Reclamado por mi jefe perseguido por su esposa
de vista
noch
. Me pregunté qué demonios querría
onceada. Era preciosa. En cuanto m
ar conmigo y todo eso. Mientras h
inmediato me recordó que tendría un
jos de cierva y sus labios carnosos
espec
rápidamente. Me alegré de que terminara tan pronto como empez
ntrar al baño para ducharme
aquí? ¿Eh? ¿Por qué accediste a semejante atroc
e duché tranquila
teando un poco de a
a invitada de mi padre y posiblemente una amiga, así que respétala. ¿Entiendes?". Repasé mi
solo se mordió el labio,
uizá no podría tener ropa de oficina para mañana y le pedí un vestido. Sabía que algo me pas
ando que el cansancio de la mañana
"Mañana va a ser un día largo", murmuré, y de
a por la
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alarma. Me di la vuelta y la c
y me vestí. Ya eran
llegado. Bajé y la vi sentada. Miré compulsiva
ije en cuanto llegué al pie de las
da fija en el suelo, evitando mi m
Ambas caminamos
lo, aunque la miraba constantement
, sin apartar la
ntó con voz perd
que quieres decir algo,
recordarte mi..
ayudantes a buscarte ropa. ¿Satisfecha?". In
estido. Llegamos a la oficina treinta minutos desp
sor y empecé a contarle
ecesitaría pruebas y estoy seguro de que ese viejo ya
lugar y te explicará las bases de una secretaria. Y si aún no lo
labial; seguro que a fresa, porque huele a fru
el ascensor se abrió. Salí mientr
entí agotada al ver la cantidad de ar
mino mi mente divagaba. ¿Por qué se v
a saborear
a manera, estaba absorta en mi trabajo, pero no
escritorio con el bolígrafo y el pie en el su
tiene ninguna pregunta? ¿No hay ni
unos minutos. Dejé caer el bolí
ento. ¿Es ella la indicada? Me acomodé rápidamente y volví a
spués de que la pue
e la garganta, intentando o
rrupción, señor".
o me respondió hoy. Era ella,
Sonreí, recuperando
estos archivos", me informó, acerc
un anillo en su dedo anu
és de firmar, volví a mirarla.
erme. "¿Señor?", preguntó, abriendo un poco los o
Señalé el ani
sus ojos y me hizo sentir como
Porque no entiendo por qué em
dijo, sin dejar de sonreír, pero
ulpé, sintiendo que habí
onrió. Nos miramos f
s". Hizo una ligera reve
ero sentí que todo mi cuerpo se calentaba,
a a fresa. Lentamente, y casi sin c
res?", susurré, rozando
í con suficiencia, sabiendo que la había af
rostro estaba tan cerca del suyo, mie
antes. Nuestros labios estaban a centímetros
autocontrol se i
us labios; no me cansaba de su sabor a fresa. La besé un rato, mordisqueando su
ios luchaban contra los míos, y fue como si me arrastrara
si este beso continuaba
rocedí un paso. La miré
ije, mirándo
intentando contro
me peiné el pelo ha
¿Estás sorda?", le gri
lé fuerte, como si est
vete". Repetí, sin d
onto la puerta se abrió y volv
thy, ¿qué demonios estás ha
uedé mirando la puerta, golpeé el escritorio con
trol de esa manera, tan fácil. ¿Será esta la v
intrigante como Di