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La pequeña bruja de Nero

Capítulo 5 Qué he hecho

Palabras:1387    |    Actualizado en: 10/05/2026

ULO C

ella se despertó pero n

í dentro y debajo, algo negro mate que ella reconoció i

unto llegaron

las ocho y cuarto y la pu

moquin y olí

ella en

estás vestid

obligarme a ponerme nada que no

no en la caja y sacó el vibrador.

moto se queda en mi bolsillo y cada vez que me avergüences delante de todos lo subo." Nero pronunció acercándose

na de tatuajes y t

rpo respondía a cómo olía su colonia y al

lió de la habitación, tirando de l

ó el vestido rojo de la pe

*

uete

ada del salón principal con el vesti

r a su izquierda, habland

una bandeja que

. Él estaba allí desnudándola con la mirada, y cuando sus ojos se encontraron él no se molestó en ap

nuevo su bebid

de cabello oscuro y Hella miró su figura con total a

l mismo vestido,

ación y luego encontraron a Nero. Cr

ella." Preguntó

dijo

enviaste a mi apartamento ayer y por q

pezando a entender que era su forma preferida

nte por primera vez, una eval

r, ¿no es así," dijo Daisy

ación que yo llevando algo que él eligió para mí. Y esos ojos...." inclinó la cabeza ligeramente, m

rió la b

y sin mirarla, "Espera

evo a él, él ya estaba

*

vibrador. Ese era el único pensamiento coherente en su ca

er coche prim

oyado contra el capó que la m

s, y ella abrió la puerta y se deslizó dentro y soltó un suspiro que había e

r teniendo un

se c

rillo entre los dedos que se llevó a los labios sin urgencia, la brasa brill

y dijo, con tanta compostura como pudo e

Luciano i

ijo nada más. Hella intentó pensar en una forma digna de explicar que neces

encont

struyendo la oraci

los pensamientos en su cabeza simultáneamente y gimió en

rillo deteniéndose a mita

dentro, sudando a través de la

la mano en el bolsillo de su chaqueta

ella la segunda vez f

ucho cuidado en el borde de la ven

entre dientes, agarrando

asiento mientras el vibrador hací

inalmente. "Necesito quitármel

" Estaba sudando a través de la seda. "Esa es la única

preguntó Lucian

o," dijo y se mordió

ante un momento y s

ella levantó el dobladillo del ve

os rozaran su clítoris hinchado. Un

a no supo cuá

completo desastre gimiendo. Estaba empapada, dolorida, vacía mientras dej

hora. En su mano. Lo dejó en

o se sent

urmuró, mayormente

o dijo

ó los muslos juntos y no ayudó en nada y se rio del estado a

s ojos h

detenga...." exhaló, "...mi coño está palpi

ragas arruinadas por sus muslos, fuera de sus tobillos. Antes de que pudiera

n su boca. El sabor de su propia excitac

uciano baj

reando un vino añejo. El grito ahogado de Hella vibró contra la morda

volaron a

a sus pliegues empapados,

de nuevo y la comió co

uerza la ropa int

los tem

alda arqueada fuera del asiento

gas de su boca, se limpió los labios con el dorso de la mano y se sentó. Hella enterr

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La pequeña bruja de Nero
La pequeña bruja de Nero
“Desperté al diablo. No al que tiene cuernos y cola roja. El diablo es Nero Vitale, el Don del clan Vitale. El clan se conoce como la Casa de Vitale, una residencia fortificada tras una verja a prueba de balas. Su firma es simple: si los cruzas, desapareces. Soy Hella Greco. Mi padre, un deudor cobarde, huyó y nos dejó a mí y a mi hermana Amara para enfrentar las consecuencias de sus errores. Cuando se llevaron a Amara, tuve solo dos opciones: quedarme atrás y abandonarla a su suerte, o cruzar esa verja y suplicar por más tiempo para ella. Elegí mal. En el instante en que puse un pie dentro de la Casa de Vitale, la vida que conocía fuera terminó para siempre. Quedé atrapada. Lo que no sabía era que el diablo ya me había notado. Y el diablo no suelta lo que decide que es suyo.”