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El matrimonio fue impuesto, el amor es a voluntad.

Capítulo 4 CUATRO

Palabras:2588    |    Actualizado en: 03/06/2026

isto. Eduardo no quería una cena informal; quería presentarle a su hi

con voz firme-. Tengo asuntos p

n estricto. Un poco de vi

una gota de cortesía-. Si tengo algo que discutir co

col

poyó ambas manos sobre el escritorio, respirando hondo. Sabía perfectamente que Zalazar no se detendría.

soportaba que alguien inten

mujer lo había destrozado emocionalmente y, desde entonces, había levantado muros tan altos que nadie había vuelto

rimonio de conveniencia, una pantalla para limpiar su reputación. ¿Casa

El cielo estaba gris, cubierto de nubes pesadas que amenazaban con lluvia. Desde allí,

más firme que pareciera, podía de

El líquido ámbar reflejaba la luz de la ciudad, y al llevarlo a los labios, la primera sensación fue la de

a baja, observando cómo el

me el lujo de

s de sus excesos y su fama de mujeriego. Su hermano lo había respaldado una y otra vez, aseg

azaba con manchar todo

endo sobre sus hombros, una presión constante que lo asfixiaba. El orgullo lo mantenía

a cambiar la percepción pública. No lo quería, lo de

o. Tomó su agenda y escribió una nota corta: "B

ardo Zalazar, ni el consejo, ni su propio hermano. Si debía casarse para limpiar su imagen, se

reflejo de la lluvia golpear los ventanales y pensó en lo irónico que resulta

ejando que su mirada

us pies, indiferente, mientras é

e no se sobrevive en el poder siendo dé

ando los ventanales del despacho. Axel Fort se encontraba sentado detrás de su escrit

orbellino ordenado de plane

d. Eran las once y veinte. Tomó el teléf

a en diez minutos -dijo con

ado, Elías Doménech, un hombre de confianza, acostumbrado

discreción. Llevaba un portafolio negro y el rostro sereno, aunque en sus ojos se

enó Axel sin le

torio y esperó. Axel cerró la pantalla del ordenador

res un contrato matr

arqueó

tió, incrédulo-. ¿Puedo preguntar

o inter

eco, preciso-. Necesito un matrimonio de conveniencia. U

unos segundos, intent

tamente con ese mat

ándolo fijamente. Su voz bajó un to

bilidad, la prensa verá compromiso y la competencia no tendrá de qué alimentarse. Pero no quiero nada más. -Se i

sintió l

Y qué tipo de

dencia si es necesario, pero no interferirá en mis decisiones, no tendrá voz ni voto en la empresa, ni acceso

n la precisión de quien sabe que

e el contrato? -p

una breve ri

ier intento de demandar, filtrar información o usar mi nombre para benefici

lo miró, c

de confidencialidad, separación de bienes y limitación total de derechos conyugales. Ser

ntió con

No quiero sorpresas, ni interpretaciones. Cada línea debe de

notas adicionales ant

reuniones, presencia en actos de prensa. También puedo especificar que el vínculo podrá disolverse en

silencio unos segu

para los sentimientos. Ella debe saber lo que firma

a años trabajando con Axel, nunca

a persona con la que

indiferencia-. Pero la enco

irse incómodo o admirado. Axel hablaba del matrimonio como de

isto esta tarde -dijo Elías f

incluir una cláusula extra: ninguna de las partes podrá hablar del

se levantó-. Lo tendrá

rta se cerró tras Elías y el silencio volvió a ocupar la oficina, so

ras: ordenada, brillante, ajena a sus propios dilemas. Pensó en las palabras del consejero Zala

daría e

casarse, lo ha

sus r

el corazón, ni u

or volvió a recorrerle la garganta, pero esta vez la sensación no era de castig

dejando que su mir

uesto contra las cuerdas

marcaría las

sagrado y tan corrupt

erciopelo y lámparas de cristal, el lujo tenía su propio lenguaje, y Eduardo Zalazar lo hablaba con fluidez. Aquella

llante que aún le ardía en los oídos. Había pasado gran parte de las horas planeando su siguie

-llamó co

nía el cabello rubio ceniza, perfectamente recogido en un moño elegante, y unos ojos negros como la tinta, profundos y calculadores. Su belle

reguntó, acercándose con

era su reflejo: ambiciosa, fría y acostumb

dicó, señalando e

cruzando las piernas mientra

rata esta reun

e, dejando la copa sobre la mesa

a arqueó

-dijo con ironía-. Cuando dices "nu

oltó una b

e trata de un negocio. Pero uno que podrí

s ojos de Isabel

esc

su padre con lentitud

padeó, so

tor de Fort

La prensa lo sigue, los socios desconfían y su hermano trata de sostener la imagen familiar. -Hizo una

odo en el sofá, obse

res que esa

acta

ro no de sorpresa, s

manejar. Tiene fama de arrogante, mujeriego y orgullos

asintió l

no acepta el acuerdo.

miró con

¿C

mbra. -El tono de Eduardo se volvió más bajo, más calculador-. Si no podemos comp

se recostó

atus estamos hablando? -preguntó f

orgullo; su hija siemp

más influyente de Madrid. El apellido Fort abre puertas que ni el dinero

nos segundos antes de que

acio, alisando la falda de seda color crema que llevaba puesta-.

a observó,

uería e

ta, pero antes de salir se det

a sonrisa intrigante-. ¿Y si

ltó una car

tablero, hija. En este jueg

ciudad, el ambient

caminar por las calles madrileñas con una bufanda beige y una sonrisa distraída. No era habitua

esquina, de esas que siempre olían

tras esperaba su pedido, su atención se desvió hacia el es

Economía de Madrid, un titula

la peor crisis de i

ió el ceño y to

y distante. Parecía tan seguro de sí mismo como siempre, aunque el texto que acompañaba

cuidado y lo metió en su bolso. Lueg

las medialunas recién

y caminó de

leve sonrisa burlona-. Que el cielo se ap

isible del destino, los hilos de su vida y la del hombre

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El matrimonio fue impuesto, el amor es a voluntad.
El matrimonio fue impuesto, el amor es a voluntad.
“Catalina De La Cruz jamás imaginó que su libertad sería arrebatada por un contrato que jamás firmó. Obligada por Axel Fort -el hombre más temido, arrogante y dominante del círculo empresarial- Catalina ve su vida trastocada al convertirse en esposa de alguien que afirma no tener corazón para dar. Para Axel, el matrimonio no es más que una obligación estratégica... y Catalina, un obstáculo que jamás pidió. Su pasado lo marcó profundamente: Geraldine, la única mujer a la que permitió entrar, traicionó su confianza y extinguyó cualquier rastro de bondad que pudiera habitar en él. Desde entonces, Axel Fort jura que no existe espacio para el amor en su pecho. Las mujeres, para él, no son más que piezas prescindibles en un mundo donde la lealtad no existe. Pero Catalina, con su dolor silencioso, su vulnerabilidad genuina y una fortaleza que ni ella conoce, empieza a abrir grietas en las paredes de hielo que Axel ha levantado. Lo que inició como un matrimonio impuesto se convierte lentamente en un campo de batalla emocional donde ambos descubren sentimientos que nunca planearon enfrentar. Y cuando la distancia entre ellos comienza a acortarse, aparece Andrea Manzanares: una mujer del pasado de Axel, seductora, peligrosa y dispuesta a todo... incluso a destruir a Catalina, con tal de recuperar al hombre que una vez quiso conseguir. Entre secretos, heridas del pasado y un amor que nace sin permiso, Catalina y Axel deberán decidir si siguen el camino marcado por el destino... o si luchan por un amor a voluntad.”