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Jefe maldito: ¡aléjate de mí!

Capítulo 6 Diez millones por romper el contrato

Palabras:797    |    Actualizado en: 13/04/2026

bía sentido tan hum

stada. "¿Por qué estás ahí parada? Es un procedimiento sencillo", dijo con

os aferradas a los costados de sus p

o consideraba un examen físico gratuito, l

a. Sintiéndose entumecida, se tumbó en la cama y dejó que la mujer

oco después, y ella

e daré el resultad

lisó la ropa y, con toda la gracia que p

illo y buscó un asi

do alguna enfermedad venérea, ya que pe

solía ayudarla a calmar su ira. Justo cuando

undo antes de pulsar el botón

l hospital?", pregun

spondió con la misma frialdad: "Ya no trabajo para usted. No d

jo: "Será mejor que

el ceño. Eso n

jo y colgó antes de que ell

cto a su correo

iado una captura de pantalla de una cláusula del

si lo rescindía antes, tendría que pagar una multa de d

anto la mano que casi

empresa, pero estaba segura de que no existía

dudas. A lo largo de los años, ha

olado esa cláusula en uno de lo

los ojos, pensando que solo faltaban

evantó sobre sus piernas tamb

s. No tenía diez millones para darle a ese hombre.

ado intentando deshacerse de su humill

a larga y enérgica, con la esperanza

Solo cuando el cielo se oscureció se p

a con su huella dactilar, como de co

o. Luego se envolvió en su rop

de enfrente, pero no quería enfadar más a E

las nueve, el auto de Edwin por fin se detuvo, y su

uto, vio a Valeria acurr

pensar en cómo era e

se paró frente a ella. "¿Cuá

cuarenta", respondió ella con

ante su tono monótono. Pasó ju

a lo s

rigo y lo tiró sin c

amisa mientras sub

reuniones y estaba agotado.

rás de él hasta ll

la estaba allí, Edwin se

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Jefe maldito: ¡aléjate de mí!
Jefe maldito: ¡aléjate de mí!
“El mayor arrepentimiento de Valeria fue haber aceptado el trabajo como secretaria personal de Edwin. Resultó que la lealtad no significaba nada para él. Después de todo lo que había hecho por él en los últimos cinco años, se cansó de ella y la echó sin piedad a la sucursal. Se decía que trabajar en ese lugar era más difícil. Sin embargo, Valeria descubrió que disfrutaba cada momento de su nueva vida. Estaba feliz porque finalmente había escapado de ese jefe maldito. Un chico guapo empezó a prestarle atención. Al mismo tiempo, descubrió que su padre era un multimillonario en sus últimos días. Todo lo que tenía que hacer era asentir y heredaría su fortuna. El destino siempre era impredecible. Resultó que trabajar para Edwin fue el momento más difícil. Sus caminos no se cruzaron hasta después de un tiempo, en un coctel. Edwin, lleno de arrogancia, se burló: "Veo que todavía no has superado lo nuestro. Incluso me seguiste hasta esta fiesta. ¿Tan desesperada estás?". Valeria soltó una carcajada y chasqueó la lengua con desdén. "Vaya, no recuerdo haberte invitado". "¿Qué? Ya veo, el desamor te ha vuelto inestable", respondió el hombre con una sonrisa burlona.”