o jamás. Sus ojos brillaban con un tono amarillo en la oscuridad, y
empujándome hacia atrás. Su voz había
sas cosas?"
detrás de mí",
. Sus músculos se tensaban bajo el pelaje
rehumana. Atrapó al lobo en el aire y lo lanzó. El animal c
irarme, con los ojos fijos en los
e dej
corras", i
manos se veían diferentes, más grandes, y sus uñas eran más largas y afilad
r lobo m
se me echó encima en segundos; sentía su aliento caliento en mi cara, y s
y lo lanzó con fuerza contra el suelo. Escuché el crujid
Su cuerpo parecía haberse expandido, sus músculos se tensaban cont
res?",
ó de la muñeca, me levantó y m
beza mientras la sangre le goteaba de la boca. Aun me
ndome hacia el Bentley. "Cierra las puer
a hacer?",
rizada cómo sus huesos se desplazaban, su piel se ondulaba, el vello le brotab
r de ojos, Adrian h
que los demás, con un pelaje negro azaba
o la vuelta y corrió direct
de la ventana, vi a Adrian luchar y destrozar a los otros lobos con dient
s no se convertían en lobos, y estos no atac
levantarse, mientras que otro huyó
ero rápido, siguió luchando. Esquivó
ordió el cuello. El lob
enc
echo agitado. Luego comenzó a cambiar de nuevo. Los huesos crujieron, el
completamen
ó la ventanilla. "Abre
os. Solo podía mirarlo
, pronunciando cada palab
Tenía las manos y el pecho cubiertos de sangre;
bolsa que no había visto antes, y empezó a ponerse r
repetí, i
nduce", respondió
ste auto. Apenas pue
l asiento del conductor, mientras yo me acomodaba en el asiento
es de la ciudad se desdibujaban al pasar por la ventanilla, intentand
con una voz que sonaba distante, c
respon
es pos
ente sí
ví para mirarlo. "¿Q
o si me estuviera hablando del tiempo. "Son hombres lobo. Yo so
n mi cabeza, absurdas, irreales. "¡Imp
y matar a tres de ellos. ¿Sigue
qué re
edificio. Adrian aparcó y salió. Se acercó a m
enemos qu
irme a
uro ahora mismo, excepto conmigo". "Por favor,
e convertirte en un lobo.
verdad". Su mano seguía extendida hacia mí. "Pero
en la que estaba, pero el recuerdo de esos lobos persiguiéndonos
signada, to
existían, Adrian era uno de ellos, y los de la boda querían matarnos. Matarme...
house. Adrian me condujo al sal
y me dio una. Era whisky. Me lo bebí de un trago. El ard
ejando el vaso con fuerza sob
s en las rodillas. "Los hombres lobo son reales. Hemos existido durante miles
r qu
dijo, pasándose una mano por el cabello. "Hay manadas por todo el mundo. Familia
es uno d
e una de las manadas más
echo, algo parecido a un instinto de r
Protejo a mi manada". Luego sus ojos se encontraro
", repliqué,
on una certeza que me heló la sangre
lpearon como un ra
explicó, inclinándose más cerca. "Llevo años buscándote, y hace tre
una lo
rlas. El vínculo nos une". Extendió la mano y me acarició la mejilla. Me estremecí
e y caminando de un lado a otro, nerviosa. "No so
humana,
olví para mirarl
re selló a tu loba interior cuando naciste. Lo ocultó con magia para que nad
o, no. "M
que tus sentidos se han agudizado esta semana, la forma en que puedes oír cosas que no deberías oír, ole
dre era humana. Murió en un accidente a
vinieron por ti. Así que tu madre usó magia ancestral para sellar a tu loba, para esconderte", agreg
tas. Me agarré al respaldo del so
oks quería borrar tu linaje. Tu padre creó leyes que Asher odiaba, leyes contra el apareamiento entre huma
n voz plana y vacía. "Y ta
. Porque eres mía, y siemp
, quería llorar, quería romper algo. "No s
ya..
e al ascensor. "Tengo que irme.
irte. No
lsé el botón, desaf
pondió él
ue si no me dejas
partamento donde probablemente te esperan los hombres de Asher? ¿Correr hacia Clara, que me ha e
e golpeó con fuerza.
vo hasta que despertaras", agregó, con la expresión suavizada. "Se pre
me habían utilizado. "Quí
o"
te, Ad
e", desa
ros, cargado de peligro. Una parte de mí quería golpearlo
or favor, solo déjame ir. No puedo respira
uizá dolor, y se hizo a un lado.
que venga
con protección". Sacó su celular y envió un mensaje de texto. "Marcus te
o tu prot
al ascensor y mantuvo la puerta abierta. "Vete. Pero, Freya,
do como todo lo que quería y todo lo que temía a
voz tranquila. "Cuando e
tía una opresión en el pecho, y me temblaban las mano
ejas destinadas.
so tenía
palabra, porque explicaba los sueños, las extrañas sensaciones, la for
en el garaje. Alto, de pelo oscuro, con oj
cus". Su voz era suave.
hacia la salida, hacia la calle, h
d, espere. No
o me detuve. Solo
seguirme, mientras llamaba a a
me import
uina y empec
de las mentiras, lejos del hombre
sta que me dolieron las piernas por los estú
e un parque que no reconocía y me
tes y rápidas, y los sollozos me desgarra
ombre lobo que creía que yo era su pareja destinada, y en
o sabía a dónde ir, y
día volver. Ni con Adrian, ni a ese pe
on mi caro vestido y lloré hasta
por no pensar en el lobo de ojos
/0/25049/coverbig.jpg?v=cc02d53c19420249611fa88e4d20d417&imageMogr2/format/webp)