ones de soldados se alineaban en perfecta disciplina mientras las flotas se alistaban para zarpar. Banderas con el emblema d
u lugar estaba en el frente, pero su tío había dejado claro que alguien debía gobernar en su ausencia. Magnus IV no confiaba en d
Aunque tenía el título de regente, sabía que muchos nobles y oficiales aún lo veían como un joven guerr
e un trono -murmuró mientras revisaba un
con sus propios ojos la situación de sus dominios. Quería conocer de cerca a sus súbditos,
e la capital en estos tiempos incier
l Imperio -replicó Orión con firmeza-. Si queremos mant
generaciones. Aunque oficialmente leal, había rumores de que su gobernante albergaba resentimie
regente de mármol, sino uno
te él, vestida para la ocasión. Llevaba una armadura ligera y un manto de viaje, su p
os brazos mientras lo observaba con la mi
cia los mapas extendidos en la mesa.
voy a un campo de batalla, solo a evaluar
, dando un paso al frente-. Si vas a conocer la
gó con l
manecer aquí con Kassandros. Si algo sucede, quiero que
seriedad, claramente fr
o soy capaz
o su tono-. Pero si algo me ocurr
re ambos. Al final, ella s
o que
la observó marcharse, sabiendo que aquella discusión no había ter
ntingente selecto, compuesto por sus hombres de confianza. Mientras sub
ital. Y con ello, los vientos
parecía próspero: calles limpias, ciudadanos con túnicas elegantes, mercados llenos de productos exóticos y una infr
entras avanzaban-, ¿qué es l
ñaló hacia las afueras, más allá de los muros resplandecientes de la ca
-explicó Vaelthar-. Un reino en orden, leal y m
sticamente. Las afueras estaban sumidas en la penumbra, con aldeas que apenas sobrevivían, campos marchitos
runciendo el ceño-. Zepharos es uno
ión de cristales arcanos ha sido confiscada para abastecer el esfuerzo bélico del Imperio. Nuestro
erra requería sacrificios, pero no había imaginado que e
situación en la capital -
stas dejan detrás -Vaelthar lo miró con una expresión calculadora-. Vos, mi
lidad del imperio, pero si el reino se debilitaba, pronto surgirían
Pero el Imperio necesita los recursos par
ió en silencio an
onflicto inmediato. Un imperio que solo sabe conquistar, pe
caban. Sabía que su tío jamás aceptaría reducir la presión sobre los vasallos en p
e-. Quiero ver con mis propios
nó la cabeza c
rmesí. Os llevaré a donde po
undidades de Zepharos, dispuesto a enfrentar una real
s con antorchas encantadas que ardían con un fuego azul. A medida que avanzaban, el aire se volvía
eron con un murmullo arcano, revelando una inmeos enteros construidos bajo tierra. No eran casas, sino estructuras improvisadas, ruinas de un esplendor pasado, cubiertas de moho y polvo arcano. Sus habitan
un nudo en
-su voz era un
o miró con
e es una ilusión mantenida por la magia del Archirrey. Pero aquí, en
ejaban tanto miedo como esperanza. Algunos susurraban su título: León Carmesí. Otros
haros durante décadas -continuó Vaelthar-. Pero todo tiene un precio. Su cuer
un territorio del Imperio y ni siquiera el Emperador l
ieron que esto l
e se entera de la verdad, habrá un colapso total. Se desatará el caos. Y si el Imperio descubre
do, tratando de c
mpo le queda
... tal
an con una mezcla de súplica y desconfianza. Esto no era solo un problema
e con é
de regreso a la superficie, hacia la torre donde
más débil aquí, como si las estructuras mismas estuvieran colapsando junto con su gobernante. Vaelthar lo guió
a pálida, casi translúcida, y venas de luz arcana recorrían su cuerpo como grietas en un cristal a punto de
e los suyos -su voz era apenas un susurro-. El Le
ro a un costo terrible. Era un sacrificio que cualquiera consideraría nobl
compromiso con vuestro pueblo ni de la carga que habéis llevado todos e
una débil risa, como si
Dejar que Zepharos cayera en la ruina o en manos d
miró sin
d, mi señor. Pero ahora e
chirrey cerró los ojos un momento, como si estuvie
os... si creéis que hay
lado con inscripciones arcanas comenzó a brillar. La sala se iluminó con un resplandor azul, y en cuest
varios ministros y estrategas se volvier
z era firme y clara-. La situación aquí es crítica. La prosperidad del re
de la proyección reflejab
para mitigar la crisis. No podemos permitir que una de
los consejeros antes de
efuerzos y ayuda humanitaria en cua
n as
A partir de este momento, el gobierno de este reino responderá directamente ante mí. Si veo que siguen permit
cristal fue la única respuest
enéis, Gr
exión y giró para
virá. Y si este reino sigue en pie, será porque
o si midiera sus palabras, y final
el León Carmesí sea el líde
ó. Todavía quedab
puso en su camino. La sala quedó en silencio al instante. Los guardias de Orión reaccionaron con r
el ceño fruncido y la mirada encendida. No se arrodilló, no bajó la
o si fuéramos tus súbditos sin voluntad -dijo, con la voz contenida
, se adelantó de inmed
Duque. Ha crecido en tiempos difíciles y no e
sus hombres que bajaran la guardia.
ítica que ya no funciona? -preguntó con tono tranquilo, pero con una firmeza inquebra
apretó
durante años -respondió con fiereza-. Y cuando al fin
eó apenas
perder el tiempo con discursos vacíos. Z
asta que su padre, el Archirrey, alzó la voz des
No es nues
ndíbula, pero bajó l
artó su ate
ices, demuéstramelo. Muéstrame
con cautela, antes d
ás lo que significa rea
tas de la sala. Vaelthar, el Archimago, observó la escena con un suspiro silencioso antes de seguirlos, mi
s transitados y descendiendo por escaleras de piedra desgastada por el tiempo. Zepharos, con su ap
príncipe mientras caminaban-, pero eso no es todo. Lo qu
ros. Orión frunció el ceño al ver los estrechos callejones llenos de ciudadanos vestidos con túnicas raídas, niños de rostros delgados cor
-murmuró Orión, analizando
e dedicó una
e el Imperio los aband
encaró de
ha sido un reino vasallo
se nos consideró un bastión secundario, un simple puesto avanzado para la guerra. No somo
ue bajaban la cabeza al verlos pasar. Hombres y mujeres con marcas d
an hech
himago, respondi
del Imperio... pero los experimentos fallidos y la
peso de aquellas palabras. No era solo la guerra lo
intervención... porque creen
ncipe
ctam
do, antes de hab
aquí para aband
vez no replicó. En sus ojos había rabia
parte del alto consejo lo estaban esperando, listos para confrontarlo. Apenas cru
con tono rígido-. Debemos hablar sob
. No tardaron en empezar a cuestionar sus decisiones, acusándolo de haber actuado
bierno de un reino vasallo sin autorización imperial -acusó
tura, dejando que su mirada reco
. ¿Saben lo que vi? Magia prohibida usada contra su propia gente, un reino que se ahoga en
ros intercambiaron miradas incómodas, pe
Su intervención podría traer consecuencias q
trecerró
que estallen en una crisis mayor. No voy a permitir que una región tan crucial para el Imper
nfrontación parecía escalar
rden, y se cumplirá. Zepharos recibirá la ayuda que nece
ó en silencio, como si
nsión se espesó aún más cuando Kassandros irrumpió en la sala. Sus ojos, fríos y
ente son motivo de discusión? -sol
porte sereno, aunque sus dedos tambo
toma decisiones sin
eca, cruzando la sala con pasos lentos
toridad, pero cuando no, de repente el consejo reclama su lugar. ¿Dónde estabas cuando Zeph
ómodos. El Canciller entrecerró los
o que hizo el regente fue una d
Zepharos no era el reflejo de un reino vasallo próspero, sino el de una tierra al borde del colapso, sofocada
mirada fija en él, pero
uzándose de brazos mientras mirab
ión ha actuado con la autoridad que se le otorgó. Zepharos estaba al borde del colapso, y
os creció, pero ninguno se atr
anciller y luego recorrió a l
error, que lo diga ahora. Pero que lo haga con u
fue su úni
isa seca y se giró hacia Orió
jo ha perdido la voz cuand
, volvió a mirar al Cancil
tencia que necesita, pero también deberá cumplir con
la mandíbula, pero
denéis,
l salón con paso firme. Kassandros lo siguió, mientras detrás de ellos quedaba
us aposentos. La tensión aún pesaba sobre sus hombros, pe
es de ofrecerle una copa de vino especiado. Orión la tomó sin decir palabra, girándola
ervó por un momen
con los brazos cruzados-. Por un instante, consideré
plido antes de dar
masiado rápido para ellos. Prefiero
breve risa, pero su expresió
r esto. Has desafiado su aut
pa sobre la mesa
haros es solo una muestra de lo que ocurre en otras regiones. Si seguimos ignorando la realida
tamente, analizando la
, ¿qué ha
a la ventana donde las luces de
sea ne
vestido oscuro de telas ligeras, pero su porte era el de siempre: firme, seguro, con la elega
ientras lo observaba con atención-. Solo que no sé qué t
ontemplaba la ciudad imperial iluminada y sus torres doradas
sa con impaciencia-. Todos ellos son hombres que jamás han pisado un cam
suspiro leve y se
poder no solo se sostiene con la espada. La política es un campo de batalla
reojo, con la
político. No
n la mirada, sin dejars
i sigues actuando solo como un guerrero, te van a devo
a respuesta, sino porque, en el fondo, sabía qu
s, sino también mantener el orden dentro de sus propios dominios. Se dedicó a revisar informes de los generales, discutir estrategias con los consejeros y firmar decretos sobre el mantenimiento de las provincias m
s ostentosas ni anuncios de su presencia. Vestía una túnica sencilla, aunque su porte y su cabello oscuro lo delataban
aproximadamente veinte personas, principalmente ancianos y mujeres, con vestimenta desgastada. Había un ambiente de tensión e
guardia, un hombre corpulento con una cicatriz
u bastón rodó lejos, y una mujer intentó ayud
y, sin pensarlo, hizo
ua qué
con voz firme. Uno de los guardias imperiales lo rec
causando disturbios. No hay n
uando uno de los aldeanos, un hombre
guien! ¡Mi hijo... mi hijo murió en la gu
detuvo
ó y un nombre dest
de los regimientos de élite del ejército imperial. Se había distinguido en batalla en las Isla
a Kassandros, quien entendió la
formación sobre esto -orden
an moverse, una voz seca y condescend
falta, Gr
el duque Castor Velian, un hombre de mediana edad, de cabello oscuro bien peina
uejas. Lo mejor es ignorarlos y que la Guardia los disperse. No podemos permitir
miró con
u hijo murió
iro, como si la conv
eren en servicio. Es
xigen s
es clara en estos asuntos. La manutención de los soldados caídos se paga cuando la administración lo deter
uchando por el imperio. Si hombres como él daban su vida, lo mínim
ón principal -or
frunció
io, Gran Duque. N
ignoró
permitió limpiar un poco el polvo del camino, aunque su incomodidad era evidente. Kassandros se mantenía a
llo encanecido y rostro marcado por
ra, y nos dijeron que nos pagarían la manutención que le correspondía por su servicio. Pero han pasado m
tes de girarse hacia uno de los administra
e ha pagado la
ro flaco y ojos evasivos, tra
imientos, mi señor. Los fondos fueron reasignados
s para seguir luchando? -Orión
iba pal
ervino de
No podemos malgastarlos en cuestiones m
ó directamen
ida por el imperio no
en la sala f
nto y avanzó hasta quedar f
su hijo de inmediato. Y si su cuerpo puede
de lágrimas. Su esposa sollozó, c
opló con i
un precedent
ulminó con
o no olvida a los
que esto no se detendría ahí. Había demasiados hombres c
garía de que
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