grito repentino y desgarrador rompió la quietud de la casa. Era la
, toda la familia Warre
bas. Sin dudarlo, todos la acusaron, le lanzaron pal
os a su lado. Si estaba destinada a abandonar esa casa, lo ha
ió el ceño,
inúas que Lilia se tiraría por las escaleras solo para incriminarte?", intervi
azo de su madre, y le comenzaron a temblar
la mentirosa, con voz débil y temblorosa. "Pero sigo teniendo mi d
en sus pupilas no había dolor, sino una provocación inconfundible. En su me
ni ira en su rostro. La única emoción en ella era un destello burlón en sus ojos, como s
ocó una oleada de inquiet
e ruido sordo de alguien bajando las escaleras. Y l
ayúdenme! ¡M
ó la respiración, y lev
l salón se había encendido. La enorme pantalla de la pared cobró
lidad. Luego se detenía, antes de tirarse al piso y
te se pus
or la incredulidad. ¿Había cámaras de vigilancia
tos. La verdad era innegable. La caída de su hija biológi
rrollaría todo. Por eso se preparó de antemano. Sabía muy bien qué clase de persona era
atacarla... y de
de pánico que le arañaba el pecho. Apretó los dedos y fo
edo de que solo quisieran a Catalina porque ha estado con us
penurias que su hija biológica había soportado a lo largo d
"Por suerte, Catalina es lo bastante
mpió la aludida, con un
calidez alguna. Cualquier paciencia que hu
rezó, saliendo de los brazos de Ariela, y su expresió
a mansión Warren de inmediato. Mamá, papá, no tendrán que volver a preocuparse
n sus pupilas, escupió: "¿De verdad tienes que ser tan implacable solo porque tienes razón? Si no le hubieras ro
ncio, pues ya había visto
e pongas a todos en mi contra. No me interesa la herencia de la familia Warren... ni p
la vuelta y subi
nte. Las expresiones de Lilia, Ariela y
ientes, mientras en sus o
superioridad, precisamente aquí. En su mente, esta hija falsa debería haber est
sosteniendo en la mano una pequeña
quedaron visibleme
n espectáculo, con la esperanza de que la detuvieran y le pidieran que se quedara. Pero nunca tolerarían
isfacción florecía en su pecho. Sin embargo, no creyó ni por un segundo que su enemiga se irí
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