NOU Eirene
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Libros y Cuentos de NOU Eirene
Catalina: El Baile de la Resiliencia
Moderno El aire en la oficina de la Guardia Civil apestaba a papel viejo y café rancio, pero yo solo podía pensar en la beca para la Real Academia de Arte Dramático de Madrid que acababa de ganar.
De repente, el Comandante, con su mirada cansada, me soltó una noticia que destrozaría mi mundo: "La plaza ha sido reasignada... A Raquel Salazar."
Mi esposo, Iván, el hombre que me había prometido justicia y mérito, se atrevió a decir que yo había "renunciado voluntariamente" para cederle mi sueño a Raquel.
¿Renunciar yo? ¡Había sangrado por ese sueño! Pero lo peor llegó cuando Iván y Raquel, sentados cómodamente en mi patio, no solo admitieron el robo de mi beca, sino que me humillaron y culparon de la "enfermedad" de ella, llegando al punto de acusarme de intento de envenenamiento y, al final, de infidelidad, para meterme en un calabozo.
¿Cómo era posible tanta ceguera? ¿Cómo mi propio marido podía creer que yo era una mujer malvada y cruel, una adúltera, frente a la falsedad de esa mujer tóxica que se había obsesionado con él desde la infancia?
Encerrada en esa celda fría, con el concurso de Madrid tan cerca, y con el último vestigio de amor hecho cenizas, supe que no había vuelta atrás. Era hora de luchar por mi propia vida y mi arte, lejos de esa traición. Amor Roto, Venganza Fría
Urban romance Las luces del gran salón me bañaban, pero su calor no me alcanzaba.
Alejandro, el hombre que controlaba mi mundo, me soltó la mano en medio de la pista de baile, dejándome varada en el centro de todas las miradas.
Luego, apareció ella: Camila. Una versión más joven y brillante de mí, el "original" que Alejandro siempre había querido.
De ser su reina, me convertí en un prototipo desechable, una humillación pública que se selló cuando él la condujo de nuevo a mi pista, en mi lugar.
Fui arrastrada a una celda, acusada de un crimen que no cometí.
Incluso la muerte se cebó con mi última esperanza cuando Alejandro, el hombre que decía amarme, asesinó a mis padres en un acto de venganza demencial.
¿Cómo pudo ese amor convertirse en tal monstruosidad?
¿Era yo solo una suplente, un ensayo para su verdadero deseo?
Pero en el fondo de ese abismo, un fuego se encendió.
La desesperación se transformó en pura rabia, en una promesa helada.
El juego no había terminado.
Ahora, viviría para verlo arder.
Y no, no estoy sola en esto. La Farsa Después de La Muerte de Mi Marido
Moderno La llamada llegó justo cuando intentaba cerrar el capítulo más amargo de mi vida: mi divorcio del famoso torero Alejandro de la Vega.
Pero en vez de la paz que anhelaba, una voz nerviosa me entregó una noticia impensable: Alejandro había muerto en el ruedo.
No sentí tristeza, ni alivio, solo un vacío que me helaba la piel mientras los papeles del divorcio seguían sobre mi mesa.
Lo único en mi mente era que este giro inesperado lo cambiaba todo, y para mi fortuna.
Con la frialdad que me caracteriza, ordené que hicieran lo que quisieran con "eso" , que no gastaría recursos del ruedo en recogerlo.
Cancelé su membresía del club de charros con un seco "Defunción" y hablé con mi abogado.
"Morales, Alejandro está muerto" , dije, y por primera vez en el día, una retorcida alegría me invadió.
El acuerdo de divorcio, que antes me daba migajas, se anulaba; ahora como viuda, heredaría dos tercios de un imperio.
Mi carcajada llenó la lujosa casa, "Es una verdadera bendición, Morales. Una bendición" .
Pero su muerte no era lo único que debía ajustar cuentas.
"Aparentemente, su 'luna de miel' tuvo la brillante idea de saltar al ruedo" , le conté, el sarcasmo goteando en cada palabra sobre la estúpida bailarina de flamenco.
Alejandro, el cobarde, huyó de sus problemas, incluso de la verdad que nos unía: él mató y abandonó a mi padre en una carretera oscura, dejándolo morir como un perro.
La venganza no había terminado, apenas estaba comenzando.
El funeral fue mi obra maestra de hipocresía, una cosecha de sobres llenos de condolencias y dinero.
Pero el espectáculo se interrumpió cuando Isabella, la amante, irrumpió con un niño, declarándolo el "único heredero" y desatando el caos.
"¿Disculpa?", pregunté con voz de hielo.
"Este es Alejandro Jr." , anunció ella, "El hijo de Alejandro" .
La capilla explotó en murmullos, pero mi compostura era inquebrantable.
"Estás mintiendo. Alejandro no tenía hijos" .
Justo entonces, mis suegros, Don Fernando y Doña Elvira de la Vega, la patriarca y matriarca del clan de toreros, hicieron su entrada triunfal.
Don Fernando y Doña Elvira avanzaron como una tormenta, su furia dirigida hacia mí por "enterrar a su hijo sin avisar" .
"Mi esposo, mi funeral" , respondí, sin inmutarme.
Luego, Doña Elvira fijó sus ojos en el niño, y la furia se transformó en asombro.
"Es su nieto" , dijo Isabella con urgencia.
"¡Mi heredero! ¡Fernando, mira! ¡Nuestro Alejandro nos dejó un heredero!" , exclamó mi suegra, abrazando al niño.
"Esto es conmovedor" , interrumpí, "Pero sigue siendo una farsa" .
Don Fernando lanzó una carcajada arrogante, "¿Y cómo puedes estar tan segura, eh?" .
"Tengo algo mucho más confiable que estar ahí" , aseguré, mientras Isabella gritaba que tenían pruebas, que Alejandro se había hecho una prueba de ADN que guardaba en una caja fuerte.
"¡Cuando lo haga, te quitaremos hasta el último centavo!" , me amenazó mi suegra.
"Perfecto. Vayamos al banco" , respondí con una sonrisa genuina.
En la caja fuerte, el sobre de la prueba estaba vacío, destrozando sus esperanzas.
"¡Fuiste tú!" , gritó Doña Elvira, lanzándose hacia mí, pero Don Fernando la detuvo.
Fue entonces cuando abrí mi propio bolso y saqué una carpeta de cuero.
"Esa prueba de ADN era una mentira" , dije, para luego revelar los informes médicos.
"Alejandro era estéril. Completamente. Cero posibilidades de concebir" .
La bomba de la esterilidad de Alejandro destrozó las esperanzas de la familia De la Vega, dejando a Isabella desmoronada y a mis suegros en shock.
Pero Don Fernando no se dio por vencido, "Esto no ha terminado, Sofía. Te quedaras sin nada" .
Me demandaron, acusándome de fraude, pero en la mediación, Isabella, ahora bajo sus órdenes, intentó un nuevo giro: "Consideramos la fertilización in vitro. Él congeló una muestra" .
Una nueva artimaña para asegurar un heredero, una mentira elaborada por Don Fernando.
"Hablando de paternidad y de hijos inesperados, Don Fernando" , comencé, mi voz peligrosamente suave.
Y entonces, solté la segunda bomba, mi hermana Lucía entró con su hijo enfermo en brazos.
"¿Por qué no le contamos a todos sobre su otro hijo? El que sí es de su sangre" , revelé, "Un niño que usted tuvo con ella. En secreto" .
El grito ahogado de Doña Elvira fue la confirmación.
"Fernando… ¿qué está diciendo esta mujer?" . Su rostro era una máscara de horror.
Sin decir una palabra, se dio la vuelta y salió de la sala, su espalda rígida, una mujer rota.
El juego había terminado. Jaque mate. Mi Esposa Quiere a Otro que YO
Urban romance El olor a canela y chocolate amargo lo impregnaba todo, el dulce perfume de nuestro futuro. Soñaba con nuestra propia pastelería, el apellido familiar en la fachada, y los hijos que correrían entre nuestras mesas. Luciana, mi esposa, la influencer de la que me enamoré, era el centro de cada uno de mis días, mi motivación.
Pero un día, una notificación de Instagram lo pulverizó todo. Una foto de Luciana y su exnovio, Máximo, en camas de hospital, las manos entrelazadas, una devoción que creí exclusiva para mí. Su pie de foto, una declaración pública helada: "A veces, el amor verdadero exige el sacrificio más valiente. Por ti, siempre, Máximo."
El frío fue absoluto, el sueño de nuestro hijo, cenizas. Menos de un minuto después, su voz frenética al teléfono: "¡Roy, mi amor! Sé que es un shock, pero Máximo me necesitaba. ¡Su riñón falló, tuve que hacerlo!" Escuché cada palabra, una pala cavando la tumba de lo que fuimos.
Mi voz solo pudo soltar, plana, irreconocible: "¿Qué quieres decir con que se acabó?". Entonces, salió la verdad más dolorosa, la que ella ignoraba que yo ya sabía: "Entiendo perfectamente. Abortaste a nuestro hijo sin mi permiso para darle un riñón a tu ex-novio."
Ella minimizó el horror con frialdad: "¡No lo digas así! Era por amor, Roy. Un amor que tú, con tu vida tan simple y tus postres, quizás nunca entiendas." Con esas palabras, las últimas, supe que no había vuelta atrás. Adiós, Luciana. Adiós, vida. Un silencio ensordecedor llenó la cocina.
Pero el juego no había terminado. Diez días después, Luciana apareció, pálida y exigente. Quería que la cuidara, que le hiciera la cena, que pagara las cuentas de su "amor verdadero". Y lo que es peor, la suya y las de Máximo. En mi tarjeta. La vi con sus ojos de manipuladora en el hospital, un lenguaje de ternura con él que jamás usó conmigo. Me di cuenta de que mi destino no era ese.
Quiero el divorcio. ¿Pero cómo recuperas tu vida cuando la persona que la destruyó sigue intentando controlarte, incluso con un mariachi para hacer un espectáculo público? ¿Será Roy capaz de liberarse de las garras de esta mujer y volar hacia un nuevo comienzo en Madrid? El Sabor de la Venganza
Moderno El aire en la cocina de "El Alma" estaba cargado, no por el servicio, sino por Jaramillo.
Un narcotraficante brutal acababa de ser arrestado, y su defensa quería un evento benéfico para limpiar su imagen.
Mi pasante, Camila, brillaba de ambición: "Sofía, por favor, déjame encargarme."
Pero era demasiado arriesgado, la reputación de ese hombre, veneno puro.
Mi no rotundo la transformó, la admiración convertida en resentimiento.
Mateo, mi novio y socio, intervino, siempre defendiéndola.
"No seas tan dura, solo quiere demostrar lo que vale."
Ignoré su condescendencia. Mi decisión estaba tomada.
Furiosa, Camila se quitó el delantal y lo tiró al suelo.
"¡Renuncio! Me voy a México, allí sí valorarán mi talento."
Mateo me miró con una frialdad que me heló: "¿Ves lo que has hecho? La has humillado."
A pesar de todo, organicé el evento. Fue un éxito rotundo, mi fama se disparó, pero con un vacío.
Años después, embarazada de ocho meses, creyendo que el pasado estaba enterrado, Jaramillo salió de prisión.
Mateo llegó a casa con una sonrisa extraña. Me ofreció un jugo.
Lo siguiente que recuerdo es despertar atada. Jaramillo estaba frente a mí.
Mateo a su lado: "Ella te saboteó, Patrón. Si le hubiera dado el evento a Camila, tú estarías libre. Pero la humilló, la obligó a irse."
La tortura fue indescriptible. Sentí la vida de mi bebé apagarse antes que la mía.
Mientras la oscuridad me envolvía, escuché a Mateo, un susurro venenoso: "Camila murió en un tiroteo de cárteles. Esto es por ella. Te lo merecías."
Morí.
Pero entonces, abrí los ojos.
Estaba en la cocina de "El Alma" . El sol entraba por la ventana.
Camila estaba frente a mí, con los ojos llenos de súplica: "Sofía, por favor, déjame encargarme de esto. Es la oportunidad de mi vida."
La sangre, el dolor, la traición eran tan reales que casi me ahogan.
Pero en lugar de gritar, sonreí. Una sonrisa fría y afilada.
"Claro, Camila. El proyecto es todo tuyo." Descuidar, la mejor Venganza
Romance Repentinamente, volví a la vida, en el bullicioso Casino de Madrid. Mi vida anterior, una pesadilla. Mi obsesivo amor por Alejandro, el mejor amigo de mi padre, me llevó a un acto desesperado: lo drogué y me acosté con él para 'salvarlo'. Pero en vez de eso, Isabel, su amor de la infancia, nos encontró, huyó y murió trágicamente.
Consumido por el odio, Alejandro me forzó a casarme. Mi existencia se convirtió en un infierno de maltrato silencioso y desprecio. Morí sola, embarazada de un hijo que él nunca quiso, con la cruel satisfacción en sus ojos como mi última visión.
Ahora, estoy de vuelta, en el mismo casino, viendo el mismo escenario: Alejandro a punto de ser drogado. El pánico de revivirlo me invadió, pero esta vez, con una claridad desgarradora. Mi 'sacrificio' no hizo más que destruir a Isabel, la mujer que él realmente amaba. Mi 'salvación' fue su condena. ¿Cómo pude haber sido tan ciega? Sentí una abrumadora injusticia, la necesidad de enmendar un error que no era solo mío.
Mis dedos temblaron mientras marcaba un número. No por miedo, sino por una fría resolución. Esta vez, rompería el ciclo. Esta vez, escribiría mi propio destino, y el de Alejandro e Isabel, lejos de la tragedia. Le puede gustar
Nunca más seré tuya
IReader Desde que Ryan la acogió, Camila había intentado ser razonable y agradable, adaptándose a sus cambios de humor.
Él la había criado, pero ella nunca lo vio como pariente; estaba segura de que terminarían juntos.
El día que cumplió veinte años, lista para confesar sus sentimientos de nuevo, la mujer que él amaba regresó al país.
La joven escuchó a su tío hablando con sus amigos sobre ella: "Camila es solo una niña para mí; nunca podría verla de esa manera. La única persona a la que amo es Olivia".
Ella se alejó, y Ryan se derrumbó.
Más tarde, en su boda, Camila sonrió radiante en su vestido blanco de novia. Ryan suplicó: "Me arrepiento, Camila. Por favor, no te cases con él".
Con calma, ella dijo: "¿Puedes dejarme ir? Mi esposo me está esperando". Se retira la Primera Dama, y entra Su Majestad
Asher Wolfe Durante tres años, Allison interpretó el papel de la perfecta Primera Dama en un matrimonio que nunca le devolvió el amor.
Nolan le entregó los papeles del divorcio, burlándose de sus orígenes mientras su madre la menospreciaba por no poder tener hijos y su amante embarazada reclamaba su lugar. Así que Allison se fue.
El mismo día que dejó a su esposo, su familia la reclamó como una princesa perdida.
Corona, fortuna, poder, tres hermanos imponentes y un consorte real elegido a dedo ahora estaban a su lado.
Su hermano mayor, el traficante de armas más temido del mundo, deslizó una tarjeta negra sobre la mesa y le dijo: "Adelante. Gasta a tu antojo".
Su segundo hermano, el médico genio, giraba un bisturí entre sus dedos, mientras decía: "Dime, hermanita. ¿Cuántos cortes merecen los que te hicieron daño?".
Su tercer hermano, una superestrella mundial de las artes marciales, irrumpió en el refugio de su exmarido. "¿Quién hizo llorar a mi hermana? Es hora de pagar las consecuencias".
Cuando su arrepentido ex suplicó por otra oportunidad, Allison solo sonrió.
Era demasiado tarde. Ya no era su esposa. Era su peor error. Su venganza fue su brillantez
Lazy Sunday "Elliana, la ""patita fea"" rechazada por su familia, fue humillada por su hermanastra Paige, la admirada por todos, comprometida con el CEO Cole, era la mujer más arrogante... hasta que él se casó con Elliana el día de la boda. Todos, atónitos, se preguntaron por qué había elegido a la mujer ""fea"".
Mientras esperaban que la despreciaran, Elliana dejó a todos boquiabiertos al revelar su verdadera identidad: una sanadora milagrosa, magnate financiera, una experta en valuación y una mente maestra en la IA.
Cuando quienes la maltrataron se arrepintieron amargamente y suplicaron perdón, Cole desveló una foto impactante de Elliana sin maquillaje, causando conmoción en los medios:
""Mi esposa no necesita la aprobación de nadie""." Adiós a la señora Cooley: El regreso de la arquitecta
Autumn Breeze Fui al Registro Civil para pedir una copia de mi acta de matrimonio. Llevaba tres años casada con el heredero de los Cooley, o al menos, eso creía.
El funcionario me miró con pena a través del cristal y soltó la bomba:
"No hay registro. El acta nunca se devolvió. Legalmente, usted es soltera".
El mundo se me vino encima. Gray me había prometido encargarse del papeleo el día de nuestra boda.
Justo en ese momento, mi teléfono vibró. Una notificación de un álbum compartido titulado *Nuestro pequeño secreto*.
Al abrirla, vi una prueba de embarazo positiva y mensajes de texto fechados esa misma mañana:
"Aguanta un poco más, nena. Hoy se libera el dinero del fideicomiso. Mañana echo a esa mula estéril a la calle y seremos libres".
Era mi esposo hablando con Brylee, mi mejor amiga y dama de honor.
Entendí todo de golpe con una náusea violenta. No era una esposa, era un accesorio necesario para cobrar una herencia.
Me usaron para cumplir el requisito de tres años del fideicomiso. Se burlaban de mi infertilidad -la cual sufrí por salvarle la vida a Gray en un accidente- mientras ellos esperaban a su "verdadero heredero" a mis espaldas.
Planeaban dejarme sin un centavo, sin reputación y humillada al día siguiente.
Me limpié las lágrimas y saqué mi labial rojo sangre del bolso.
En lugar de confrontarlos llorando, llamé al enemigo mortal de la familia, el despiadado magnate Hjalmer Barrett.
"Sé que odia a los Cooley", le dije con voz firme al teléfono. "Yo tengo las llaves para destruirlos y quitarles todo. A cambio, quiero casarme con su hijo, la Bestia de Wall Street".
Esa noche volví a casa con una sonrisa, lista para convertir sus vidas en un infierno. Trillizos secretos: La segunda oportunidad del multimillonario
Nikos Boudin Mientras el ataúd de mi madre descendía a la tierra bajo una lluvia torrencial, el espacio reservado para mi esposo permanecía vacío.
Todos susurraban que estaba atrapado en el tráfico, pero mi celular vibró con la cruel verdad: una transmisión en vivo lo mostraba en una gala de lujo, impecable en su esmoquin, riendo con su exnovia colgada del brazo.
La humillación no terminó ahí. A las dos de la mañana, Custodio llegó a nuestro penthouse. No venía solo. Trajo a su amante a nuestra casa en la noche del funeral de mi madre, excusándose con que ella "se sentía mal".
Al ver la mancha de labial en su cuello y oler el perfume de ella impregnado en su ropa, el dolor se convirtió en hielo.
Él estaba tan ocupado siéndome infiel que ni siquiera había notado que yo tenía siete meses de embarazo. Me toqué el vientre y supe lo que tenía que hacer. Ese hombre no merecía conocer a su hijo.
A la mañana siguiente, me esfumé. Dejé sobre la mesa los papeles de divorcio firmados y un expediente médico falsificado de un aborto de emergencia. Quería que sintiera que lo había perdido todo.
Cinco años después, he regresado a la ciudad. Ya no soy la esposa sumisa, sino "Cali", una figura temida en el mercado negro.
Y Custodio acaba de encontrar su preciado Maybach destrozado con pintura rosa.
En el capó, una mano infantil escribió dos palabras que lo perseguirán por siempre:
"MAL PADRE". La esposa rechazada es multimillonaria
Leeland Lizardo Durante siete años fui la esposa perfecta y silenciosa, ocultando mi verdadera identidad mientras trabajaba como enfermera de urgencias.
Hasta que mi multimillonario esposo irrumpió en mi sala con una mujer cubierta de sangre en sus brazos. Era Allena, la prometida de su primo.
Me empujó con violencia para protegerla. Al examinarla, mis instintos médicos revelaron la repugnante verdad: una hemorragia interna masiva causada por relaciones sexuales salvajes. Él me arrojó un cheque de cien mil dólares para comprar mi silencio. Poco después, cuando sus amigos me acorralaron para humillarme, él volvió a empujarme para salvar a su amante de un simple café derramado. Mi cuerpo salió volando y mi brazo se estrelló contra una mesa de cristal, abriendo una herida profunda que empapó la alfombra de sangre.
Él se quedó paralizado, pero ni siquiera intentó ayudarme; seguía abrazándola a ella. Recordé cómo tuve que falsificar un aborto y esconder a nuestra hija durante cinco años porque él amenazó con destruirme si alguna vez quedaba embarazada. Todo mi amor y sumisión se convirtieron en puro asco.
Con escalofriante calma, me até un torniquete con los dientes, estampé mi sangre directamente en su impecable traje a medida y lo miré a los ojos.
"Terminé contigo."
El contrato matrimonial expira en tres días. Es hora de despertar a mi verdadera identidad, vaciar su penthouse y dejarlo rogando entre las ruinas. La receta del amor: la chica pueblerina es una médica talentosa
Caspian Noir Para la mayoría, Verena era una doctora de clínica en un pequeño pueblo; en realidad, ella hacía maravillas discretas.
Tres años después de que Isaac se enamorara perdidamente de ella y pasara noches en vela, un accidente lo dejó en una silla de ruedas y le arrebató la memoria.
Para mantenerlo con vida, Verena se casó con él, solo para escucharlo decir: "Nunca te a amaré".
Ella simplemente sonrió. "Está bien, yo tampoco estoy enamorada de ti".
Atrapado por su propia insuficiencia, no se atrevía a esperar más, pero la paciencia de ella lo mantenía firme. Arrodillada ante él, la chica lo miró a los ojos y le acarició el cabello con su cálida mano para tranquilizarlo, hasta que su radiante sonrisa despertó emociones que él creía olvidadas hacía mucho tiempo.