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Esclava del amor del jefe de la mafia

Capítulo 10 Capítulo 10 Cásate con mi heredero

Palabras:1127    |    Actualizado en: 17/12/2025

con una cálida sonrisa, la cual acentuó las arrugas que s

mbrecillo, que ahora me sonreía con tanta amab

ernos, sí, así es", tartamudeé cuando

viaje. Debió haber sido largo.", dijo, al tiempo que se

surré mientras a

bles contigo. que te trataran con la suavidad con la que se man

decirle que me habían atado de manos y pies ni

es saber por qué. estoy aquí", señalé, confundida.

es de dólares", co

ra, pero le juro que trabajaré o haré lo que sea necesario

hacer cualquier cosa, ¿eh?",

o sea ilegal, quiero decir.

ho. Supe que lo eras la primera vez que nos vimos

to a la deuda.", comen

deos mientras agitaba la mano, en un ademán que indicaba

ivio inundaba mi cuerpo. Bueno, seamos realistas, las probabili

resa es que te cases con mi hijo", decl

cta, ahogándome con el agu

, cof

untó mientras me veía tos

ntrecortado, mientras aquel a

i hijo", señaló con seriedad, mientras en su r

ma de mal gusto?"

Si aspiras a ver la luz del alba, cu

bre de traje negro poco antes, y la piel de todo el cuerpo se me

a hacer cualquier cosa", me recordó él,

su hijo es.", co

hablando muy en serio. Quiero que te cases con mi hijo", repitió, sin

e podía leer mi mente como

arme con un hombre al que ni siquiera conozco. no lo amo.", comencé a explic

initivamente te enamorarás de mi hijo", dijo con aire de confianza mientras a

o siento, pero... ¿hay alguna otra forma de

el mercado negro. Pero quizás ni siquiera así recuperaremos los quinientos millone

yor y solo nos tenemos la una a la otra. Necesito

puedas desear: poder, riqueza, fama, lo que sea. Solo tengo un hi

en una ocasión he considerado la posibilidad de contraer mat

ra casarme, ¡seguramente no lo haría

, pregunté en tono vacilante;

e tan lejos solo para que rechazaras mi oferta y luego te marcharas de aquí como si tal cosa. Solo los miembros más importantes de la mafia saben dónde es

a haber sido más marcado: colocó con lentitud un objeto negro sobre la mesa

, como estipula el contrato

nfundida. ¿Acaso el contrato

términos", repuso mientras

s adentros, al tiempo que leía ráp

aldada, los deudores aceptan permitir que su hija, la señorita Margarita Alfonso, contraiga matrimon

ento que contuviera una disposición tan descabellada? ¿Acaso estaban absolutamente seguros

ntin

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Esclava del amor del jefe de la mafia
Esclava del amor del jefe de la mafia
“"Regla número uno, nunca... jamás... debes entrar en mi dormitorio." "Regla número dos, no me tocarás sin mi permiso." "Regla número tres, no me hablarás a menos que te hable." "Regla número cuatro: harás todo lo que te pida, pase lo que pase." Yo, Margarita Alfonso, una universitaria corriente, había sido obligada a contraer matrimonio, con el heredero del mayor sindicato mafioso a nivel mundial, Osirio Iker. Estas son las reglas que me impuso en nuestro primer día de recién casados. "¿Y si rompo una de ellas?", pregunté. "Entonces tomaré una parte de tu cuerpo como mía". "¿Qué? ¿Por qué no te quedas con todo mi cuerpo? ¿No lo quieres?"”