tro de Madrid. La tarde se sentía tranquila; había regresado hace poco de la universidad, c
silencio. Al ver el nombre en pantalla, u
que siempre usaba con su amiga-. ¿No deb
n -contestó Sofía c
a ceja mientras toma
drid. Ha ido por un
ch en el plato y se reco
estaba manejando las
zo una pausa, bajando un poco
ida, aunque con una leve sonrisa iró
iciente como para que los socios y
yó la barbill
el orgullo de Axel Fo
ida pero también con u
es que ahora todo el consejo
ndo el ceño-. ¿Y cómo se hace eso exactamente? ¿D
tono cambió, más serio-.
ltó una carc
é? ¿C
sposa, algo formal, para que s
ó una mano a la f
se va a pre
ice que fue una propuesta del consejo, y uno de los
dwich de nuevo y dio
que acepte semejante trato -dijo con ironía, mientras masticaba
mezcla de ternura y reproche-. No sabe
sa leve, sin malicia p
tos. No es un hombre que se comprometa con nadie después de lo sucedido con Geraldine y en parte
bre la mesa y se quedó miran
ero me cuesta imagi
al otro lado
o conoces tan
os hombros, dejando
edes hacen esas reuniones familiares. Siempre tan... correcto, tan dist
oltó una
ue tiene presencia. Las chicas de la un
nrió con un
Algunas lo ven como un sueño hecho realidad... aunque la
riego, arrogante, inalcanzable. Pe
omando otro sorbo de jugo-. Pero n
de lo usual, pero no se retractó. Axel le parecía de esos hombres
a que ver conmigo. Él sabrá cómo limpia
Sofía-. A veces las personas
o en el hombro y empezó a
a otros -dijo en voz baja-. Pero
sación cambió cuando
recta. ¿Sabes? E
El
Siempre dices lo que
rió con un ai
alguien tien
a venir por Barcelona? L
Catalina-. Tenemos demasiados trabajos e
. no te burles tanto de Axel. No sabes c
oltó una ri
ucho, pero
me b
momento mirando el teléfono, pensativa. Su reflejo se veía en el cristal
sí no necesitaba amor, solo poder. Y sin embargo, algo en la voz de
, intentando quita
qué locura -murmuró, dejand
ses, la luz del atardecer se filtraba por las amplias ventanas, proyectando un resplandor dorado sobre el mármol del su
do Salazar aún resonaban en su mente: "una alianza matrimonial podría salvar su reputación". Lo
puerta se abrió
n, entrando con ese aire sereno que co
no s
rrores no suelen irse tempr
a su lado, observando tam
le. Pero tienes que pensar
na breve risa
lo único que m
ruido distante del tráfico llenaba el sil
empeorar. Los inversionistas quieren una muest
esa mirada que intimidaba incluso
trimonio falso? ¿Un contr
ico. Si te casas, al menos por image
mbas manos en
de viejos codiciosos me dicte c
Axel -dijo Naven con calma-. Se trat
blemente. Sabía que su hermano no hablaba desde el interés, sino
a-. No propuso eso por la empresa. Qui
o. No necesitaba confirmarlo
sar eso a tu favor. Si decides casarte,
tó la mirad
aire, como una chispa que encen
que ya sonaba diferente-. Entonces, quizás
onrió le
el Axel q
sa, tomó un vaso de cri
dijo finalmente-. Pero deja claro que nadie me
candidata? -preguntó Naven,
ntió con
cta, ni mucho menos interesada. Solo alguien que ent
s quién puede a
giró entre sus dedos, miran
tran lo que quieren, Naven
ndido bajo esa arrogancia implacable. Después de Geraldine, había decidido no volver a confiar. Y si
. Yo informaré al consejo de tu decisión. Le
nrió con
de esperanza, así tendr
gundos antes de acercarse
l, sabes que quier
sincero-. Pero no te preocupes. No de
idad de palabras adicionales. A su modo, ese
y recogió su ab
ños preguntan por mí, y Sofía no
ó con una me
. Dile que Madrid sigu
aminando hacia la puerta-, trata de
risa suave, au
y poco elegant
espacho. Axel caminó hasta el ventanal, observando las lu
e Salazar no se rendiría fácilmente. Pero a él eso no le preocupa
dedos, dejando escapar u
imonio, lo tendrán... pero no
hombre decidido, peligroso. Al fin y al cabo, Axel Fo
to pétreo los documentos que reposaban sobre su escritorio. Las cifras hablaban por sí solas. El error -aquel ma
os incluso cuando todo parecía derrumbarse. Pero esa vez, la jugada había salido mal. Y el costo no era solo eco
ie más que a sí mismo. Había confiado en un acuerdo que se desmoronó a último momento, y ahora la prensa murmurab
es, apretando la mandíbula-. T
el silencio. El nombre en la pant
ejado caer la propuesta del matrimonio como si fu
l. La prensa amaría ver el renacer del hijo pródigo de lo
la llamada, c
ala
dad-. He estado pensando en nuestra conversación de ayer. Quizá podríamos
una breve pausa, antes
sente, sería una buena oport
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