Cong Jin Ye Bai
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Libros y Cuentos de Cong Jin Ye Bai
El Ex Arrogante y Mi Secreto
Urban romance Mi vida se desmoronó cuando un video de hace tres años con mi ex, Mateo, se hizo viral.
Cualquiera diría que era tierno, un amor genuino. Pero para mí, cada palabra suya "eso es amor de verdad", "vuelvan", era un recordatorio de la humillación que viví, sobre todo cuando me llamó de nuevo, con su voz magnética y arrogante teñida de falsa nostalgia.
"La gente nos ama juntos", me dijo. "Cometí un error, Sofía. Deberíamos intentarlo de nuevo".
Su lógica era tan superficial como siempre; mi valor solo existía ahora que el público lo validaba. Cuando le dije que no podía, la verdad se me escapó en un susurro, "Porque estoy casada". Colgué antes de que pudiera responder, dejando su arrogancia en el aire.
La tormenta en redes y la súplica de Mateo me eran indiferentes; mi vida ya no le pertenecía a ese pasado. La ironía era dolorosa: el público anhelaba un romance que él mismo había matado por conveniencia.
Lo que nadie sabía era que el hombre con el que me casé en secreto hace seis meses, la persona que era mi presente y futuro, era Javier, el hermano mayor de Mateo. Mi Venganza, Mi Destino Reescrito
Xuanhuan Recibí la llamada a medianoche.
Era Mariana, mi cuñada, su voz rota por el llanto, diciéndome que Ricardo, mi esposo, había muerto en un accidente de coche.
Escuché sus sollozos fingidos, esa farsa elaborada para que pareciera real.
Mi Ricardo, un chef de fama mundial, ¿muerto? Yo sabía que era una mentira, porque él mismo me había contado la verdad, una verdad que solo yo recordaba de una vida pasada.
En esa vida anterior, le creí, lloré hasta secarme los ojos y vi cómo mi mundo se desmoronaba mientras él simplemente cambiaba de nombre y de vida.
Él me confesó todo: Mariana esperaba un hijo suyo, y planeaba simular su muerte, asumir la identidad de su hermano gemelo Jorge, para proteger el negocio familiar y a su nueva familia.
Todo lo que obtuve fue desprecio: «Ricardo murió en un accidente, y yo tomaré el lugar de Jorge, así el negocio de la moda seguirá, y Mariana y mi hijo estarán protegidos bajo el nombre de su "difunto" esposo».
Mi suegra, Doña Elena, y Mariana, me hicieron la vida un infierno, acusándome de traer mala suerte, arrebatándome todo, incluso mi dignidad, hasta que terminé fregando pisos.
Lo peor fue ver a Ricardo con su nueva vida, sonriendo a las cámaras, mientras mi hija, Valentina, tiritaba de frío y hambre.
Hasta que Valentina enfermó gravemente, y sin dinero para medicinas, murió en mis brazos; yo la seguí poco después, saltando de un puente.
Pero entonces, desperté. Estaba en mi cama, el sol entraba por la ventana, y el calendario marcaba el día antes del «accidente» de Ricardo.
Había vuelto. Me habían dado una segunda oportunidad. Y esta vez, no sería la víctima. Esta vez, yo movería los hilos. La Mujer Despreciada Por Su Familia
Moderno El olor metálico de la sangre llenaba mis fosas nasales, espeso y mareador.
Estaba tirada en el frío suelo de mármol de mi propio recibidor, con un dolor agudo que me partía el abdomen.
Desde el suelo, vi sus pies: los carísimos zapatos italianos de Ricardo, mi prometido, y los tacones de aguja de Elena, mi propia hermana, posicionándose a centímetros de mi cara.
"Ricardo, ¿está bien? Se golpeó muy fuerte" , susurró Elena, con una falsa preocupación que me revolvió el estómago, mientras la boca de Ricardo devoraba la suya, ignorando mi cuerpo casi inerte.
El dolor de la traición era mil veces peor que el golpe.
Dos días después, en el hospital, la enfermera me confirmó lo inevitable: "Lamento informarle que perdió el embarazo" .
Regresé a casa, la escena de mi dolor, para encontrarlos en la cocina, riéndose, Elena con una de mis batas de seda, Ricardo dándole fresas con una ternura que nunca me había mostrado.
Ellos me vieron, Elena puso su máscara de actriz y Ricardo, ni se molestó en fingir.
Abrí Instagram en mi nuevo teléfono y vi la prueba de su traición documentada para todo el mundo, mientras yo yacía en un hospital: "Encontrando la felicidad en los lugares más inesperados. A veces, el amor verdadero tarda en revelarse" , decía una de las fotos.
La náusea subió por mi garganta, y con ella, una pregunta que me quemaba la garganta: "¿Dónde está mi vestido? ¿El que robaron?".
Ricardo se rio, cruel: "¿Bebé? No seas dramática, Sofía. Fue un accidente. Además, ¿cómo sabes que era mío?" .
Esa fue la última gota.
Mientras empacaba mis cosas, Ricardo bloqueó la puerta, exigiendo que me quedara, acusándome de estar "histérica" .
Le di una bofetada.
En ese momento, su teléfono sonó, era Elena, fingiendo un malestar para arrastrarlo de vuelta a su lado.
Cuando él volvió a subir, mi hijo, Leo, apareció en la puerta, manipulado, repitiendo lo que Elena le había dicho: "¡Mi mamá está llorando! Dice que eres mala. Que la quieres lastimar. ¿Por qué eres tan mala, tía Sofía?" .
Mirando a Ricardo, dije con una calma que lo desarmó: "No tenemos nada de qué hablar. Quiero el divorcio" .
Él se burló: "¿Divorcio? Ni siquiera estamos casados. Y si te vas, te vas sin nada. Todo está a mi nombre, ¿recuerdas?" .
"No quiero tu dinero. Quiero mi libertad" .
Mi madre me llamó, furiosa, confirmando mi desvío como peón defectuoso: "¡Inútil! ¡Siempre has sido una inútil! ¡Tu hermana, ella sí sabe cómo conseguir lo que quiere! ¡Tú solo sabes dibujar tus garabatos estúpidos!" .
Colgué. "Tú dejaste de ser mi madre hace mucho tiempo" .
Con la maleta en la mano, me juré que no volvería a mirar atrás. El Rosario y la Traición
Historia En la vasta y apacible Hacienda "La Esperanza" , Elvira creció como una princesa, colmada del afecto desmedido de su tío, Don Ricardo, su único protector tras perder a sus padres.
Pero la noche de su mayoría de edad, un acto de amor prohibido y la intrusión de un rosario sagrado transformaron a su benefactor en un verdugo, exiliándola sin piedad a un internado infame.
Tres años de horror insufrible forjaron cicatrices invisibles, y al regresar, la encontré sumida en un purgatorio doméstico, bajo la indiferencia glacial de mi tío y la cruel manipulación de su prometida, Sofía.
¿Cómo pudo el hombre que me adoraba caer tan ciego ante la maldad, al punto de permitir que me desollaran viva, y aun así creer las infames mentiras que me hundían cada día más?
Ahora, la verdad velada por el fuego y el dolor insoportable ha empujado a Elvira al abismo; pero desde el más allá, su espíritu despierta, marcando el inicio de una ineludible y sangrienta caída para quienes la traicionaron. La Receta Perfecta para la Venganza
Urban romance El aire en el lujoso piso de Madrid se cortaba con la tensión mientras Luciana, la mujer por la que sacrifiqué una década de mi vida, me extendía un acuerdo de separación.
Su voz, antes melodiosa, ahora contenida, me exigía que firmara, que aceptara ser el "rompehogares" para salvar la carrera de su "hermanito" Leon.
Un escalofrío me recorrió: esto ya lo había vivido.
En mi vida anterior, me negué, grité, supliqué. Ella, manipulada por Leon, me destrozó públicamente, me acusó de ser un maltratador y un alcohólico. Mi reputación se hizo cenizas, el estrés desató una enfermedad latente y morí solo, en un hospital, mientras ella seguía de gira protegiendo a su supuesto hermano.
Pero ahora he renacido, justo en ese mismo instante.
El dolor, la rabia y la humillación de aquella vida pasada ardían en mi alma, pero esta vez, no habría gritos ni súplicas.
Tomé el bolígrafo con una calma que la desarmó, preguntando: "¿Dónde firmo?". La Venganza de Una Aparición
Moderno Amé a Mateo con cada fibra de mi ser, vaciando la fortuna de mi familia para rescatar su preciada bodega y llevando en mi vientre el fruto de nuestro amor, un futuro Valdivia.
Pero sus viejos celos, avivados por la sutil manipulación de su antigua amante, Lucía, lo convirtieron en un monstruo desquiciado.
Un día, embarazada de cinco meses, Mateo me arrastró a la bodega más antigua y, sin piedad, me encerró en un pesado arcón de roble, dejándome morir asfixiada junto a nuestro bebé.
Mi alma quedó atrapada, un espectro invisible en la fortaleza de mi propio hogar, condenada a observar.
Mientras el insoportable hedor de mi cuerpo deteriorado se extendía por la finca, Mateo seguía negando la verdad, culpándome de una absurda "rabieta".
Lucía, con falsa preocupación, disfrutaba de cada céntimo de la fortuna que yo había sacrificado por ellos.
¿Cómo podían ser tan ciegos, tan cruelmente indiferentes al sufrimiento y a la vida que me arrebataron?
La injusticia, la rabia y el dolor me carcomían, mientras su farsa se representaba sobre mi tumba silenciosa.
Sin embargo, la verdad de mi asesinato no podía permanecer oculta para siempre.
A medida que el hedor se hacía insoportable y Mateo, forzado por su propia locura, desenterraba mis diarios, mi prueba de embarazo y los mensajes de traición de Lucía, su negación comenzó a desmoronarse.
Mi espíritu, ahora fortalecido por el insoportable peso de la verdad, empezó a manifestarse: susurros etéreos, fragancias familiares y visiones aterradoras que rompieron su cordura.
Ya no estaba solo; yo, la víctima olvidada, le obligaría a enfrentarse al horror que él mismo había creado.
Esta es la historia de una venganza que trascendió la muerte, una verdad que lo consumiría todo, y una paz final ganada con el más alto precio. Le puede gustar
Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido
Fishin' Floozy Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza.
El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga.
Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia.
"¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro.
Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso.
Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo.
"Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad.
Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre?
Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón.
El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros.
Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió. Anhelando a mi esposo tirano
Xu Shinian Mi exnovio Darrin me humilló en una gala benéfica, diciéndome que yo no valía nada sin él.
Destrozada, bebí demasiado vodka y le exigí a un extraño que me salvara.
A la mañana siguiente, me desperté en un lujoso penthouse con una resaca insoportable y un certificado de matrimonio bajo mi mano.
Me había casado con un completo desconocido que solo firmó con la letra "G".
Pensé que era un error garrafal, pero cuando Darrin amenazó con arruinarme publicando fotos íntimas mías, mi nuevo esposo intervino.
En cuestión de minutos, un equipo legal destrozó la vida de mi ex, borró las fotos y lo dejó llorando en un pasillo.
"Soy tu esposo, y les guardo rencor a los hombres que hacen llorar a mi esposa".
Gus me dijo que solo era un consultor de negocios, pero me regaló un diamante amarillo que valía millones y me vigilaba con una obsesión aterradora.
¿Por qué su voz, su mandíbula afilada y su poder me recordaban tanto a Agustus Williams, el despiadado y temido tirano de Wall Street?
Para pagar mis deudas, acepté un trabajo de cincuenta mil dólares: fotografiar al mismísimo Agustus.
Al hacer zoom en la imagen y ver el reflejo de su rostro en la pantalla, mi sangre se heló por completo.
El intocable monstruo que aterrorizaba a la ciudad y el hombre que me exigía usar su anillo de bodas... eran exactamente la misma persona. Amor Roto, Venganza Fría
NOU Eirene Las luces del gran salón me bañaban, pero su calor no me alcanzaba.
Alejandro, el hombre que controlaba mi mundo, me soltó la mano en medio de la pista de baile, dejándome varada en el centro de todas las miradas.
Luego, apareció ella: Camila. Una versión más joven y brillante de mí, el "original" que Alejandro siempre había querido.
De ser su reina, me convertí en un prototipo desechable, una humillación pública que se selló cuando él la condujo de nuevo a mi pista, en mi lugar.
Fui arrastrada a una celda, acusada de un crimen que no cometí.
Incluso la muerte se cebó con mi última esperanza cuando Alejandro, el hombre que decía amarme, asesinó a mis padres en un acto de venganza demencial.
¿Cómo pudo ese amor convertirse en tal monstruosidad?
¿Era yo solo una suplente, un ensayo para su verdadero deseo?
Pero en el fondo de ese abismo, un fuego se encendió.
La desesperación se transformó en pura rabia, en una promesa helada.
El juego no había terminado.
Ahora, viviría para verlo arder.
Y no, no estoy sola en esto. Renacida: Mi Venganza Dulce
Hui Hui Xiao Gu Liang "Sofía, se acabó. Me caso con tu hermana."
La voz de Mateo, el hombre con el que había compartido diez años y por quien había sacrificado mi juventud, resonó en nuestro lujoso departamento. A su lado, Camila, mi propia hermana, sonreía triunfante, vestida con uno de mis diseños más caros.
Me pidieron que fuera feliz por ellos, que entendiera su "amor" . Miré al hombre que traicionó mi corazón y a la niña que crié después de la muerte de nuestros padres. Sentí un vacío helado. Mi rostro permaneció tranquilo. "Entiendo," les dije, sorprendiéndolos con mi calma.
Esperaban lágrimas, gritos. Mateo, al ver mi indiferencia, se burló ofreciéndome una tarjeta de crédito como "compensación" para que me comprara "algo bonito" , mientras me echaba de nuestro departamento en una semana, ya que estaba a su nombre. Diez años de mi vida, reducidos al límite de una tarjeta de platino.
Por dentro, una risa amarga burbujeaba. Qué ingenuos. Creían que podían comprar mi silencio, mi dignidad. Pero esta vez, no derramaría ni una sola lágrima, ni les daría el gusto de verme rota.
Porque esto ya había pasado. En mi vida anterior, había suplicado y llorado, y mi dolor solo les dio más poder, me pintaron como una desequilibrada, arruinando mi reputación. Esta vez, la villana sería yo, y no iba a desperdiciar esta segunda oportunidad. Mi Bebé, Mi Venganza
Lan You Ruo El chirrido de los neumáticos fue el último sonido coherente antes de que el mundo se desgarrara, y el impacto lanzó mi cuerpo de ocho meses de embarazo contra el cinturón, con el instinto de proteger a mi bebé como mi primera y única verdad.
El olor a metal quemado y a gasolina llenaba el aire mientras las sirenas se acercaban, y yo me aferraba a la vida, sintiendo cómo se me escapaba la presión y la calidez entre mis piernas, un terror puro que ahogaba el dolor físico.
"Mi bebé", susurré con los labios secos, "salven a mi bebé", mientras me arrastraban del coche hacia el torbellino de batas blancas que me llevaría a la sala de urgencias, a los pies de mi esposo, el Dr. Alejandro Vargas, el cirujano más respetado, mi única esperanza.
Pero justo cuando creí que su presencia traería alivio, su teléfono sonó, y la mención de Isabella, mi prima también embarazada, borró de su rostro toda preocupación por mí y por nuestro hijo.
Cuando el ginecólogo advirtió sobre un desprendimiento de placenta y sufrimiento fetal, la vida de nuestro bebé pendiendo de un hilo, Alejandro, con una arrogancia que nunca le había visto, lo ignoró, ordenando que el anestesiólogo fuera a ver a Isabella porque "Sofía es una mujer fuerte, puede soportar un parto natural."
"Deja de ser dramática, Sofía", susurró cruelmente mientras me abandonaba a mi suerte, "Isabella me necesita más."
La oscuridad me envolvió al escuchar el monitor cardíaco sonar plano, la voz del Dr. Morales, un joven médico, rompiendo el silencio: "La perdimos."
Pero mi hijo vivió, su débil llanto resonó en la habitación mientras escuchaba a las enfermeras hablar de Alejandro alardeando de su "hijo, sano y fuerte, el bebé más hermoso", que resultó ser el de Isabella.
Una ira volcánica me quemó por dentro, eclipsando el dolor físico, no por miedo, sino por una furia fría y calculadora, arrancándome las vías con un grito ahogado.
"Venganza", susurré, una promesa silenciosa para mí misma, forjada en la traición que nunca perdonaría: destruir a Alejandro Vargas, el hombre que me había dejado morir. Tu Amor Me Duele
Neilla Steedly Mi esposo, Mateo, y yo habíamos construido un imperio de moda, nuestra marca era el sueño hecho realidad de toda una vida.
Pero una tarde, al llegar a casa antes de lo esperado, escuché algo que destrozó mi alma: Mateo le confesaba a mi sobrina, Camila, que yo era su "gallina de los huevos de oro" , y que solo esperaba el momento de asegurar una inversión millonaria para abandonarme.
Lo peor no fue solo la infidelidad, sino descubrir que mi ingenua sobrina, a quien crié y amé como a una hija, se reía de mí y formaba parte de este cruel engaño desde hace años.
Sentía una profunda humillación y una ceguera inimaginable al darme cuenta de que mi supuesto amor y mi propio hogar eran una farsa, un negocio calculado donde yo era solo una herramienta.
No había vuelta atrás, así que el mismo día en que le exigí el divorcio, exigí un millón de dólares a cambio de mi silencio y mi parte de la empresa, y luego desaparecí del mapa.