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IMPERIUS - VOL I

Capítulo 5 LAS MAREAS DE LA GUERRA

Palabras:5464    |    Actualizado en: 17/03/2026

ones de soldados se alineaban en perfecta disciplina mientras las flotas se alistaban para zarpar. Banderas con el emblema d

u lugar estaba en el frente, pero su tío había dejado claro que alguien debía gobernar en su ausencia. Magnus IV no confiaba en d

Aunque tenía el título de regente, sabía que muchos nobles y oficiales aún lo veían como un joven guerr

e un trono -murmuró mientras revisaba un

con sus propios ojos la situación de sus dominios. Quería conocer de cerca a sus súbditos,

e la capital en estos tiempos incier

l Imperio -replicó Orión con firmeza-. Si queremos mant

generaciones. Aunque oficialmente leal, había rumores de que su gobernante albergaba resentimie

regente de mármol, sino uno

te él, vestida para la ocasión. Llevaba una armadura ligera y un manto de viaje, su p

os brazos mientras lo observaba con la mi

cia los mapas extendidos en la mesa.

voy a un campo de batalla, solo a evaluar

, dando un paso al frente-. Si vas a conocer la

gó con l

manecer aquí con Kassandros. Si algo sucede, quiero que

seriedad, claramente fr

o soy capaz

o su tono-. Pero si algo me ocurr

re ambos. Al final, ella s

o que

la observó marcharse, sabiendo que aquella discusión no había ter

ntingente selecto, compuesto por sus hombres de confianza. Mientras sub

ital. Y con ello, los vientos

parecía próspero: calles limpias, ciudadanos con túnicas elegantes, mercados llenos de productos exóticos y una infr

entras avanzaban-, ¿qué es l

ñaló hacia las afueras, más allá de los muros resplandecientes de la ca

-explicó Vaelthar-. Un reino en orden, leal y m

sticamente. Las afueras estaban sumidas en la penumbra, con aldeas que apenas sobrevivían, campos marchitos

runciendo el ceño-. Zepharos es uno

ión de cristales arcanos ha sido confiscada para abastecer el esfuerzo bélico del Imperio. Nuestro

erra requería sacrificios, pero no había imaginado que e

situación en la capital -

stas dejan detrás -Vaelthar lo miró con una expresión calculadora-. Vos, mi

lidad del imperio, pero si el reino se debilitaba, pronto surgirían

Pero el Imperio necesita los recursos par

ió en silencio an

onflicto inmediato. Un imperio que solo sabe conquistar, pe

caban. Sabía que su tío jamás aceptaría reducir la presión sobre los vasallos en p

e-. Quiero ver con mis propios

nó la cabeza c

rmesí. Os llevaré a donde po

undidades de Zepharos, dispuesto a enfrentar una real

s con antorchas encantadas que ardían con un fuego azul. A medida que avanzaban, el aire se volvía

eron con un murmullo arcano, revelando una inme

os enteros construidos bajo tierra. No eran casas, sino estructuras improvisadas, ruinas de un esplendor pasado, cubiertas de moho y polvo arcano. Sus habitan

un nudo en

-su voz era un

o miró con

e es una ilusión mantenida por la magia del Archirrey. Pero aquí, en

ejaban tanto miedo como esperanza. Algunos susurraban su título: León Carmesí. Otros

haros durante décadas -continuó Vaelthar-. Pero todo tiene un precio. Su cuer

un territorio del Imperio y ni siquiera el Emperador l

ieron que esto l

e se entera de la verdad, habrá un colapso total. Se desatará el caos. Y si el Imperio descubre

do, tratando de c

mpo le queda

... tal

an con una mezcla de súplica y desconfianza. Esto no era solo un problema

e con é

de regreso a la superficie, hacia la torre donde

más débil aquí, como si las estructuras mismas estuvieran colapsando junto con su gobernante. Vaelthar lo guió

a pálida, casi translúcida, y venas de luz arcana recorrían su cuerpo como grietas en un cristal a punto de

e los suyos -su voz era apenas un susurro-. El Le

ro a un costo terrible. Era un sacrificio que cualquiera consideraría nobl

compromiso con vuestro pueblo ni de la carga que habéis llevado todos e

una débil risa, como si

Dejar que Zepharos cayera en la ruina o en manos d

miró sin

d, mi señor. Pero ahora e

chirrey cerró los ojos un momento, como si estuvie

os... si creéis que hay

lado con inscripciones arcanas comenzó a brillar. La sala se iluminó con un resplandor azul, y en cuest

varios ministros y estrategas se volvier

z era firme y clara-. La situación aquí es crítica. La prosperidad del re

de la proyección reflejab

para mitigar la crisis. No podemos permitir que una de

los consejeros antes de

efuerzos y ayuda humanitaria en cua

n as

A partir de este momento, el gobierno de este reino responderá directamente ante mí. Si veo que siguen permit

cristal fue la única respuest

enéis, Gr

exión y giró para

virá. Y si este reino sigue en pie, será porque

o si midiera sus palabras, y final

el León Carmesí sea el líde

ó. Todavía quedab

puso en su camino. La sala quedó en silencio al instante. Los guardias de Orión reaccionaron con r

el ceño fruncido y la mirada encendida. No se arrodilló, no bajó la

o si fuéramos tus súbditos sin voluntad -dijo, con la voz contenida

, se adelantó de inmed

Duque. Ha crecido en tiempos difíciles y no e

sus hombres que bajaran la guardia.

ítica que ya no funciona? -preguntó con tono tranquilo, pero con una firmeza inquebra

apretó

durante años -respondió con fiereza-. Y cuando al fin

eó apenas

perder el tiempo con discursos vacíos. Z

asta que su padre, el Archirrey, alzó la voz des

No es nues

ndíbula, pero bajó l

artó su ate

ices, demuéstramelo. Muéstrame

con cautela, antes d

ás lo que significa rea

tas de la sala. Vaelthar, el Archimago, observó la escena con un suspiro silencioso antes de seguirlos, mi

s transitados y descendiendo por escaleras de piedra desgastada por el tiempo. Zepharos, con su ap

príncipe mientras caminaban-, pero eso no es todo. Lo qu

ros. Orión frunció el ceño al ver los estrechos callejones llenos de ciudadanos vestidos con túnicas raídas, niños de rostros delgados cor

-murmuró Orión, analizando

e dedicó una

e el Imperio los aband

encaró de

ha sido un reino vasallo

se nos consideró un bastión secundario, un simple puesto avanzado para la guerra. No somo

ue bajaban la cabeza al verlos pasar. Hombres y mujeres con marcas d

an hech

himago, respondi

del Imperio... pero los experimentos fallidos y la

peso de aquellas palabras. No era solo la guerra lo

intervención... porque creen

ncipe

ctam

do, antes de hab

aquí para aband

vez no replicó. En sus ojos había rabia

parte del alto consejo lo estaban esperando, listos para confrontarlo. Apenas cru

con tono rígido-. Debemos hablar sob

. No tardaron en empezar a cuestionar sus decisiones, acusándolo de haber actuado

bierno de un reino vasallo sin autorización imperial -acusó

tura, dejando que su mirada reco

. ¿Saben lo que vi? Magia prohibida usada contra su propia gente, un reino que se ahoga en

ros intercambiaron miradas incómodas, pe

Su intervención podría traer consecuencias q

trecerró

que estallen en una crisis mayor. No voy a permitir que una región tan crucial para el Imper

nfrontación parecía escalar

rden, y se cumplirá. Zepharos recibirá la ayuda que nece

ó en silencio, como si

nsión se espesó aún más cuando Kassandros irrumpió en la sala. Sus ojos, fríos y

ente son motivo de discusión? -sol

porte sereno, aunque sus dedos tambo

toma decisiones sin

eca, cruzando la sala con pasos lentos

toridad, pero cuando no, de repente el consejo reclama su lugar. ¿Dónde estabas cuando Zeph

ómodos. El Canciller entrecerró los

o que hizo el regente fue una d

Zepharos no era el reflejo de un reino vasallo próspero, sino el de una tierra al borde del colapso, sofocada

mirada fija en él, pero

uzándose de brazos mientras mirab

ión ha actuado con la autoridad que se le otorgó. Zepharos estaba al borde del colapso, y

os creció, pero ninguno se atr

anciller y luego recorrió a l

error, que lo diga ahora. Pero que lo haga con u

fue su úni

isa seca y se giró hacia Orió

jo ha perdido la voz cuand

, volvió a mirar al Cancil

tencia que necesita, pero también deberá cumplir con

la mandíbula, pero

denéis,

l salón con paso firme. Kassandros lo siguió, mientras detrás de ellos quedaba

us aposentos. La tensión aún pesaba sobre sus hombros, pe

es de ofrecerle una copa de vino especiado. Orión la tomó sin decir palabra, girándola

ervó por un momen

con los brazos cruzados-. Por un instante, consideré

plido antes de dar

masiado rápido para ellos. Prefiero

breve risa, pero su expresió

r esto. Has desafiado su aut

pa sobre la mesa

haros es solo una muestra de lo que ocurre en otras regiones. Si seguimos ignorando la realida

tamente, analizando la

, ¿qué ha

a la ventana donde las luces de

sea ne

vestido oscuro de telas ligeras, pero su porte era el de siempre: firme, seguro, con la elega

ientras lo observaba con atención-. Solo que no sé qué t

ontemplaba la ciudad imperial iluminada y sus torres doradas

sa con impaciencia-. Todos ellos son hombres que jamás han pisado un cam

suspiro leve y se

poder no solo se sostiene con la espada. La política es un campo de batalla

reojo, con la

político. No

n la mirada, sin dejars

i sigues actuando solo como un guerrero, te van a devo

a respuesta, sino porque, en el fondo, sabía qu

s, sino también mantener el orden dentro de sus propios dominios. Se dedicó a revisar informes de los generales, discutir estrategias con los consejeros y firmar decretos sobre el mantenimiento de las provincias m

s ostentosas ni anuncios de su presencia. Vestía una túnica sencilla, aunque su porte y su cabello oscuro lo delataban

aproximadamente veinte personas, principalmente ancianos y mujeres, con vestimenta desgastada. Había un ambiente de tensión e

guardia, un hombre corpulento con una cicatriz

u bastón rodó lejos, y una mujer intentó ayud

y, sin pensarlo, hizo

ua qué

con voz firme. Uno de los guardias imperiales lo rec

causando disturbios. No hay n

uando uno de los aldeanos, un hombre

guien! ¡Mi hijo... mi hijo murió en la gu

detuvo

ó y un nombre dest

de los regimientos de élite del ejército imperial. Se había distinguido en batalla en las Isla

a Kassandros, quien entendió la

formación sobre esto -orden

an moverse, una voz seca y condescend

falta, Gr

el duque Castor Velian, un hombre de mediana edad, de cabello oscuro bien peina

uejas. Lo mejor es ignorarlos y que la Guardia los disperse. No podemos permitir

miró con

u hijo murió

iro, como si la conv

eren en servicio. Es

xigen s

es clara en estos asuntos. La manutención de los soldados caídos se paga cuando la administración lo deter

uchando por el imperio. Si hombres como él daban su vida, lo mínim

ón principal -or

frunció

io, Gran Duque. N

ignoró

permitió limpiar un poco el polvo del camino, aunque su incomodidad era evidente. Kassandros se mantenía a

llo encanecido y rostro marcado por

ra, y nos dijeron que nos pagarían la manutención que le correspondía por su servicio. Pero han pasado m

tes de girarse hacia uno de los administra

e ha pagado la

ro flaco y ojos evasivos, tra

imientos, mi señor. Los fondos fueron reasignados

s para seguir luchando? -Orión

iba pal

ervino de

No podemos malgastarlos en cuestiones m

ó directamen

ida por el imperio no

en la sala f

nto y avanzó hasta quedar f

su hijo de inmediato. Y si su cuerpo puede

de lágrimas. Su esposa sollozó, c

opló con i

un precedent

ulminó con

o no olvida a los

que esto no se detendría ahí. Había demasiados hombres c

garía de que

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IMPERIUS - VOL I
IMPERIUS - VOL I
“El Imperio Stormhaven no se construyó sobre la justicia. Se construyó sobre la sangre de quienes se atrevieron a cuestionarlo. Durante generaciones, la dinastía ha mantenido el universo bajo su puño de hierro. Pero todo imperio tiene una grieta. Y en Stormhaven, esa grieta tiene nombre, linaje... y una deuda que cobra con intereses. Orión Stormhaven es el heredero que nadie esperaba: brillante, implacable, dispuesto a quemar mundos enteros para mantener el orden. A su lado, una corte de leales que guardan secretos que podrían destruirlo. Frente a él, enemigos que no vienen del exterior, sino de su propia sangre. Porque en este Imperio, la mayor amenaza nunca llega desde afuera. Siempre viene de adentro. IMPERIUS es una épica galáctica de poder, traición y herencia. Una historia donde los tronos se heredan, pero también se roban. Donde la lealtad tiene un precio. Y donde los que sobreviven no siempre son los más fuertes... sino los que supieron esperar.”
1 Capítulo 1 PRÓLOGO2 Capítulo 2 LA SANGRE DEL IMPERIO3 Capítulo 3 LA SANGRE DEL IMPERIO II4 Capítulo 4 LA SANGRE DEL IMPERIO III5 Capítulo 5 LAS MAREAS DE LA GUERRA6 Capítulo 6 LAS MAREAS DE LA GUERRA II7 Capítulo 7 SANGRE Y LINAJE8 Capítulo 8 SANGRE Y LINAJE II9 Capítulo 9 SANGRE Y LINAJE III10 Capítulo 10 SANGRE Y LINAJE IV11 Capítulo 11 SANGRE Y LINAJE EPÍLOGO12 Capítulo 12 ECOS DEL CAOS13 Capítulo 13 ECOS DEL CAOS II14 Capítulo 14 ECOS DEL CAOS EPÍLOGO