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Mi encantadora doctora: ¿Podrás curar este corazón helado que tengo?

Capítulo 4 Tus condiciones

Palabras:662    |    Actualizado en: 07/08/2026

egularidad, con la lógica y el ego c

volvió a abrir, la furia había sido ar

apretados. "¿Qué quieres a cambio de tratarm

e Ximena desapareció, sustitu

a un simple paciente, sino

e una negociadora. "En primer lugar, mi tiempo es extraordinariamente valioso. Las sesione

tó Aydan, sin camb

intimidad supone una presión y un riesgo añadidos

ntervino el hombre, con un

mirada brillante. "Mi equipo de investigación carece actualmente de

e preguntó si sus oídos

y exigencias escandalosas, pero nunca a una

? Doctora Hayes, q

vestigación, todos los futuros tratamientos privados que necesite y mi compromiso de confidencialidad de por vida. Un acuerdo único y

ultar a otra persona. Pero recuerde que cuanto más se difunde un secreto, más difícil es contenerl

ando, con la ira ardi

ado justo donde

ncio, por fin dijo una

ia imponente llenando el espacio. "Si descub

staba abriendo la aplicación de notas. "Para proteger a ambas partes, prepararé de inmediato un contrato de servicios médicos y un acuerdo de

e negocios hizo que la irritación se

correo electrónico y un número de

. Luego levantó la cabeza, esbozando una sonrisa practicada. "Ah

or marcharse volvió a opr

o la vuelta y abrió l

n cuanto su jefe abrió la puerta de un tirón, se apr

una tormenta repentina, con el ceño fruncido, y se d

o en el sitio, asomán

con calma sus pertenencias, con una lev

aba desco

do en aquella habitación

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Mi encantadora doctora: ¿Podrás curar este corazón helado que tengo?
Mi encantadora doctora: ¿Podrás curar este corazón helado que tengo?
“Una incómoda revisión urológica llevó a Ximena, una brillante médica, a descubrir por casualidad la debilidad más celosamente guardada de Aydan: el humillante secreto del intocable y acaudalado heredero. En público, era un magnate despiadado que consideraba el amor como una carga. En privado, él era su paciente, que luchaba contra una enfermedad oculta, y ella era la única persona que podía ayudarlo. Un contrato matrimonial unió sus vidas. Antes de la boda, él dejó las cosas muy claras. "Doctora. Respete los límites". Después, suplicó: "Cariño... ¿de verdad no sientes nada?". Ximena parpadeó. "Se suponía que esto era un contrato. ¿Por qué actúas ahora como si fuera real?".”