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Esclava del amor del jefe de la mafia

Capítulo 5 Capítulo 5 El rechazo

Palabras:1312    |    Actualizado en: 17/12/2025

, respondió el jefe con voz retumbante

l sacerdote en tono vacilante, mientras sus ojos, de co

por lo tanto, es incapaz de pronunciar sus votos matrimoniales. ¿Sabe él siquiera lo que es

o", asinti

mente comprensiva, del jefe de la mafia, mien

eo. ya veo", continuó murmurando el jefe para sí m

que estaba muerto. Habría apostado a que si aquellos dos homb

ata

gado, sorprendida, junto con el resto de la multitud, mientras observábamos la escena que se desarrollaba fren

se golpe? ¡Maldición!.

oca se abrió. La sien de Osirio estaba sangrando; la sang

!", gritó el jefe

s. Este hombre era un lunático. ¿Había golpeado a su hijo solo para des

mm

. Observé con asombro cómo Osirio, de repente, levantaba su cabeza, que hasta ese m

!", gritaba con insistenci

nfundido al encontrarse en una iglesia, rodeado de tanta gente. De repente, sus ojos se posaron en m

olvía la mirada. Yo estaba asombrada, y él, ligeramente confuso. Al cabo de un

se erguía. Era evidente que todavía estaba ebrio y aturdido, m

en voz baja, sus cejas rubias

cómo estaba su hijo. Osirio se llevó una mano a la cabeza y palpó la herida sangrante en su sien. Me res

a?", le preguntó dir

spertarte! Debes casarte ahora mismo. ¡No es momento

con serenidad no era una

ntras limpiaba la sangre que había caído s

mos todo el día!", le espetó el jefe

ipo? Ahora mi cuerpo estaba bañado en un sudor frío, pues era presa del pánico en ese momento. Si me casaba con él, mi vida

aleaba un poco hacia delante, debido a la fuerza del tirón de su padre. Sin embargo, de repent

eguntó, al tiempo que

o supongo que no te das cuenta de eso ni de ninguna otra c

e; era evidente que estaba perdien

novia", declaró

esperaría o querría ser rechazada por el novio, pero, en mi caso, sus palabras eran música para mis oídos. "Po

fe en la cara. "Ya habíamos dejado claro este asunto. ¡

cieron pegados a sus asientos, en completo silencio, mientras observaban aquello. Yo quería volver a casa; en la iglesia

odeos, hablando tan lenta y claramente como se

; las palabras no conseguían atravesar la barrera de mis labios. Él no dej

so", logré decir finalmente, aunque mi vo

no es mi novia", declaró él con vehemencia mientras señalaba en mi d

tono de reproche. "¡Sujétenlo!", les ordenó a continuación a su

comenzaron a sujetar sus brazos y piernas. Luego, lo for

intención de casarse con ella. Yo también estaba perdidamente enamorada de

tener a Osirio, mientras el jefe continuaba gritándole a su hijo. Al cabo de un rat

e inmediato me vería libre de la mafia, al menos había logrado pasar un día más sin convertirme en la esposa de Osirio. Me despo

ver a Osi

ntin

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Esclava del amor del jefe de la mafia
Esclava del amor del jefe de la mafia
“"Regla número uno, nunca... jamás... debes entrar en mi dormitorio." "Regla número dos, no me tocarás sin mi permiso." "Regla número tres, no me hablarás a menos que te hable." "Regla número cuatro: harás todo lo que te pida, pase lo que pase." Yo, Margarita Alfonso, una universitaria corriente, había sido obligada a contraer matrimonio, con el heredero del mayor sindicato mafioso a nivel mundial, Osirio Iker. Estas son las reglas que me impuso en nuestro primer día de recién casados. "¿Y si rompo una de ellas?", pregunté. "Entonces tomaré una parte de tu cuerpo como mía". "¿Qué? ¿Por qué no te quedas con todo mi cuerpo? ¿No lo quieres?"”