La Chica sin Valor

La Chica sin Valor

Wu Er

5.0
calificaciones
25
Vistas
11
Capítulo

Fui vendida a los diez años. Mi destino: cuidar a Mateo de la Vega, el heredero enfermizo de una rica hacienda. Durante una década, soporté sus burlas y su desprecio, viviendo a su sombra, convencida de que era solo "la chica" o "la parásita" sin valor. Pero el verdadero horror no llegó hasta mi vigésimo cumpleaños. Descubrí que Mateo, en un acto cruel de humillación hacia un humilde luthier, me había apostado y perdido en una partida de cartas. Mi precio: dos míseros pesos. De la noche a la mañana, mi existencia se redujo a una simple mercancía, un objeto intercambiable y desechable. La verdad me golpeó: él nunca me vio como un ser humano, sino como una posesión más, ahora vendida por una suma irrisoria. ¿Dos pesos? ¿Eso era todo lo que valía la que dedicó su juventud y su alma a cuidarlo? Un vacío inmenso me invadió, pero no hubo lágrimas, solo una calma inquietante y una certeza amarga. Con mi pequeño saco al hombro y un velo bordado por mi madre, enfrenté la puerta de la hacienda. Atrás dejé la servidumbre, el desprecio y la certeza de mi nulo valor. No sabía lo que me esperaba con mi "nuevo dueño", pero esta vez, iría a buscarlo yo misma, decidida a que mi vida no sería definida por su descarte.

Introducción

Fui vendida a los diez años. Mi destino: cuidar a Mateo de la Vega, el heredero enfermizo de una rica hacienda. Durante una década, soporté sus burlas y su desprecio, viviendo a su sombra, convencida de que era solo "la chica" o "la parásita" sin valor.

Pero el verdadero horror no llegó hasta mi vigésimo cumpleaños. Descubrí que Mateo, en un acto cruel de humillación hacia un humilde luthier, me había apostado y perdido en una partida de cartas. Mi precio: dos míseros pesos.

De la noche a la mañana, mi existencia se redujo a una simple mercancía, un objeto intercambiable y desechable. La verdad me golpeó: él nunca me vio como un ser humano, sino como una posesión más, ahora vendida por una suma irrisoria.

¿Dos pesos? ¿Eso era todo lo que valía la que dedicó su juventud y su alma a cuidarlo? Un vacío inmenso me invadió, pero no hubo lágrimas, solo una calma inquietante y una certeza amarga.

Con mi pequeño saco al hombro y un velo bordado por mi madre, enfrenté la puerta de la hacienda. Atrás dejé la servidumbre, el desprecio y la certeza de mi nulo valor. No sabía lo que me esperaba con mi "nuevo dueño", pero esta vez, iría a buscarlo yo misma, decidida a que mi vida no sería definida por su descarte.

Seguir leyendo

Otros libros de Wu Er

Ver más
La Medalla Perdida

La Medalla Perdida

Suspense

5.0

Me desperté con el corazón desbocado, el sudor frío y el eco de los huesos de Mateo rompiéndose. Era tan real que extendí mi mano buscando su cuerpo frío, pero solo encontré una cobija gastada. ¡Había muerto! Recordaba la desesperación, a los matones de Vargas pisoteando la condecoración de mi padre, mi grito ahogado. Pero aquí estaba, viva, en mi cama. Todo igual... hasta que apareció Mateo, mi hermanito de diez años, sonriendo, sin una herida. Mi padre, un héroe de guerra, nos había dejado su casa y su Medalla al Valor, nuestra única esperanza, nuestro último recurso. Pero cuando corrí a buscarla en el viejo ropero, el lugar donde debería haber estado la brillante medalla de oro, estaba vacío. Había vuelto al día en que todo comenzó… ¡pero la maldita medalla no estaba! Alguien se la había llevado. Mi única esperanza se había hecho pedazos antes de empezar, pero la imagen de Mateo herido me puso de pie. Sabía quién era el culpable: el Licenciado Vargas. Lo encaré en su oficina, solo para enfrentar la burocracia, la indiferencia y el desprecio, y ser humillada públicamente por sus matones y su aliada Doña Elvira. Me dijeron que mi padre era un ingenuo, que la casa y la medalla eran suyas por un préstamo fraudulento. Me acusaron de ser una mentirosa y una ladrona, y cuando el padre de su prometida abofeteó a Mateo, vi la indiferencia total en los ojos de Vargas, un vacío gélido que me dijo que no importábamos. En ese instante de furia pura y desesperación, al ver a mi hermano llorar por una traición que ningún niño debería sufrir, comprendí que la justicia no vivía en ese edificio de mármol frío. Me derrumbé, sintiendo que no había forma de combatir una injusticia tan vasta. Justo cuando la oscuridad invadía mi visión, una voz con autoridad absoluta resonó. Una Humvee militar frenó bruscamente y de ella bajó el Comandante Rivera, un amigo de mi padre. Mateo, con su vocecita llena de dolor infantil, le gritó al Comandante: "¡Miente! ¡Él dejó que me pegaran! ¡Dijo que la medalla de mi papá era chatarra!" .

Quizás también le guste

Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado

Abandonada en el altar, me casé con un falso lisiado

SoulCharger
5.0

El día de mi boda, mi prometido me dejó plantada en el altar frente a trescientos invitados para huir con la que juraba era mi mejor amiga. Sumida en la humillación absoluta y bajo una lluvia torrencial, me topé con Ethan Vance, el heredero lisiado y repudiado de la ciudad, y en un arranque de locura le propuse matrimonio allí mismo para salvar mi dignidad. Tras firmar el acta, Ethan me confesó con una sonrisa amarga que estaba en la ruina y que ahora yo compartía su deuda de cien millones de dólares. Pasé de ser una novia traicionada a ser la esposa de un hombre que el mundo despreciaba, trabajando día y noche en una multinacional para evitar que nos quitaran lo poco que nos quedaba, mientras mis colegas se burlaban de mi ""marido inútil"". Sin embargo, empecé a notar detalles perturbadores: la fuerza sobrenatural de sus brazos, el brillo peligroso en su mirada y cómo los empresarios más poderosos del país palidecían al escuchar su nombre. ¿Por qué el hombre que juró ser mi carga parecía ser el único capaz de destruir a mis enemigos con un solo movimiento desde su silla de ruedas? La verdad estalló la noche en que, tras ser secuestrada por mi ex, vi a mi marido ""paralítico"" ponerse en pie y caminar con la elegancia de un depredador para masacrar a mis captores. Mi esposo no era un lisiado en la ruina; era el Director Sombrío de la empresa donde yo trabajaba y el hombre más rico del país. Su mayor mentira no era su fortuna, sino que siempre pudo caminar.

Capítulo
Leer ahora
Descargar libro