Su mentira perfecta, su cruda verdad
“Durante cinco años, fui la amorosa señora de la Vega, soportando dolorosos y humillantes tratamientos de fertilidad para darle a mi esposo, Bruno, el heredero que se merecía. Él era mi roca, mi protector desde que una "novatada" en la universidad me dejó estéril. Entonces, escuché la verdad detrás de la puerta de su estudio. Nuestro matrimonio era una farsa, nunca se registró legalmente. Él se había hecho la vasectomía antes de nuestra boda. Todo era una mentira elaborada para proteger a Brenda, su amor de la infancia y la misma mujer que orquestó el ataque que destruyó mi futuro. No era mi salvador. Era su cómplice, y yo solo era una simple compensación. Cada caricia tierna, cada palabra de aliento, era una actuación. Pensó que nunca me enteraría. Pensó que siempre sería su esposa ingenua y devota. Pero cuando su preciosa Brenda lastimó a mi hermano enfermo, mi dolor se convirtió en hielo. Sonreí dulcemente, interpreté el papel de la esposa que perdona y comencé a reunir las pruebas que quemarían su mundo hasta los cimientos.”