icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Bajo mis ordenes

Capítulo 5 La mudanza

Palabras:1950    |    Actualizado en: 25/07/2022

de mi valija se rompe debido a la carga de ropa que

usto, no me había dado cuenta de que estaba detrás d

bien,

o minutos,

olpeo la cabeza contra la pared repetidas veces, tratando

ar un poco más de atención a Alex, tratando de descubrir qué era lo que tenía que tanto me hechizaba. Supuse que eran sus ojos azules tan atrayentes o esa mirada cargada de complicidad que me dedicaba, pero también descubrí algunas otras cosas que lo hacían aún más encantador, como la manera en la que suc

Pongámonos manos a la obra, hay muchas cosas por guardar... -agrega tomando con dos dedos una f

se la saco con rapidez. Él suelta una carcajad

evitar mirarlo de reojo y se me escapa una sonrisa. Incluso hoy, un día normal y corriente, haciendo cosas en casa, está vestido con su traje gris e imp

devolviéndome la mirada, esb

de hombros con desinterés

me estás mirando -repli

ama con un bufido, sopesando la idea d

ergüenza

o. Su cercanía comienza a erizarme la piel, y me remuevo en el lugar c

amor de la infancia con quien hubieras querido casarte o alguna chica que te gustara? -quiero saber, y comienza a hace

volucrar de manera sentimental, ni me interesa, y no quiero casarme con n

as hecho si

nque iba a ser difícil... Igualmente, te lo prop

-pregunto con tono irónic

s, los clientes ni siquiera dan propinas y, perdón, pero te veías necesitada de dinero, si no, repito, no estarías trabajando en un lugar así y menos el último día del año, y tercero, me pa

uea una ceja-. Bueno, en parte sí, no voy a mentir, pero

ardía. Me muerdo la lengu

a embarro más-. Lo que quiero decir es que tienes carisma y una gr

ertido-. Entonces, ya que soy tan

nvencer -expreso dándole un pequ

calor en este invierno tan frío? -quiere saber sin dejar

con mil kilos de frazad

cuando hace frío -manifiesta volviendo a

uieres que s

or completo de haber hecho aquella pregunta. Juro que e

odos con el otro, vamos a pasar juntos dos meses y creo que lo mejor es conocernos bien... puedo poner una

labras. Es increíble el p

ue digo antes de ponerme en movi

cias, ya es hora de partir y dejar este pequeño depar

onmigo toda la tarde, no me vea llorar, aunque creo que es tarde. En cuanto sube a su a

ien? -me

replico acariciando el regazo de mi gato, qu

" vida, pero dijimos que hoy empezabas una nueva y este es el primer paso -cont

otizada con sus ojos azules. Se encoge

nadie... -Suspira y comienza a manejar

interés. ¿Acaso él también borró una antigua v

las heridas del pasado, pero al mismo tiempo, espero averiguar qué secretos o

lverme transparente y darse cuenta qué es lo que tanto guardo, voy a ten

a lo que él llama como "hogar, dulce

r en par. Mi gato salta de mis brazos, contento, para

edo a que se lo coman, pero me tranquiliza dic

hasta la puerta de entrada y, en el recorrido de unos breves metros, me voy encontrando con pequ

creíble, Al

r parte -susurra en mi oí

tito cuando, pensando que iba a estrellarme contra el piso, termino ca

des ir viendo la casa e ir poniéndote cómoda,

termina dando media vuelta para volver a salir, dejándome sola en

ventanales y columnas blancas que sostienen el hogar, como si fuera la realeza. Comienzo a subir los escalones,

mino por el pasillo estrecho. Dijo que él es vicepresidente de una líne

spiración un poco agitada y desalineado,

ta-. Vas a tener que ayudarme a

ojos. ¿Por qué tiene que mirarme con

ás rápido que yo y me toma de la cintura antes de que me

poco más la voz, casi en un ronroneo que llega hasta lo más profundo de mi ser y me hace fantasear con cosas

r, probablemente notando que estoy más roja q

o se note lo que provoca en mí, ¡no puedo sonrojarme ante el primer movim

e a esa sensualidad que tiene y dej

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Bajo mis ordenes
Bajo mis ordenes
“Maia Torres, una tímida mujer de veintiocho años, sin experiencia laboral, tuvo la mala suerte de conseguir su primer trabajo en las vísperas de año nuevo. Sus responsabilidades eran simples: debía repartir café y bebidas alcoholicas, comida y cobrarles a los clientes del bar, todo bastante simple, hasta que un atractivo y misterioso hombre se ofreció a multiplicar el sueldo del mes solo si lo acompañaba a su casa a pasar el año nuevo. Cansada de tantas ordenes de su jefe, quien la trataba como si fuera su perrito faldero, decidió aceptar la propuesta del desconocido sin imaginarse que tenía que actuar como su futura esposa frente a su familia. Se suponía que ella debía actuar solo por unas horas, pero la situación se salió de control y terminó siendo una farsa cada vez más grande a la que ya no podría controlar, ¿pero cuánto tiempo duraría esa mentira? ¿Cuánto tiempo ella debería seguirle el juego? ¿Y qué pasaría si esa farsa se convirtiera en algo real? El desconocido le debía un favor, y cansada de tantas mentiras y seguir fingiendo, ahora sería él quien debería seguir sus ordenes.”