on prisa, mientras un zumbido f
abía intentado ganarse a Adrián y aprovechar su influencia para contrarrestar a la familia de su tío. Por temor a su s
, según se rumoreaba, completamente ciego. Para comprobar la v
ndió con fri
con más fuerza alrededor de la pistola, y el cañ
que la etiqueta del precio seguía colgando de su arma de juguete. Sin embargo, su evidente inoce
su silla de ruedas y se dio la vuelta. "Es tarde", dijo con friald
endo virgen?, ¿por qué había decidido de repente dejar el asunto?, ¿y signific
volátil, que una palabra equivocada podía provocarlo hasta el punto de romperle el cuello sin previo aviso. Al final, se c
utelosa: "No puedes moverte con facilidad. Quédate en la
as volvió a cerrar los ojos, su expresión se volvió
ugar parecía abandonado, con un lujo aparente pero sin las comodidades
edida que pasaban las horas, el frío se le metía más en los huesos. Su mirada se posó de nuevo en la figura inmóvil de Adrián en
ncio y le puso la manta con cuidado, just
de lo extraños que eran sus ojos: de un marrón intenso con un ligero tinte azulado,
ucear, con voz baja y tensa: "Lo siento, no quería
rián a ignorar las incomodidades, incluido el frío, así
as demás antes que ella, el acuerdo m
os nervios y preguntó con cautela: "
rostro, y se preguntó cómo podía ser ciego con unos
respondió con voz tranquila
s sobre la palma de él, agitándose impotentes como un reflejo nervioso que no podía controlar. El calor in
do contigo, de todos modos me habrían obligado a casarme con alguien más. La verdad es que no me i
él, en un mundo ya tan caótico, cambiar de pareja era inútil. Llegando a esa conclus
alguna manera había superado su prueba. Tras dudar un momento, se acercó, levantó la ma
echó hacia atrás el puño y
ostró ni el más
simpatía se coló en su interior a pesar de sí misma. Pensó que, con un rostro como
*
resultó ser mucho menos aterrador en persona, y el matrimonio en sí parecía haberse concretado en silencio. Una vez q
s apenas eran utilizables. Dentro del refrigerador había montones de comidas preenvasadas y alim
mo, ¿por qué no terminaron el trabajo por completo? En lugar de acabar con él de una vez por todas, dejaron a Adrián aba
s, eligió lo que quedaba en buen estad
rián observaba todos sus movimientos a
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