grande es la triste

le interesa casarse con ell

o menciones esa posibilidad.", intervino una tercera m

no me permitía moverme con soltura. Los zapatos de tacón que llevaba, los cuales eran exageradamente altos, empezaban a causarme dolor en los pi

mportaba. Yo no había elegido aquel vestido; ni siquiera conocía al novio al que aguardaba. Lo más trá

a contraer matrimonio, en virtud de un contrato, con e

Ignoraba cuánto tiempo había estado allí, de pie, esperando a que mi futuro marido se presentara a la ceremonia. En cualq

, como ese no era el caso, ello no me preocupaba en absoluto. De hecho, sería mejor para todos nosotros que él nunca apare

para que ella pudiera volver a guardar reposo en el hospital. Mi abuela era muy mayor y, recientemente, yo había descubierto que su salud estaba muy deteriorada. Si bien lo

vio?", preguntó un

oras esperando.", intervino otro cuyas p

efe los matará si escucha esa clase de coment

ntrado?", preguntó o

arlo, así que pronto será localizado.", señaló alguien

. Te matará si te sorprende

no está de buen humor",

ndenado hijo suyo?", pregu

uiera ha llegado.", terció otro hombre, t

cederá a su padre? No me haga

uchará.", le advirtió de inmedia

o esté vivo.", añadió el anciano

ío de los mil demonios", dijo uno de los hombres. Yo no podría estar más de acuerdo. Al menos ell

cia del novio. Pobre anciano; me preguntaba qué había hecho para merecer esto. Había estado allí d

er.", sugirió el viejo sacerdote

la cara!", bramó entonces el cereb

osa era un arma

illa; cerré los ojos, tratando de convencerme de ello. Mi cuerpo se estremeció de miedo. Miré a mi abuela.

. El jefe del clan mafioso más influyente le apuntaba con un arma al viejo sacerdote. Aquel mandamás que me había obli

cionó el nombre de Osirio, no tuve necesidad de preguntarle su apellido.

utizado así a la banda. Todos los miembros de la familia Iker debían llevar tatuad

de sus negocios sórdidos y tácticas sucias. Sus tentáculos comerciales abarcaban varios continentes y países, y contaban con aliados en empresas de diversas industrias. Desarro

bitos del turismo, la sanidad y el entretenimiento, además de estar involucrados, al igual que cualquier otra asociación mafiosa, en toda clas

s ilegales, lo más probable era que ello se debiera a la estrat

Daba la casualidad de que estaba a punto de casarme con uno de ellos, nada menos que el próximo heredero de la familia Iker. Aunque nunca había estado s

aparecía. Clamaba al cielo con toda

ntin

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Esclava del amor del jefe de la mafia
Esclava del amor del jefe de la mafia
“"Regla número uno, nunca... jamás... debes entrar en mi dormitorio." "Regla número dos, no me tocarás sin mi permiso." "Regla número tres, no me hablarás a menos que te hable." "Regla número cuatro: harás todo lo que te pida, pase lo que pase." Yo, Margarita Alfonso, una universitaria corriente, había sido obligada a contraer matrimonio, con el heredero del mayor sindicato mafioso a nivel mundial, Osirio Iker. Estas son las reglas que me impuso en nuestro primer día de recién casados. "¿Y si rompo una de ellas?", pregunté. "Entonces tomaré una parte de tu cuerpo como mía". "¿Qué? ¿Por qué no te quedas con todo mi cuerpo? ¿No lo quieres?"”