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Mi vida con el hombre más rico

Capítulo 6 El día que debía visitar a sus padres

Palabras:841    |    Actualizado en: 09/03/2023

ondo y colgó. Mientras pensaba en lo que le

nsó que él había muerto en ese accidente aéreo. ¿Quién sabía qué otros planes malévolos más se l

es, refresc

la vuelta, se encontró con sus ojos brillantes. La sonrisa

os, y mirando con los ojos entrecerrados a su espos

le gustaba que lo vieran así, por lo que se alejó y agregó:

spuesta cortante de Zayden. Mordiéndose el labio, trotó para alcanzarlo, a

és de la boda transc

la casa, y se conformó con dormir envuelto en una sábana simple. Sintiéndose un poco mal por él, Meagan se quedó en la puerta del dormitorio dur

a correcto; ella necesitaba tiempo para ada

ella finalmente se r

siempre actuaba con frialdad. No obstante, Meagan no pensaba que él fuera tan malo com

, era costumbre que la no

ano esa mañana, y se se

a sus maridos que las acompañaran así como también preparaban algunos regalos para sus padres. Toda la

visitar a su padre simple

r de Winona, él le daría dinero como regalo, y este sería suficiente pa

se había mencionado nada al respecto, como si

abía que no podía llevar a Zayden, o su verdadera razón para casarse con él quedaría expuesta. Eso de

pensar en una buena razón para convencerlo de

ica parecía haber desaparecido. Al final, no dijo nada y

cuchar la suave voz de Meagan, sintió un hermoso calor en su

ña casa, de repente sintió como si el lugar se hubiera vuelto más brillante. Después de su matrimonio, la casa ya no estaba oscura y p

nreír mientras se sentab

ella no estaba tocando la comida en su pla

r lo que preguntó en voz baja: "Hoy tienes

Zayden fuera quien mencionara el tema. Mordiénd

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Mi vida con el hombre más rico
Mi vida con el hombre más rico
“Meagan se casó con un hombre sin un centavo por culpa de su hermana. Pensó que su esposo no era más que un tipo pobre y que tendría que vivir el resto de su vida en la miseria. Poco sabía que su esposo, Zayden, era en realidad el magnate de negocios más poderoso y misterioso de la ciudad. Tan pronto como escuchó un rumor sobre esto, Meagan corrió de regreso a su estrecho apartamento y se arrojó a los brazos de su esposo. "Todos dicen que eres el poderoso señor Friedman. ¿Es eso cierto?". Él le acarició el cabello con cariño. "Simplemente nos parecemos, eso es todo". Meagan le sacó la lengua. "Pero ese hombre insiste en que soy su esposa. Es muy molesto. Cariño, si puedes, dale una lección, por favor". Al día siguiente, el señor Friedman se presentó en su compañía con moretones en la cara. Todos estaban estupefactos. ¿Qué demonios le había pasado a su jefe? Él sonrió. "Mi esposa dio la orden, así que no tuve más remedio que obedecer".”