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Luna rechazada: destinada a un Alfa Maldito

Capítulo 2 Sacrificio por la alianza

Palabras:1519    |    Actualizado en: 02/06/2026

. El Alfa anterior, padre de Caleb, me dijo que

ncluso me permitió estudiar en la escuela para miembros de bajo rango

vaneció por comple

i vida dio un vuelco, y lo primero que

dables. Su advertencia todavía resonaba en mi mente: si quería

ponía tensa. Intenté no cruzarme en su camino ni mirarlo a los ojos, pe

espalda. No era grande, apenas del tamaño de

ta en espinas negras, como

na maldición. Por eso debía mantenerla oculta. Si la perso

retumbó en la habitación e i

había entrado. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho y una sonrisa de satisfac

mientras se acercaba. "¿Otra vez estás

invadía. En mi interior, Maryse gruñó con furia, luchando por liberarse.

edó a escasos centímetros del mío, y el f

era de Caleb te hacía importante? Qué gracioso. Todo el mundo lo sabe, Elena. El problema es que a nadie le importa. No eres nada para él. Ni

bios al intentar co

me oprimió el pecho. "No le digas a nadie l

r. Solo logré as

alie retrocedió y se sac

s muy molesto. Y si la gente se entera del motivo de esas

n. Sus rizos castaños rebotaban a su espalda

ndo en mi cabeza como veneno. Lo que más me inquietaba no era la

yarse mutuamente. Se suponía que debían

nah me cerró el paso cerca de la entrada de la cocina. "A partir de hoy te encargarás de limpiar los

inmediato. "¿Qué? Esa es la

antes de que pudie

caer al suelo, mientras el d

haz tu trabajo!". Soltó una risita c

obedecer. En el fondo, sabía que esa no había sido una

s, mis días se volv

la culpa. Si alguien derramaba una bebida o rasgaba una tela, me señalaba de inmediato, como si hubiera estado esperando la oport

uello, Caleb se man

o nunca intervení

tras escuchar a Hannah gritar a los sirvientes. En cuanto entré, una co

resonó por to

sión sombría, aunque su mirada delata

ue ella se salga con la suya", ordenó con fri

on contra la pared de la despensa. La angustia me oprimió el pecho al darme cuen

señe cuál es tu lugar", e

se detuvieran, pero

do interrumpió el caos. "¿Qué

a me invadió con tanta fuerza que hasta dolió. Por un estú

músculo. Con voz temblorosa y llena de falsa inoc

ena me atacó con un trozo de cristal. Mi

!", grité. "¡No

con una furia que le ardía en los oj

é paral

os moretones que me cubrían. No le importé lo suficiente

principio, y la sonrisa de satisfacción

una prisión. La humedad cubría las paredes y el moho se extendía sobre la piedra como podredumbre. Una ant

remos que has sufrido lo suficiente

a última mirada con el triu

tura tan

rta se cerró

lugar se volvi

poco las fuerzas. La oscuridad se volvió insoportable, pero Maryse permaneció a mi lado a pesar

erta del sótano por f

sperándome con una ex

n sequedad. "El Alfa C

eranza se encendió en mi

truyó esa ilusión con s

sa cruel. "Y ya sabes lo que les pasa a las mujeres que le

me quedaba

él no me harí

alló en ca

que se deshiciera de ti. Ninguna mujer quiere al Alfa Davis. Todos saben que está maldito. Pero Caleb gana poder

a de Hannah antes de que me agarrara d

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Luna rechazada: destinada a un Alfa Maldito
Luna rechazada: destinada a un Alfa Maldito
“Elena nunca fue nadie: huérfana, Omega, la última en todo. Durante años soportó en silencio las burlas y humillaciones de su propia manada, aferrada a una sola esperanza: que al cumplir dieciocho, la Diosa de la Luna le enviaría por fin a su pareja destinada. Ese vínculo sería su salvación y la ayudaría a escapar de la cruel vida que había sufrido durante tanto tiempo. Pero el destino era cruel. Su alma gemela resultó ser el Alfa Caleb, el gobernante frío e implacable de la manada. Y su corazón ya le pertenecía a Natalie, una mujer tan despiadada como ambiciosa, que se pavoneaba por el territorio como si el título de Luna le perteneciera. En lugar de aceptar el sagrado vínculo entre ellos, Caleb la rechazó sin titubear. Delante de toda la manada, siguió colmando de afecto a Natalie mientras trataba a Elena con indiferencia. En un instante, los sueños que ella tanto había atesorado se hicieron añicos. Sin embargo, cuando ya no le quedaba nada, apareció otro Alfa. Davis llegó desde más allá de las fronteras, envuelto en rumores oscuros. Se decía que una maldición perseguía su linaje, que la destrucción seguía a su familia dondequiera que fueran. Pero bajo esa sombra, Davis le ofreció a Elena lo que nadie más le había dado: la hacía sentir valorada. Por primera vez, Elena se enfrenta a una decisión imposible. ¿Seguir arrastrándose por un hombre que nunca la quiso? ¿O arriesgarlo todo por el que podría ayudarla a reconstruir su vida... y a descubrir quién era realmente?”