“Durante diez años, invertí la fortuna de mi familia y mi vida entera en convertir a mi esposo, Damián, en un arquitecto estrella. Fui la esposa perfecta, la socia silenciosa detrás de su éxito. Entonces, en nuestro aniversario, trajo a su "musa", Kalia, y me humilló públicamente por ella. Dejó que manchara mi Porsche y luego la llevó a nuestra casa. La encontré en mi recámara, usando mi ropa, después de que rompiera nuestra foto de bodas. Me gritó, exigiéndome que le pidiera una disculpa. Me llamó materialista y cruel, el mismo hombre cuya vida de lujos yo había financiado por completo. Pero la gota que derramó el vaso ni siquiera fue encontrarlos juntos en la cama. Fue cuando su amante me acorraló, diciendo que estaba embarazada para obligarme a dejarlo ir. Yo solo sonreí, firmé los papeles del divorcio y compré un boleto de ida a Europa. Era hora de reclamar la vida que él me robó.”