Lo que su amor traicionero se llevó
vista d
trampa de acero, completamente desapegada de los restos emocionales de mi vid
bre un cojín de terciopelo, estaba el escudo de mi familia, un anillo de plata pasado de generación en generación de m
dactado por un bufete anónimo que Carlos había recomendado. Era inquebrantable, dejando a Alejandro sin nada mío y di
tándola con una simple cinta de seda. Parecía inof
o entre nosotros, le presenté el paquete. -Feliz aniversario, Alejandro -dije, mi voz suave, mis oj
o tenías por qué. Sabes que mi corazón es tu mayor regalo. -Me dedicó
presionando la caja en sus manos-
illo curioso en sus ojos
en dos días. En nuestro verdadero aniversario de compromiso. Considéralo una celebración
Siempre tan atenta. -Colocó la caja con cuidado en su caja fuerte personal, un ge
sé, *no encontrarás un regalo. Encontra
te que rompió la frágil quietud. Alejandro frunció el ceño, la m
golpe. Sofía estaba allí, su rostro surcado de lágrimas, su cabello rubio, us
tó, su voz ahogad
e furia fría. Agarró a Sofía del brazo, arrastrándola fuera del estudio y hacia el jardín de rosas te
na máscara de furia. -¿Estás loca? -siseó, su voz baja y peligrosa-. ¿Venir
jando el sobre contra su pecho. -¿Crees que me importa 'arruinar todo'?
tenido, su rostro pasó de la ira al shock, y luego a un miedo prof
or dijo que es de alto riesgo. Y es tuyo. Nuestro bebé. -Hizo una pausa, luego añadió,
ado y me hubiera arrancado el corazón. Mi propia prueba de embarazo, todavía guardada en mi bolsillo, se
davía no, Corina, concentrémonos en mi carrera". Nunca quiso un hijo conmigo. Sol
estaba desmoronando a su alrededor. Una Sofía embarazada. Su primer heredero. Vi
o. -Mi... mi heredero -murmuró, su voz más suave, casi reverente. Miró a Sofía, su expresión cambiando del
mezcladas con alivio-. ¡Tengo tanto miedo, Alejandro! ¿Qu
glaré a los mejores especialistas. Te quedarás en la casa de huéspedes. Nadie debe saber de
se paso entre sus lágrimas. Se inclinó, tratando de besarlo, p
. -Le dio una palmadita despectiva en el hombro-. Ahora vete. Roberto te acompañará a la casa de huéspedes. Te veré
ba que había estado con Sofía aproximadamente al mismo tiempo que estuvo conmi
o. Y él ya tenía otro en camino, con mi hermana. *Lo siento mucho, pequeño*, pensé, una discu
lo siento mucho, cariño. Eso fue... una crisis imprevista. -Se pasó una mano por el cabello, fingiendo agotamiento-. Mi tía, ha tenido
n. Esta noche, realmente se
nte desprovista de emoción-. Los asuntos familiares siem
quí, Corina. Mantén las cosas funcionando sin problemas. Sin dramas. Sin pr
pequeña sonrisa de complicidad jugando
su coche se alejaba, el sonido desvaneciéndose en la noche. Caminé hacia el calendario colgado en la pared, m