Fun
s y miembros del clero ocupaban su lugar con expres
la mirada fija en los dos ataúdes frente a él. No llora
azadas con fuerza. Thessalia permanecía junto a ella, la única
primera fila. Kassandros estaba a
visto así -mur
sintió
tamp
ado imperios y aplastado reinos, estaba roto. Y un
en los aposentos, analizando mapas y estrategias sobre la guerra en el frente. La capital estaba en tensión, los
alquier intento de incursión marítima -dijo Orión, señalando un punto
s frunció
s están inquietos, y si sienten que el ejércit
asándose una man
gar una partida en la que
pió. La puerta se abrió sin previo aviso, sin que ningún guardia anunciara la ll
elas. El largo manto negro apenas dejaba ver su rostro, pero la prese
-murmuraron
o severo del emperador Magnus IV Stormhaven. Sus ojos cans
ades aquí -dijo con voz grave
la cabeza, a
ío
bandonar el protocolo, tar
dre
do, apenas una sombra de lo que alg
o verlos
ban los mapas, observándolos en silencio. Lu
ría haberlos recibido así. Sé q
-dijo Orión de inmediato-. Ha
cio y luego señaló e
rente. ¿Cómo es
tercambiaron una mira
los están inquietos, la guerra se prolonga y el co
escapar un g
nfío e
os sobre la mesa, inc
o estam
te un largo momento, no dijo nada, como si estuviera
heredero. La estabilidad del Imperio depen
habitación como una losa. Kassandros también pareció
o para preservar Stormhav
-añadió K
s y luego, por primera vez en mucho t
me tranquiliza más
ó haci
ediato. Necesito que patrullen las calles y manten
intió si
arreglos a
y miró a ambos con una som
scuros... pero juntos,
n la noche, dejando a Orión y Kassandros con una sensa
los caídos, y las ciudades se llenaron de banderas negras, templos en silencio y ceremonias de homenaje. Las c
tente, y el emperador Magnus IV sabía que no podía postergar más el asunto. Así que, al octa
ales veteranos y miembros del alto clero. La pregunta que flotaba en la sala era la mi
o tenía experiencia militar ni el favor de los altos mandos del ejército. Se mencionó a algunos nobles con lazos sanguíneos lejanos
entó el duque de Varest-. Ha servido fielmen
la corona -replicó un marqués-
que la idea de Kassandros como heredero era debatida, la mayoría
zgo en el campo de batalla ha asegurado victorias cruciales. Los so
amiento. Cuando la discusión se agotó, se puso de pi
nció con su voz grave-. Orión
zar su nombramiento se celebraría en uno de los lugares más solemnes del Imperio: el Santuario de los
onia del
y figuras de renombre. Su arquitectura imponente, construida con antiguas piedr
su sobrino Orión, y su hijo bastardo Kassandros. Aunque Kassandros no tenía derechos legítimos al trono,
firme hasta quedar frente a Orión. Lo miró a los ojos durante unos segundos, c
roclamó a Orión Stormhaven
peso de la corona sobre sus hombros, y cuand
nto carmesí, el símbolo del heredero. Los nobles presentes aplaudieron con respeto
emonia aún
resentes y, con un tono aún más gr
sangre de los Stormhaven debe mantenerse pura y fuert
ral. Muchos sabían lo que venía, pe
irá en matrimonio con mi sobrino, Orión Stormh
ura, aunque su mandíbula se tensó levemente. Thessalia, en cambio,
recían incómodos. No era raro que las casas imperiales recurrieran a este ti
tuvo la vista baja, aceptando sin palabra
atrás, observando a su
los Stormhaven. Nuestro
e ese día, Orión no solo era el heredero del Imperio, sino que tenía
e digno de la ocasión. Largos tablones de madera oscura rebosaban de carne asada, frutas exóticas y copas de vino especiado. Las luces
os con la frialdad de quien solo acata órdenes. Orión se mantenía en su lugar, a
sde hace tiempo. Lo que realmente lo inquietaba
y plata, se mantenía apartada, conversando con un pequeño grupo de nobles. Su porte era sereno, s
istentes hasta llegar a ella y, sin preocuparse por
itamos
del gran salón, hacia uno de los balcones del santuario. Desde allí, se veía la noche exten
acia ella, cruz
n tranquila después de
una leve sonrisa, sin
e lo e
ión frunció el ceño
ndose contra la bar
o una decisión, como lo ha hecho toda su vida. No esper
retó la
n convertido en piezas de ajed
amente, con una expre
res. Ni tú ni yo. Mi destino siempre ha estado ligado al
abía que tenía razón, pero eso no h
usto -mu
leve sonrisa y apoyó
con esta responsabilidad, al menos n
un suspiro. Quizás no cambiaría nada que se resistiera,
sobre sus hombros. La música continuaba, las copas seguían alzándose en brindis, y las sonrisas falsas se esparcían entr
presa. A su lado, Kassandros permanecía en silencio, su expresión tan inescrutable como siempre. Orión se preguntó qué pensaría
or alzó su copa y habló con su
dor. Que su liderazgo sea fuerte, su esp
algunas miradas tensas, especialmente entre los más ancianos
dor posó su mira
ija, quien cumplirá con su
sa cortés, pero Orión sintió su mandíbula
desencajado. Se arrodilló ante el emperador y entregó un pergamino lacrado con el sello del Consejo d
do el emperador chasqueó la lengua y cer
la paz nos
ros intercambia
-preguntó Kassandro
mino sobre la mesa y
standartes de guerra otra vez. Uno de nuestros
Aquella región siempre había sido problemática, pero
se puso de pie con u
Kassandros, nos reuniremos de i
leto. Los tiempos de fe
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