La traición de él, la venganza milmillonaria de ella
, General. -Mi voz era firme.
labras. Estudió mi rostro, luego mi postura. Se dio
e movía con una eficiencia silenciosa. -Señori
ó mi espalda. Mis instintos se
a explosión ensordecedora rasgó el
is brazos y piernas estaban atados. Estaba en un
legría maníaca. -¡Finalmente la atraparon! ¡La tr
un chillido-. ¡Es peligrosa! ¡La herede
ojos estaban fríos. Llenos de un vacío aterrad
o advertencia -dijo. Su
desprovistos de emoción.
tranquila. Demasiado tranquila-. Entiérre
e será un sacrificio por Benito. Y p
ada de adrenalina. Necesitaba salir. N
ura. Me esforcé. Tiré. Me arrastré. Mis
i l
sar. Presionó un botón
ugido ensordecedor. El mu
riendo. El día de mi boda. E
y en lo malo, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la e
rimas c
tica. -¡Señor! ¡Urgente! ¡El Grupo Garza ha lo
treinta minutos! -La voz
/0/21223/coverorgin.jpg?v=cb4fb41336934a1ad6c2f1dce3ad0128&imageMogr2/format/webp)
/0/21688/coverorgin.jpg?v=73199974a79546befca4b26a0389872c&imageMogr2/format/webp)
/0/22179/coverorgin.jpg?v=08206b8b2a271e62b9e2ffafb3618444&imageMogr2/format/webp)
/0/20999/coverorgin.jpg?v=5e26b77f9e1505408efaa48dfcf180cc&imageMogr2/format/webp)
/0/16870/coverorgin.jpg?v=0ae408dd710c7907c11e8be18276438d&imageMogr2/format/webp)
/0/21395/coverorgin.jpg?v=1aa436198e94e0b55ae2c0505414b571&imageMogr2/format/webp)