Robena Puccino
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Libros y Cuentos de Robena Puccino
Dijiste que muriera en silencio, y así lo hice
Mafia El doctor me dijo que me quedaban treinta días de vida. Exactamente diez minutos después, mi esposo me dijo que su amante estaba embarazada.
Estaba sentada en la fría sala de mármol de la hacienda Villarreal, viendo a Dante caminar de un lado a otro. Él era el Patrón de Monterrey, el hombre al que yo solía coserle las heridas en un baño cuando no teníamos nada.
Ahora, me miraba con ojos muertos.
—Sofía se va a mudar aquí —dijo, como si nada—. Lleva al heredero. Tú lo criarás.
Trataba la destrucción de nuestro matrimonio como un simple negocio.
Intenté hablarle del dolor que me devoraba por dentro, del cáncer en etapa IV que hacía que estar de pie fuera una agonía. Pero él solo puso los ojos en blanco, llamando a mi debilidad “celos” y a mi silencio “puro drama”.
Incluso destrozó nuestra primera casa —el refugio donde nos enamoramos— para construirle un cuarto de bebé a ella.
Cuando finalmente le pregunté: “¿Y si me estoy muriendo?”, ni siquiera se detuvo antes de salir por la puerta.
—Entonces hazlo en silencio —dijo—. Ya tengo suficientes problemas hoy.
Y eso hice.
Quemé cada foto nuestra. Firmé los papeles del divorcio. Y fui a un panteón municipal a comprar una tumba bajo mi apellido de soltera, lejos del mausoleo de su familia.
Morí sola en una fría banca de piedra, tal como él me lo pidió.
No fue hasta que estuvo en la morgue, sosteniendo mi mano esquelética y dándose cuenta de que yo no era más que huesos y pena, que el Rey de Monterrey finalmente se quebró.
Encontró mi diario en la basura, donde había escrito mi última entrada:
“Ojalá nunca hubiera conocido a Dante Villarreal”.
Ahora, está de rodillas en la tierra, rogándole a una lápida por un perdón que nunca llegará. Mi corazón agonizante, sus votos crueles
Urbano Mi regalo de quinto aniversario de bodas fue una llamada del publicista de mi esposo. Me dijo que fuera a la Agencia 5 del Ministerio Público porque había una "situación". Con mi esposo multimillonario, Elías, siempre había una situación.
Cuando llegué, vi a una joven influencer acusándolo de secuestro. Pero el verdadero shock no fue la acusación. Fue su cara: se veía exactamente como yo, cinco años más joven.
Elías llegó, pero en lugar de estar enojado, la colmó de afecto, llamándola "Kiara" y regalándole un collar de diamantes. Trató la denuncia de secuestro como un simple pleito de novios.
Cuando sus ojos finalmente se encontraron con los míos, la calidez se desvaneció, reemplazada por hielo puro. Me miró como si yo fuera un mueble más. Un policía le murmuró a su compañero: "Esa es la señora Garza. La de verdad. O bueno, la primera".
Él me odia. Me culpa por la muerte de su hermana hace cinco años, creyendo que hui y la dejé morir. No sabe que me desmayé mientras corría por ayuda. No sabe de mi enfermedad cardíaca terminal.
Así que me tortura con mi réplica viviente, matando lentamente a la mujer que juró amar "hasta que la muerte nos separe". La ironía es que no tiene que esforzarse tanto. Mi doctor acaba de decirme que solo me quedan unas pocas semanas de vida. La Princesa de la Mafia: Escapando de Su Mentira Mortal
Mafia Durante tres años, una rara enfermedad hepática me ha estado matando lentamente. Y en todo este tiempo, mi esposo Julián ha sido mi roca, mi todo. Nuestra última esperanza era un hígado del mercado negro, conseguido gracias a una deuda de vida que tenían con mi familia, el Clan Volkova.
Pero desde mi cama de hospital, lo escuché prometerle ese mismo hígado a otra mujer.
Era para la madre de su amante.
Pronto descubrí que tenía una hija de cuatro años con ella. Su familia ya estaba formada; yo solo era la pieza de reemplazo. En la grabación oculta de una cámara de seguridad, lo vi en el penthouse de mis padres muertos —un lugar sagrado que él me había prohibido visitar—, meciendo a su hija sobre la rodilla.
Luego, le abrochó el collar de diamantes que había comprado para mi cumpleaños en el cuello de su amante.
El golpe final llegó cuando la oí susurrar: "Solo un poco más... la fiebre hará el resto".
No solo me estaba abandonando. Estaba intentando matarme activamente.
El amor que sentía por él no solo murió; se convirtió en una piedra de hielo y desprecio en mi pecho. El hombre de cuya devoción nunca dudé ahora me provocaba una repulsión que me erizaba la piel.
A la mañana siguiente, firmé mi alta voluntaria del hospital. Dejé mi anillo de bodas y los papeles de divorcio firmados sobre la mesa de la entrada, bloqueé su número y salí de nuestra casa sin mirar atrás. Amor envenenado, Justicia amarga
Suspense Mi madre, una enfermera que dedicó cuarenta años a cuidar de los demás, fue envenenada y abandonada para que muriera después de una gala de beneficencia. La responsable, Keyla de la Torre, se presentó en el tribunal con una máscara de inocencia y lágrimas, alegando que había sido en defensa propia.
¿El verdadero horror? Mi esposo, Gerardo Garza, el mejor abogado de la Ciudad de México, era quien defendía a Keyla. Hizo pedazos el buen nombre de mi madre, retorciendo la verdad hasta que el jurado creyó que Keyla era la víctima.
El veredicto llegó como un rayo: "No culpable". Keyla abrazó a Gerardo, y por un instante, una sonrisa de triunfo cruzó su rostro. Esa noche, en nuestra fría mansión en las Lomas, lo confronté. "¿Cómo pudiste?", le dije con la voz rota. Él, con una calma que helaba la sangre, respondió: "Era mi trabajo. Keyla es una clienta muy importante".
Cuando le grité que ella había intentado matar a mi madre, me amenazó. Dijo que usaría los expedientes médicos confidenciales de mi mamá, su historial de depresión, para pintarla como una mujer inestable y con tendencias suicidas. Estaba dispuesto a destruir su memoria para proteger a su clienta y su carrera.
Estaba atrapada, humillada, con el corazón destrozado. Él había sacrificado a mi madre por su ambición, y ahora intentaba borrarme a mí. Pero mientras firmaba los papeles de divorcio que él ya tenía listos, un plan salvaje y desesperado comenzó a tomar forma en mi mente. Si querían que desapareciera, iba a desaparecer. Y luego, los haría pagar. Le puede gustar
LA PERVERA DEL CEO Mi venganza
LILIANA SANTOS Kassien Volquéz a buscado a su novia Bianca, que desapareció de su vida sin dar ningún tipo de explicación, nunca pudo hayarla por más que lo intentara. Sin resignarse a perderla, la sigue buscando en los lugares más improbables posibles.
Recibe la invitación a la boda de su hermano menor y para alejarse un poco del dolor, decide asistir.
Estando allí, descubre que la mujer que se casará con su hermano y la que ha buscado por un año, es precisamente la mujer que ama.
Enloquecido por esta atrocidad, la enfrenta.
-Bia, Bia, Bia, un año buscándote y mira dónde te vengo a encontrar, a tres semanas de tu boda con mi hermano. ¿Qué se supone que haces Listen?.
-No me digas así, y es obvio que me voy a casar, ¿Qué parte de eso no entiendes?.
Él sumamente enojado lleno de una cólera que le corroe cada parte de sus entrañas, le grita que ella no se va a casar, mucho menos con su hermano.
-¡Sí crees que este matrimonio se va a realizar estás muy equivocada, este es otro de tus juegos perversos y no me quedaré de brazos cruzados observando está mierda!. ¡Tú, vienes conmigo, ahora!..
Su traición, mis repentinos votos nupciales
Qi Jia Da Xiao Jie Durante siete años, fui su propiedad. La amante y la operaria de mayor confianza de Damián Benavides, el capo despiadado de Monterrey. Recibí balazos por él, llevé sus cuentas manchadas de sangre y, como una tonta, confundí su posesividad con amor.
Entonces, me ordenó que sedujera a su rival, Elías Rivas.
Todo era una trampa cruel para ganarse el corazón de otra mujer. Seguí sus órdenes, atrayendo a Elías a la suite de un hotel durante una gala, solo para que Damián irrumpiera con la prensa.
Me humilló públicamente, dejándome desnuda y expuesta mientras su verdadero amor me llamaba basura. Mis siete años de devoción fueron destrozados por el hombre que creí que era mi salvador.
Pero mientras los flashes de las cámaras me cegaban, Elías Rivas, el hombre al que me enviaron a destruir, protegió mi cuerpo del mundo.
Me miró, con una expresión indescifrable, e hizo un anuncio que selló mi destino.
—Nos vamos a casar. Esposa Mafiosa, Indigna de un Heredero
Bucky Allain El día que mi esposo, el Subjefe de un cártel, me dijo que era genéticamente defectuosa para darle un heredero, trajo a casa a mi reemplazo: una madre sustituta con mis ojos y un vientre que sí funcionaba.
La llamó un "recipiente", pero la paseaba como si fuera su amante, abandonándome mientras yo me desangraba en el suelo de una fiesta para protegerla a ella, y planeando su futuro secreto en la villa que una vez me prometió a mí.
Pero en nuestro mundo, las esposas no simplemente se van, desaparecen. Y yo decidí orquestar mi propia desaparición, dejándolo solo con la ruina que él mismo, con tanto esmero, había construido. La Consentida Despreciada se Convierte en la Reina de la Mafia
Leontyne Brymer Cuando tenía ocho años, Dante Covarrubias me sacó del incendio que mató a mi familia. Durante diez años, el poderoso jefe del cártel fue mi protector y mi dios.
Entonces, anunció su compromiso con otra mujer para unir dos imperios criminales.
La trajo a casa y la nombró la futura señora de la familia Covarrubias.
Delante de todos, su prometida me obligó a ponerme un collar de metal barato alrededor del cuello, llamándome su mascota.
Dante sabía que era alérgica. Él solo observó, con sus ojos fríos, y me ordenó que lo aceptara.
Esa noche, escuché a través de las paredes cómo la llevaba a su cama.
Finalmente entendí que la promesa que me hizo de niña era una mentira. Yo no era su familia. Era su propiedad.
Después de una década de devoción, mi amor por él finalmente se convirtió en cenizas.
Así que en su cumpleaños, el día que celebraba su nuevo futuro, salí de su jaula dorada para siempre.
Un jet privado me esperaba para llevarme con mi verdadero padre: su mayor enemigo. Atada a ti por contrato
Karyelle Kuhn Liz Navarro perdió a sus padres a los 16 años. Sola en el mundo, se vio obligada a seguir las estrictas instrucciones dejadas en el testamento de su padre. A los 18, fue forzada a casarse con un hombre que nunca había visto: su propio tutor legal. ¿La condición para recibir su herencia? Permanecer casada hasta los 25 años, y obtener un título en Derecho.
Liz vivía en una burbuja, rodeada de reglas con las que nunca estuvo de acuerdo; llevaba una vida monótona, sin sueños, sin aventuras. Un día, cruzó la mirada con el nuevo profesor de Derecho Penal.
Henry McNight era todo lo que ella consideraba atractivo: encantador, atlético, inteligente... y peligroso. Un hombre mayor que despertaba en ella sentimientos hasta entonces desconocidos. Pero lo que él no imaginaba era que aquella joven de apariencia dulce era, en realidad, la misteriosa mujer con quien había aceptado casarse en lugar de su tío.
Entre lo justo y lo injusto, lo previsible y lo improbable, Liz y Henry se embarcan en una conexión que desafía todas las reglas. Cuando finalmente parecía haber espacio para el amor, el destino interviene: Liz está en peligro y ahora Henry necesita correr contra el tiempo para salvarla.
Entre giros inesperados, conflictos, secretos y alianzas, ambos se acercan a la verdad... y a descubrir quién es el traidor dentro de la mafia.
¿Sobrevivirán este mafioso y su chica al juego del poder? DEUDA DE SANGRE: UNA PASIÓN CON EL MAFIOSO
Camila Ceballos Dos años después de la noche que le arrebató todo, Vittorio Marchetti, heredero de una de las familias mafiosas más temidas de Nueva York, ha aprendido a convertir el dolor en cálculo y la venganza en arte. La sangre derramada en aquella alfombra blanca sigue siendo su única brújula. Y cuando el nombre de los Valverde vuelve a cruzarse en su camino, sabe que ha llegado la hora de cobrar la deuda.
En una casa modesta de Queens, Aria Valverde descubre que la fortuna tiene una forma cruel de ajustarse. Su familia está arruinada, su padre quebrado por un pacto que jamás debió firmar... y su destino sellado con una llamada que la convierte en la "garantía" de una deuda imposible de pagar.
Arrastrada a la mansión Marchetti, Aria no imagina que detrás del hombre que exige su sumisión hay una herida tan profunda como la suya. Vittorio ve en ella el instrumento perfecto para su venganza; Aria ve en él al monstruo que destruyó su vida. Pero entre amenazas, silencios y miradas que queman, el odio empieza a torcerse hacia algo más oscuro, más peligroso: un deseo que podría destruirlos a ambos.
En un mundo donde las palabras valen más que la ley y el amor se confunde con poder, la pasión será la deuda más cara que jamás hayan tenido que pagar.
LA ENFERMERA DEL MAFIOSO
Camila Ceballos Angelo De Santi nació para mandar.
Durante años fue el heredero perfecto de un imperio criminal europeo: inteligente, despiadado, respetado y temido incluso por sus propios aliados. Nada escapaba a su control. Ni las calles, ni los negocios, ni los hombres que lo seguían.
Una emboscada organizada por una traición interna -alguien de su propio círculo- terminó en un tiroteo brutal.
Angelo sobrevivió, pero una bala le destrozó la columna. El diagnóstico fue claro: no volvería a caminar.
Para un hombre que había construido su poder sobre el miedo y la presencia, la silla de ruedas parecía una sentencia.
Pero Angelo no cayó.
Se volvió peor.
Desde la cama del hospital y luego desde su mansión, aprendió a gobernar sin moverse. Eliminó a los traidores con una frialdad quirúrgica, consolidó su poder con una violencia más calculada, más cruel. Ya no necesitaba alzar la voz ni empuñar un arma para intimidar: una orden suya bastaba.
El accidente no lo hizo débil.
Lo volvió implacable.
Convencido de que el amor es una debilidad y de que nadie se queda sin querer algo a cambio, Angelo cerró cualquier resquicio emocional. Su mundo se redujo al control absoluto... y a una soledad que nunca admitiría.
Cassandra Morales no pertenece a ese mundo.
Es enfermera por vocación y por necesidad. Viene de una familia humilde, de campo, marcada por los problemas económicos. Sostiene a su madre, a su abuela y, sobre todo, a su hermana menor, diagnosticada con leucemia. Cassandra trabaja turnos interminables, duerme poco y no se permite.
Cuando una agencia privada le ofrece un contrato excepcionalmente bien pagado para cuidar a un paciente con necesidades especiales -un hombre poderoso, peligroso, aislado en una mansión- Cassandra duda.
Pero las facturas, los tratamientos médicos y el miedo a perder a su hermana pesan más.
Lágrimas de Traición, Fuego Interior
Quye Xiaofang La llamada llegó a las tres de la mañana.
Un número desconocido.
Era un agente de Interpol, la voz fría como el hielo, anunciando la peor noticia: mis padres, Alejandro y Laura, héroes condecorados, estaban muertos.
Asesinados en Tijuana.
Pero al día siguiente, la tragedia se transformó en un infierno público.
Los titulares gritaban "AGENTES DE INTERPOL VINCULADOS AL CÁRTEL" , manchando su nombre.
Decían que mis padres eran traidores, que murieron en un ajuste de cuentas de narcos.
Una mentira. ¡Lo sabía!
Llamé a Ricardo, mi prometido y capitán de la policía federal, rogándole que limpiara su nombre.
Él prometió ayudarme, ser mi roca.
Pero una semana después, la verdad me abofeteó.
No por él, sino por la portada de una revista de sociales.
Ricardo sonreía, abrazando a Ximena, la supuesta "víctima" que había rescatado en el mismo operativo donde mis padres murieron.
Se iban a casar. ¡Me había abandonado por ella!
La prensa me acosaba, la gente me señalaba en la calle.
El mundo me aplastaba.
Subí a la azotea de un edificio, lista para saltar, para que mi sacrificio demostrara su inocencia.
"Sofía."
La voz de Emiliano, el serio hermano mayor de Ricardo, me detuvo.
Me rescató de ese borde con una promesa: "Yo te ayudaré. Limpiaremos su nombre. Te lo juro."
En mi desesperación, me aferré a él.
Un mes después, me casé con él, ciegamente confiada.
Cinco años de una vida tranquila, de un matrimonio supuestamente seguro.
Hasta que, embarazada de seis meses, escuché a Emiliano hablar por teléfono una noche.
"A los padres de Sofía los ejecutaron a sangre fría. Ximena les disparó. Ella es la culpable."
"Tengo que protegerla. Hice lo que tenía que hacer con los informes forenses. Nadie puede saber la verdad. Especialmente Sofía."
El mundo se derrumbó de nuevo.
Mi esposo, el padre de mi hijo, me había mentido durante cinco años.
Había encubierto a la asesina de mis padres.
La traición fue tan profunda que el amor murió.
Pero esta vez, no había desesperación, solo una certeza helada: iba a encontrar justicia, sin importar a quién tuviera que destruir en el camino.