“Desperté al diablo. No al que tiene cuernos y cola roja. El diablo es Nero Vitale, el Don del clan Vitale. El clan se conoce como la Casa de Vitale, una residencia fortificada tras una verja a prueba de balas. Su firma es simple: si los cruzas, desapareces. Soy Hella Greco. Mi padre, un deudor cobarde, huyó y nos dejó a mí y a mi hermana Amara para enfrentar las consecuencias de sus errores. Cuando se llevaron a Amara, tuve solo dos opciones: quedarme atrás y abandonarla a su suerte, o cruzar esa verja y suplicar por más tiempo para ella. Elegí mal. En el instante en que puse un pie dentro de la Casa de Vitale, la vida que conocía fuera terminó para siempre. Quedé atrapada. Lo que no sabía era que el diablo ya me había notado. Y el diablo no suelta lo que decide que es suyo.”