Xigua Xiong
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Libros y Cuentos de Xigua Xiong
Las cenizas de mi madre, mi furia desatada
Romance Mi esposo, Daniel, me obligaba a verlo con su amante, Jimena, llamándolo mi "educación" sobre cómo ser una verdadera mujer. Esta fue mi realidad durante meses, incluso en nuestro aniversario de bodas.
Se negó a pagar el tratamiento que le salvaría la vida a mi madre, provocando su muerte. Luego, dejó que Jimena me golpeara tan brutalmente que perdí al bebé que ni siquiera sabía que llevaba dentro, dejándome estéril para siempre.
Como si eso no fuera suficiente, Jimena destrozó la urna de mi madre frente a mí y le dio sus cenizas a un perro, todo mientras Daniel observaba.
Las últimas palabras de mi madre fueron: "Deja de rogarle".
Me dejó un número de teléfono de mi tío, un hombre poderoso del que apenas sabía nada, el hermano con el que mi mamá había perdido contacto.
Cuando lo llamé, envió un jet privado para llevarme a la Ciudad de México.
Ahora, estoy de vuelta. No como la esposa rota que desechó, sino como la nueva directora general de su empresa en ruinas, lista para arrebatárselo todo. De Amante Secreto a Estrella Brillante
Moderno Durante diez años, fui la amante secreta de mi jefe multimillonario, Arturo. Cuando mi madre necesitó una cirugía de emergencia de un millón de pesos para salvar su vida, acudí a él, convencida de que me ayudaría.
Se negó con una frialdad brutal, escudándose en las "políticas de la empresa" y enviándome con su asistente ejecutiva, Rebeca. Ella retrasó deliberadamente la solicitud del préstamo.
Mi madre murió.
Cuando lo confronté, lo encontré con Rebeca. Ella llevaba puesto un vestido que él me había comprado a mí. No solo se puso de su lado, sino que me despidió en ese mismo instante.
Me llamó trepadora y zorra frente a toda la oficina.
Más tarde descubrí que Rebeca se había pasado una década saboteando mi carrera y reteniendo mis bonos, asegurándose de que nunca tuviera el dinero para ser independiente. Y Arturo se lo había permitido.
Pero me subestimaron. Al salir de esa oficina por última vez, hice una llamada al único hombre que me había protegido en silencio durante años. Y cuando respondió, no solo me ofreció el dinero. Me ofreció una nueva vida. Una Década Deshecha por el Engaño
Urbano Colapsé por agotamiento después de dedicarle diez años de mi vida a mi novia y jefa, Kendra. Renuncié a mi música, a mis sueños, a todo, para construir su imperio. En el hospital, el doctor me dio la noticia.
Tumor maligno. Necesitaba una cirugía de emergencia para salvar mi vida.
Kendra nunca me visitó. Ni una sola vez. Después me enteré de que estaba hablando por teléfono con otro hombre, diciéndole dulcemente que lo extrañaba mientras yo yacía en una cama de hospital.
Dos semanas después de que me sacaran el cáncer, el día de su cumpleaños, fui a casa y le preparé su platillo favorito. Se suponía que sería nuestra última cena, un adiós definitivo.
Ella llegó tropezando tarde esa noche, borracha, cargada a caballito por ese mismo hombre.
Llevaban puestas playeras negras idénticas. La de él decía: "Estoy con ella". La de ella: "Estoy con él".
Me vio y se quedó helada, la risa muriendo en su garganta. Se bajó de su espalda de un salto, con el rostro convertido en una máscara de pánico y culpa.
Pero yo no sentí nada. Ni rabia, ni celos. La parte de mí que podía sentir dolor por ella me la habían extirpado en el quirófano, junto con el tumor.
La miré directamente a los ojos.
—Se acabó.
Luego salí del penthouse que una vez llamamos hogar, dejándola sola en el monumento a nuestra fallida relación. Esta vez, no iba a volver. Le puede gustar
La esposa abandonada regresa como heredera multimillonaria
Willow Chase Di a luz a mis gemelos completamente sola en una ruidosa habitación de hospital compartida.
Mientras yo agonizaba por el agotamiento del parto, mi esposo Julian estaba en una fiesta celebrando el éxito de mi hermana adoptiva, Amelia.
Cuando lo llamé temblando para decirle que sus hijos habían nacido, solo escuché risas de fondo antes de que me respondiera con frialdad.
"Estoy ocupado. Mándale los detalles a mi asistente".
Me colgó. Los familiares de las otras pacientes me miraban con lástima y murmuraban a mis espaldas, burlándose de la esposa a la que el gran Julian Sterling iba a dejar en la calle por una actriz.
Para darle su lugar a Amelia, Julian me había obligado a firmar un acuerdo de divorcio que me dejaba sin nada, amenazándome con obligarme a abortar si me negaba.
Incluso mis padres adoptivos me habían dado la espalda para apoyar a su hija biológica.
Me acurruqué en la cama llorando en silencio, sintiendo una humillación y una desesperación asfixiantes.
¿Por qué tenía que sufrir tanto solo por ser adoptada? ¿Cómo podía un padre ser tan cruel y descartar a sus propios hijos como si fueran basura?
Justo cuando creía que mi vida estaba acabada, el jefe de obstetricia vio una peculiar marca de nacimiento en mi muñeca.
Una prueba de ADN de emergencia reveló lo imposible: yo era la hija perdida de la multimillonaria familia Beaumont.
Horas después, mis verdaderos padres y mis tres poderosos hermanos llegaron en un jet privado para protegerme, jurando destruir a quienes me hicieron daño.
Con el imperio Beaumont respaldándome, tomé mi celular y le envié un mensaje a Julian.
"Mañana a las diez en el ayuntamiento. Es hora de firmar el divorcio". CEO lascivo no te pertenezco: perder para amar
Escritorapalacio IMPORTANTE: ESTE LIBRO CONTIENE ESCENAS +18 Y SI ERES UNA LECTORA APASIONADA Y ROMÁNTICA, ESTE LIBRO ES PARA TI.
Gema había sido vendida ante un hombre lleno de malicia por parte de su madre para salvar la hacienda familiar. Tenía que sacrificarse, era casarse con ese hombre o buscar 50 mil dólares. Su abuelo quebrantado de salud le suplico no entregarse a ese hombre. Así que ella no tuvo más opción que salir de su pueblo e irse a la ciudad de Nueva York en busca de una oportunidad laboral sin imaginarse que terminaría sirviendo en el exclusivo y lujoso penthouse de Domenic Villarreal, un CEO implacable y al parecer sin corazón. Perfeccionista y rodeado de rumores sobre su sexualidad, quien oculta una oscuridad lasciva tras su máscara de frialdad, pero guapísimo tallado por los dioses.
Para Gema, el trabajo es una carrera contra el tiempo para conseguir el dinero que su familia necesita desesperadamente, mientras intenta sobrevivir a las exigencias de un hombre que parece despreciarla tanto como la desea.
El Ceo no la tendrá tan fácil, aunque Gema es una chica de pueblo, y quedó flechada al instante que lo vio, esto se convertirá en un juego de poder, necesidad y deseo prohibido.
¡No te quedes con las ganas de leer! Embarazada por accidente del heredero del multimillonario
PageProfit Studio Un error de laboratorio. Dos traiciones. Y un multimillonario que no cree en los accidentes.
Emily Vance pensó que llevaba un milagro en su vientre. Después de que su prometido, Julian, quedara en coma tras un terrible accidente automovilístico, se sometió a una fecundación in vitro para mantener vivo su legado. Se suponía que aquel bebé sería su ancla. Sin embargo, un error clínico revela que el hijo que espera no es de Julian. Es de Alistair Wolfe, un hombre cuyo nombre es sinónimo de poder despiadado y cuyo corazón parece hecho de hielo.
Pero la pesadilla no termina en la consulta del médico. Cuando Julian finalmente despierta, no pregunta por Emily, sino por Chloe, la hermanastra de esta. Así sale a la luz una relación secreta que convierte en una burla todos los años de lealtad de Emily.
Acorralada por una familia dispuesta a entregarla a un cobrador de deudas sin escrúpulos para salvar su negocio en quiebra, Emily se enfrenta a una decisión devastadora. Los médicos le advierten que esta podría ser su última oportunidad de convertirse en madre. Para conservar a su bebé y escapar del alcance de su familia, tendrá que hacer un trato con el lobo que acecha a su puerta.
Alistair Wolfe quiere a su heredero. Emily quiere protección.
Sin amor. Sin ataduras. Solo una unión temporal hasta que nazca el bebé. Pero cuando Emily entra en el mundo de Alistair, pronto descubre que fingir ser la esposa de un hombre como él es un juego peligroso en el que el corazón es lo primero que se pierde.