/0/23133/coverbig.jpg?v=c0e71b3fc0035e2a0eeb2d53243b8ce3&imageMogr2/format/webp)
re entregar su primera v
, Katherine Nash se dio cuenta de que su oportu
nstintos le decían que corriera, pero su cuerpo débil y desorientado no podía mover
ndíbula e intentó ocultar lo asustada que estaba. Su voz sal
solo un segundo, pero no dijo nada. En cambio,
ntes de que terminara. Completamen
vacía. La cama desordenada y el dolor en su cuerpo le dijeron con
ltó ser una trampa. Le dieron copa tras copa hasta que apenas pudo mantenerse de
n Nash, su esposo, que acababa de regresar de un viaje de negocios. Le envió mensajes una y otra vez, lla
alabras seguían reso
stado todo el amor que compartían
lor de su corazón se entumecía. Poco a poco
de presentación se deslizó
despacio y, en cuanto vio el l
Grupo
de todas las cosas que podía haber imaginado, nunca pensó que e
tener algo qu
*
tos que conocía demasiado bien: Julián había vuelt
encillo, destacaban su confianza natural y su mirada penetrante. Tenía el
o. La expresión de sus ojos era fría y distante. Quizá incl
e solo l
cia. Tres años atrás, cuando el padre de Julián se estaba muriendo, ella fue la
deseo para casa
e podría conseguirlo, que incluso un hombre emoc
no era más que
, esperó que ella lo atendiera y cuid
soportó todo
tión de necesitar un techo, sino de amor. Quería que él la amara. Así que, por mu
de anoche, no le qu
staba relacionado con su familia. Entró en esta casa dispuesta a enfrentarse a él, pero sol
nsa por todo lo que ha
o, buscando la camisa y la corbata que Katherine le h
reocupado. "Deja de estar ahí parada. Ve a
firme y dijo con voz tranquila per
/0/23133/coverbig.jpg?v=c0e71b3fc0035e2a0eeb2d53243b8ce3&imageMogr2/format/webp)