edujo a algo cerrado y tranquilo; cada segundo lo dedicaba a planear mi escape. Quedarme no era una opción, y mucho menos aceptar una vida como un objeto poseído y utilizado
peso que crecía en mi interior. Intenté leer para distraerme, pero no sirvió de nada. Cada línea se sentía como una burla cruel, y cada página me recordaba el
ían y representaban sus papeles, yo me marcharía. Preparé mi bolso como si fuera lo único que me mantenía con vida: r
igro, así que me mantuve en silencio. Le oculté todo, a pesar de que ya la extrañaba. Si la manada alguna vez se daba cuenta d
ando de hacerme invisible. Entonces mi padre habló, y todo cambió. Nos
e apretaban a
algo vivo se retorciera bajo mi piel. Quizá me había vuelto demasiado buena ocultándo
n busca de sus parejas, mientras que l
a por la forma en que me miraba. "Ava", dijo con un tono suave, pero que
pad
erido dejarte atrás. Pero eso generaría pregunt
a con la misma mirada distante que utilizaba para las cosas que no le importaban. La complicidad entre ellos era
Su mirada se deslizó sobre los moretones que se desvanecían en mi cuello, lo que me provocó un escalofrío.
é las verduras con el
s y mantente bajo control". Volvió a comer como si nada. Debajo de l
e hecho encogerme. En cambio
miliar: silencioso y pesado. Mis padres y Jessa v
mo si fuera el dueño del mundo, con un brazo apoyado en la puerta y una postura relajada. La radio p
ontañas más oscuras que se alzaban en el horizonte. Mis pensamientos vagaron ha
tó el silencio. "No vas a hacer ninguna es
pensar, y mi cuerpo se tensó mientras me giraba para m
Deseé, no por primera vez, poder entender
dibujaba con el movimiento del auto. "Además, nadie va a elegir a un defecto de
nmediato. Quizá e
ispuesto a acogerte. No como pareja, pero tus hijos
ada y me estremecí. "Si es que q
segundo.
lvería co
era a alguien que me había golpeado durante año
hadowvale eran muy extensos, con demasiadas carreteras, pueblos y estaciones como para rastrearla fáci
a con otra cosa: la esperanza. Pisar el territorio de Luna Plateada significaba adent
ión distante y fría. Un dolor silencioso se agitó al pensar en
mi vida hab
erada. El miedo seguía recorriéndome, pero ya no estaba solo.
solo pensar
ez, lo
volve
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