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ta y gimió de incomodidad, y su mano posó sobre algo cálido y suav
y encendió la luz de la mesita. A su lado
iluminó su espalda desnuda
idamente, volvió a la cama y extendió la ma
s de la mañana. Tiene una r
no de un manotazo y gruñó
cía mucho a su mal genio, se l
y, sin despertar al hombre, terminó de comer y salió d
ía, trabajaba como secretaria principal d
ada permaneció imperturbable mientras esperaba a Edwin fuera de la sala de co
io de la reunión, sonó el
ada, pero permaneció
lo que contribuía a su aura autoritaria. Siempre mantenía una
e un metro sesenta y cinco,
l hombre que se había acostado con ella
que Valeria tuvo que salir un momen
tana, se acercó a ella y le preguntó: "Valeria, ¿has
ño ligeramente fruncido.
: "Más tarde, el señor León tiene previsto cenar
un momento recorda
ogó a la secretaria de otra empresa y la obligó a acostarse con él. Además, se rumore
s de negocios, y como las demás se mostraban reacias a ac
señor León nos lleve a la reunión
el secretariado. Una compañera asomó la cabeza y, tras
ón quiere ve
edido enseguida y se marchó de
u relación en el salón, lo que marcó el inicio de su extraño acuerdo. Había tratado con vari
a la miró. Siguió firmando documentos mientras le ord
se quedó
ó por fin la cabeza. "¿Valeria?", pre
imismamiento y por fin
a y le preguntó: "¿Cuánto tiem
preguntaba eso, pero r
así que ya deberías saber cuál es tu lu
puesto,
n el rostro impasible, y tenía
de ella y buscaba una excusa para d
oda la tarde. Antes de que terminara el ho
apuñalaría a sí misma pa
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