icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Solo un para siempre

Capítulo 5 Déjame probarte.

Palabras:1668    |    Actualizado en: 19/05/2022

And

quilla ascender por mi vientre y una brisa de aire frío alivia por unos segundos mi alta temperatura. Me remuevo sobre la cama, bu

iene encerrada, me parece reconocer un pecho anc

jadeo, con

z del Chris de mi sueño se

suya se pega a mi cadera y comienza a di

tú quieres -asegura y a

eíble nebulosa; pero siento su aliento acariciar mis labios. Sin

-murmura, con u

tes de aire frío por mi nuc

on dificultad y ahogo un gemido cuando

a vibración contra mi piel h

labios se pegan a mi cuello, dejan un bes

de satisfacción. Su boca sube y se dirige a encontrarse con la mía. La ant

tre nosotros cuand

ojos -pide, con

por lo menos, quiero tener la oportunidad de sentir sus l

N

as consciente

esto que, en mis más oscuros deseos, están las ganas de entregarme a él sin

uyo roza

to el labio que aún estaba mordien

núa bajando. Sus manos se quedan a cada lado de mí y yo me abrazo a ellas cuando su lengua curiosa se acerca a mi

iño. Ahora..

siento como una de esas chicas sumisas que s

los

aridad del día entra por las rendijas de las ventanas

nso y un puchero decepcion

perfecto está sobre mí. Bajo mi mirada y la arrogante

estaba

nos

quedo sentada sobre la cama, lo más lejos de él que puedo estar. Intento concentrarme solo en su r

cordando todo lo que sentí

nde y su expresión

el sueño

declaro, con una m

ro nada. Al final, termino peor, porque en un seg

u mirada es hambrienta y con

metros de distancia y a pesar de que sus palabras me provo

s manos en su pecho. Al instante siento su

nos. Cuando la alza nuevamente, un brillo dife

era vez en todo el tiempo que ha transcurri

u forma de actuar, pero no le encuentro

ris? ¿Por qué

is sentidos; pero trato de enfocarme en lo verdaderamente importante, su reacción. Camina hasta mi escritorio y apoya sus

o para protegerse de esa forma?

o que se abrirá a mí. Se

ida. Si se dejan las cosas claras desde el in

o daño? -pregunto, c

ncera, más bien parece una mueca resign

importancia a algui

ir todo, se la estás dando de igual for

ece y veo venir el

mío. -Recoge los pantalones que están

abía logrado sacar algo. Pero es entendible que reaccione así,

ía ser entrometida. -De mis o

ras tengo la seguridad de que sus reglas significan mucho más para él de lo que aparenta. A simple vista, podría parecer que es un loco mujeriego enamorado de la vida, que no desea responsabilidad al

e espaldas a mí, mientras se s

amiseta que llevaba ayer. La encuentro a un lado de la cama

uro y él se volt

usto delante de mí. Su expresión ahora es una de confusión total y pienso que me volveré lo

vale la pena llorar por alguien como yo. Lo siento, soy un imbé

intrusión en su vida personal, me pide disculpas. Y puede que deba pedirlas, pero no e

justificarme y acompaño mis palabras con una

leja una, también. B

llores nunca por mí. O algo relacionado conmigo -susurra

ien -re

o y, ahora, intenso y profundo. Chris mira, alternativamente, entre mis ojos y mis labios. Mi respiración se entrecorta y

guen su movimiento. Sus manos regresan a mi rostro y yo no me opongo. Podría detener todo

n mi boca. Trago duro. Lo miro a los ojos y en

cosa en el mundo que quiera más

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Solo un para siempre
Solo un para siempre
“Trilogía Destinados. Libro III ¿Es verdad eso que dicen que las experiencias del primer amor no se olvidan nunca? Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio. Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás. Una frase. Un lugar. Una fecha. Todo me lleva hacia él. A mi supuesto "para siempre". La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté. El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida. Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió. No, al menos, de la forma que esperaba. Orden de lectura: 1-Solo dos veces al año 2-Solo un: ¡Sí, acepto! 3-Solo un para siempre”