“Para escapar del trágico legado de mi famosa madre, oculté mi identidad y me convertí en una simple y olvidable estudiante de cine. Me enamoré perdidamente de Santiago Cantú, el playboy de la universidad, creyendo que nuestro amor era real. Pero él solo me estaba usando. Fui un escudo humano, una carnada para proteger al verdadero objeto de su afecto: la frágil "reina" de la universidad, Camila. Dejó que me acosaran y me secuestraran. Robó mi película de tesis -un tributo a la memoria de mi madre- y se la dio a Camila para que la reclamara como suya. Cuando intenté defenderme, destruyó mi trabajo, mi pasado, todo. En la graduación, mi excompañera de cuarto proyectó un video ante todo el auditorio, tachándome de ser una escort de lujo que se acostaba con hombres poderosos. -¡Es una vergüenza! -gritó, mientras la multitud se volvía en mi contra. Caminé tranquilamente hacia el podio, mi voz cortando el ruido. -¿Estás acusando a una Zamora de ser una interesada? Dejé que el nombre flotara en el aire antes de dar el golpe final. -Yo no subo la escalera. Yo soy la escalera.”