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La esposa desechada, reconstruida

Capítulo 4 

Palabras:695    |    Actualizado en: 23/12/2025

vista d

ontra el abrumador impulso de permanecer en la oscuridad. Mi cuerpo era un paisaje de dolor punzante, cad

cortó la bruma, sin emociones y profesi

Una ola de mareo me invadió. Solo miré el techo, mi mente un lienzo en blanco de e

ujió al abri

ente vestido como siempre, un cr

oz plana, formal. No me hablaba a mí, sino a

lculado. Estaba pagando para borrarme, no para salvarme. Cerré lo

ible. Como no respondí, no dijo nada más. El silencio er

amiliares, se encontraron con los míos. Un destello de algo -¿sorpresa? ¿culpa?- cruzó s

ra la gala de caridad de esta noche. Ya casi está lista. -Mami Carla. Las pa

n familiar y agonizante. Mi hi

la vuelta, de

en, hijo

ó con un clic, sellándome una vez más en el sofocante silencio de mi nueva realidad. Miré la pue

e abrió de

u cabello perfectamente peinado, su maquillaje impecable. Parecía

r estéril del hospital-. Simplemente no sabes cuándo rendirte, ¿verdad, Amelia? Siempre fuiste tan persistente. -Se in

ados, un nudo frío formándose

de mano y tocó la pantalla. U

joven e incierta,

de verdad. Ella me cuenta cuentos y hornea galletas

lio. Mi hijo. Las palabras eran una

lio, baja y ca

Carla es buena para nosotros. Ella en

arina de Carla, c

nca más nos moleste. Algunas personas simplemente

ntió demasiado pequeña, demasiado sofocante. Mi rostro estaba pálid

na sonrisa ampl

una molestia. Un fantasma de un pasado que nadie quiere recor

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La esposa desechada, reconstruida
La esposa desechada, reconstruida
“Después de cuatro años de tortura en una casa de seguridad, finalmente escapé. Me arrastré de vuelta a casa, impulsada únicamente por el recuerdo de mi esposo, Braulio, y nuestro hijo, Emilio. Pero cuando llegué a las puertas de nuestra residencia, él no reconoció mi cuerpo esquelético. Me llamó limosnera e hizo que los guardias me echaran. Estaba con mi hermanastra, Carla. Y mi propio hijo corrió a sus brazos, gritando: "¡Mamá!". Braulio creyó las mentiras de Carla: que los había abandonado por otro hombre. Me internó en un "anexo", que en realidad era el mismo infierno del que acababa de escapar. Me devolvió a manos de mi torturador. Grité su nombre mientras las drogas recorrían mi cuerpo, pero él simplemente me dio la espalda y se fue, dejándome morir. La Agencia me encontró, apenas con vida. Me reconstruyeron a través del Proyecto Ruiseñor: un cuerpo completamente cibernético, con mis emociones y recuerdos borrados. Dos años después, soy la Dra. Helena Ponce. Cuando Braulio me encontró, de rodillas suplicando perdón, no sentí nada. Solo me volví hacia mi colega y le dije: "Claudio, acepto tu propuesta de matrimonio".”