amino de vuelta a Varethia. El viaje fue solemne, pero la capital estaba lejos de descansar. L
or la muerte de los hijos del emperador, pero la guerra no daba tregua. No había tiempo para lamentos ni ceremonias adicionales. Magn
onversación con su prima aún lo inquietaban, pero debía enfocarse en lo inmediato. Había dejado la mayor parte de su ejército en Norat
ssandros. Había un hombre en prisión, alguien que solía ser un oficia
ya dejado pasar esto -
su tono tranquilo y distante-. Solo que hasta a
ra un general más, sin influencia suficiente para cuestionar un juicio imperial. P
, criminales de alto rango y prisioneros que el imperio prefería mantener en las sombras. Mientras descendían por los estrech
una inclinación torpe, sorpre
rd Kassandros... ¿a
detuvo un momento antes de p
adeó, como si hub
.. ¿el cap
reme su
a mirada de Orión, asintió
gan
o la puerta se abrió, la figura de Varek emergió de la o
un paso
os que
uidado, estaba desaliñado, y su rostro mostraba las cicatrices de días de encierro sin recibir más que lo mínimo para so
ba verte, Orión -dijo co
pe cruzó
erto, si lo que di
nrió con
idor, asesino, cobarde... pero en vez de ejecutarme, me m
con Kassandros, quien permanecía e
ijo Orión-. Desde el princ
ureció, y sus manos se c
scada. Lo sabían. Sabían que el enemigo e
-pregun
fijamente ante
Consejo
osa. Kassandros dejó escapa
Apolonio i
escalofrío recor
e no
gó con l
ban esperando con una fuerza que superaba el doble de la nuestra. Resistimos todo lo que pudimos, pero fue inútil. Apolonio murió en el
pretó l
no lo diji
rió si
rador ya había perdido un hijo y
ntiendo cómo una ira fría com
e de aquí -di
s levantó
seguro
no l
alguien mató a Apolonio desde
na mezcla de espera
í, príncipe... ya n
so adelante y l
a la
el emperador antes del consejo de guerra. Lo encontró en
o al frente -dijo
apa sobre la mesa y
se lujo. El trono no
el canciller -
dor frunc
ller es un hombre de Estado. No pued
pretó l
Se trata de lo que es
y le dio una pal
s que haya orden. Tú te que
chaba a la batalla, él se quedaría en la capital, un lugar donde las
en silencio por un mo
debes saber. Liber
apas, su expresión permaneció neutra,
mismo que fue acusado d
oficial de lo que ocurrió ese día. Varek fue parte de s
apoyó ambas manos sobre la mes
ué te
ruzó lo
ovió nuestras tropas a una posición vu
nó alrededor de la mesa con las manos cruzad
finalmente-, asumo que
confirmó Orión-. Si alguien lo quería f
to, su mirada penetrante buscando algo en l
onsecuencias de ella. Solo asegúrate
vo la mirad
pre l
ravedad de la situación. La guerra avanzaba, las sombras del pasado volvían a
entender por qué su tío insistía en ir a la guerra mientras él debía quedarse en la capital. ¿De qué servía
usto entonces, se cruzó con Lord Callidus, un hombre de mediana edad con una barba bien recortada y ropas adornadas con los emblemas d
. Necesito saber la situación en el archipiélago. ¿No ser
con curiosidad an
perada. Los rebeldes han consolidado su control sobre algunas isla
on la cabeza
r está dispuesto a marchar al frente, ¿por qué no en
un gesto de respeto, pero también con la c
un solo frente, dejamos la capital y el resto de nuestras posesiones vulnerables. Además, los ot
, comprendiendo la lógica, p
a seguir prolongan
s de lo necesario -respondió Callidus con firmeza-.
a sin gustarle la idea, pero quizás había más en juego de lo que él podía ver
us -dijo finalmente, aunque su tono indi
irada fija en el horizonte. Si no podía ir a la guerra junto a su tío, en
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