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Solo un para siempre

Capítulo 4 ¿Qué me estás haciendo

Palabras:2079    |    Actualizado en: 19/05/2022

And

asustada y con el corazón en la boca, de la impresión. Camino hasta pegar la oreja en la puerta

bresalto con su tono ronco y apres

Tomo una respiración profunda y pongo la mano en el picaporte; cuando lo giro, la puerta vibra otra vez con el golpe de sus puños. Al abrir, un cuerpo musculoso, ancho y pesado se inclina

lo una camiseta blanca fina cubre su trabajado torso. Su cabello castaño está todo desordenado, como si él mismo u otra persona, hubieran pa

azos cruzados a la altura de mi pecho. Me rejode mucho que

ende en su mirada. Miro mi cuerpo y al instante me arrepiento de no haberme dado cuenta antes. Estoy vestida con mi ropa de do

abrir la boca, dispuesto a d

no puede

nteriormente, pero no

que ser tan sex

z qué diablos haces aquí y, si no es algo imp

te, mirándome con e

e escu

o y con voz la

es que

ro? -Ruedo los ojos, cans

elta un resoplido y d

ca

a? -pregunto, con mis manos cerradas en puños y alzo

go pegado a mí, empujando mi cuerpo hasta que l

egunta, sin rastro

y trato de se

ber venido en tu busca? -insiste, eliminando la dist

cr

e yo quiero. Que no le importan mis malditas reglas -declara, su ceño se prof

me ves no te conoz

o con un tono de voz sugest

segurar los límites que es capaz de soportar. Como si la

a a un lado e intento mantener la actitud más fría que puedo aparentar-.

an por la cintura

a razón de que es

o me in

eres tú -declara y en sus ojos, más que una meta

e demuestra, cuánto realment

poco con todo lo que soy capaz de ver en su mirada-. Si viniste buscando eso, p

a y ronca, una que

uncio

. Decido darle dónde sé

enías problemas

, luego una sonrisa descarad

uedo resolv

placer golpea mi parte baja. Gimo. Y aunque debería empujarlo para salir de sus garras, cuando su boca busca la piel de mi cuello, mi cabeza se inclina hacia atrás y le deja vía libre. Su nariz roza y hace un camino qu

y apenas logro con

, Christian? -No pue

lo de mi habitación cuanto antes, hay mil co

a en el hueco de mi cuello y siento l

Levanta su mano y señala su cabeza-. Pero

, no me mira cuando dic

res perder? -insisto, neces

añía -susurra, mirándome a los ojos una vez

o, con un tono medio div

gura, es sincera. Se queda mirándome fijamente, sus

regunta un minuto después,

no puedo quedarme a esperar que lo averigüe, mucho menos si sie

los ojos-. Cuando sea que lo

ojos otra vez y él está ahí, tan intenso como

dormir

s una broma. Lo más seguro es que sea una prueba de mi aguante

o, para ver si es que mis palabras no han sido lo

cabeza av

ca y a mí, me carcomen las dudas del porqué de su forma tan reser

arte? -replico, medio divertida-

nta un poco la comisura de su

e a mi cuello y aspira con

ante su gesto repentino y

a este hombre», me reclamo, pe

y quítate ese olor a... -declaro, pero no quiero

llega y me provoca mariposas en el estóma

uesto y se la doy. Christian entra al baño y

arse? -susurro. Paso una man

de haber actuado de forma tan posesiva e infantil. Todavía me queda l

forma en que me calificó al lle

y me tapo yo con la mía. No quiero casualidades, aunque la cama es bastante amplia. Es mejor precaver para no

tian y su fals

deja de caer y yo cierro fuertemente los ojos. Aunque sea, puedo fingir que ya estoy dormida. Escucho la puerta del baño abrirse y al instante, mis fosas nasal

a, con voz ron

e verlo me llenan y sin aguantar más, finjo que acaba de

vez que me giro pa

tá él, justo como mi mente calenturienta lo imaginaba. Torso descubierto y húmedo, con el cabello oscuro ch

cuando levanto mi mirada, s

mi cara? -pregunta y lleva sus ma

n medio de la habitación, ensuciando el piso, por

olo en bóxer? -pregunta con su cabez

anas no me faltan de gritarle un rotundo sí y abra

tú, mi ropa

s a tu lógica -res

ante y lo seña

ero no te pue

Cuando pretende quitarse la toalla para vestirse, me tiro a la cama con un m

béc

él apaga la luz y sient

noches

noches,

i respiración. Mientras intento conciliar el sueño

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Solo un para siempre
Solo un para siempre
“Trilogía Destinados. Libro III ¿Es verdad eso que dicen que las experiencias del primer amor no se olvidan nunca? Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio. Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás. Una frase. Un lugar. Una fecha. Todo me lleva hacia él. A mi supuesto "para siempre". La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté. El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida. Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió. No, al menos, de la forma que esperaba. Orden de lectura: 1-Solo dos veces al año 2-Solo un: ¡Sí, acepto! 3-Solo un para siempre”