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o Madelynn Morgan se detuvo frente al despac
estaba del
abertura, vio a su espos
e las manos y cayó al s
lvieron hacia el ruido, y por un
io, sin el menor atisbo de culpa en el rostro, apenas el fastid
ejó escapar un suspiro sin el menor reproche.
acomodaba tranquilamente el tirante del vestido. Entonces miró a Madelynn. Una leve son
labras la a
e Madelynn. Clavó la mirada en Isa
ue una empleada que hubiera entrado por err
l cajón, los arrojó sobre el escritorio y dijo sin
tos, Madelynn insisti
vertiste en mi esposa. Si no te parecieras a ella y mi abuela no te tiene buena impr
deró de Madelynn y le
hirieron más que tres años
ables esfuerzos solo habían servido para q
soltó una risa amarga antes de
lynn, entiendo cómo te sientes, pero el amor no se puede forzar. Si Isaac y yo no nos hubié
ella", espetó el hombre,
es parecían más frías que nunca. El abierto despr
rgura. Esa era la verdad: Isaac l
dría ganarse su corazón y que su perseverancia logr
c empujó los papeles del divorcio hacia
ía firmado con una letra apresurada y descuidada, prueba de que,
ones y todo su c
nes quedarían en manos de Is
ue pudiera ser
e ira, preguntó entre dient
ber sido mi esposa durante tres años ya fue el mayor hon
Llave Dorada habría quebrado hacía mucho tiempo sin ella. Aun así, Isaa
rle todo, ella se aseguraría
el divorcio con ambas manos
erse resonó en el despacho mient
nstante. Isaac frunció el ceño, oscureció la mir
poder casarte con tu amante? Bien. Pero no esperes que me vaya con las manos vacía
entre dientes: "M
e que pudiera terminar. La puerta se cerró de golpe y aca
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