isto. Eduardo no quería una cena informal; quería presentarle a su hi
con voz firme-. Tengo asuntos p
n estricto. Un poco de vi
una gota de cortesía-. Si tengo algo que discutir co
col
poyó ambas manos sobre el escritorio, respirando hondo. Sabía perfectamente que Zalazar no se detendría.
soportaba que alguien inten
mujer lo había destrozado emocionalmente y, desde entonces, había levantado muros tan altos que nadie había vuelto
rimonio de conveniencia, una pantalla para limpiar su reputación. ¿Casa
El cielo estaba gris, cubierto de nubes pesadas que amenazaban con lluvia. Desde allí,
más firme que pareciera, podía de
El líquido ámbar reflejaba la luz de la ciudad, y al llevarlo a los labios, la primera sensación fue la de
a baja, observando cómo el
me el lujo de
s de sus excesos y su fama de mujeriego. Su hermano lo había respaldado una y otra vez, aseg
azaba con manchar todo
endo sobre sus hombros, una presión constante que lo asfixiaba. El orgullo lo mantenía
a cambiar la percepción pública. No lo quería, lo de
o. Tomó su agenda y escribió una nota corta: "B
ardo Zalazar, ni el consejo, ni su propio hermano. Si debía casarse para limpiar su imagen, se
reflejo de la lluvia golpear los ventanales y pensó en lo irónico que resulta
ejando que su mirada
us pies, indiferente, mientras é
e no se sobrevive en el poder siendo dé
ando los ventanales del despacho. Axel Fort se encontraba sentado detrás de su escrit
orbellino ordenado de plane
d. Eran las once y veinte. Tomó el teléf
a en diez minutos -dijo con
ado, Elías Doménech, un hombre de confianza, acostumbrado
discreción. Llevaba un portafolio negro y el rostro sereno, aunque en sus ojos se
enó Axel sin le
torio y esperó. Axel cerró la pantalla del ordenador
res un contrato matr
arqueó
tió, incrédulo-. ¿Puedo preguntar
o inter
eco, preciso-. Necesito un matrimonio de conveniencia. U
unos segundos, intent
tamente con ese mat
ándolo fijamente. Su voz bajó un to
bilidad, la prensa verá compromiso y la competencia no tendrá de qué alimentarse. Pero no quiero nada más. -Se i
sintió l
Y qué tipo de
dencia si es necesario, pero no interferirá en mis decisiones, no tendrá voz ni voto en la empresa, ni acceso
n la precisión de quien sabe que
e el contrato? -p
una breve ri
ier intento de demandar, filtrar información o usar mi nombre para benefici
lo miró, c
de confidencialidad, separación de bienes y limitación total de derechos conyugales. Ser
ntió con
No quiero sorpresas, ni interpretaciones. Cada línea debe de
notas adicionales ant
reuniones, presencia en actos de prensa. También puedo especificar que el vínculo podrá disolverse en
silencio unos segu
para los sentimientos. Ella debe saber lo que firma
a años trabajando con Axel, nunca
a persona con la que
indiferencia-. Pero la enco
irse incómodo o admirado. Axel hablaba del matrimonio como de
isto esta tarde -dijo Elías f
incluir una cláusula extra: ninguna de las partes podrá hablar del
se levantó-. Lo tendrá
rta se cerró tras Elías y el silencio volvió a ocupar la oficina, so
ras: ordenada, brillante, ajena a sus propios dilemas. Pensó en las palabras del consejero Zala
daría e
casarse, lo ha
sus r
el corazón, ni u
or volvió a recorrerle la garganta, pero esta vez la sensación no era de castig
dejando que su mir
uesto contra las cuerdas
marcaría las
sagrado y tan corrupt
erciopelo y lámparas de cristal, el lujo tenía su propio lenguaje, y Eduardo Zalazar lo hablaba con fluidez. Aquella
llante que aún le ardía en los oídos. Había pasado gran parte de las horas planeando su siguie
-llamó co
nía el cabello rubio ceniza, perfectamente recogido en un moño elegante, y unos ojos negros como la tinta, profundos y calculadores. Su belle
reguntó, acercándose con
era su reflejo: ambiciosa, fría y acostumb
dicó, señalando e
cruzando las piernas mientra
rata esta reun
e, dejando la copa sobre la mesa
a arqueó
-dijo con ironía-. Cuando dices "nu
oltó una b
e trata de un negocio. Pero uno que podrí
s ojos de Isabel
esc
su padre con lentitud
padeó, so
tor de Fort
La prensa lo sigue, los socios desconfían y su hermano trata de sostener la imagen familiar. -Hizo una
odo en el sofá, obse
res que esa
acta
ro no de sorpresa, s
manejar. Tiene fama de arrogante, mujeriego y orgullos
asintió l
no acepta el acuerdo.
miró con
¿C
mbra. -El tono de Eduardo se volvió más bajo, más calculador-. Si no podemos comp
se recostó
atus estamos hablando? -preguntó f
orgullo; su hija siemp
más influyente de Madrid. El apellido Fort abre puertas que ni el dinero
nos segundos antes de que
acio, alisando la falda de seda color crema que llevaba puesta-.
a observó,
uería e
ta, pero antes de salir se det
a sonrisa intrigante-. ¿Y si
ltó una car
tablero, hija. En este jueg
ciudad, el ambient
caminar por las calles madrileñas con una bufanda beige y una sonrisa distraída. No era habitua
esquina, de esas que siempre olían
tras esperaba su pedido, su atención se desvió hacia el es
Economía de Madrid, un titula
la peor crisis de i
ió el ceño y to
y distante. Parecía tan seguro de sí mismo como siempre, aunque el texto que acompañaba
cuidado y lo metió en su bolso. Lueg
las medialunas recién
y caminó de
leve sonrisa burlona-. Que el cielo se ap
isible del destino, los hilos de su vida y la del hombre
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